El dedo acusador más grande: por qué nos afecta lo que dicen los demás de nosotros mismos

¿Alguna vez escuchaste la frase “lo que nos dicen es un reflejo del otro”? En esta nota reflexionaremos sobre cómo nos influye lo que dicen los demás de nosotros y por qué no nos debe importar.

El dedo acusador más grande: por qué  nos afecta lo que dicen los demás de nosotros mismos
El dedo acusador más grande: por qué no nos afecta lo que dicen los demás de nosotros mismos.

“Si las personas sólo te pueden ver como lo que fuiste, recordando los errores que has cometido, si no se dan cuenta de que tú no eres tus errores, entonces esas personas tienen que salir de tu vida”.

- Steve Maraboli

Esto es muy cierto. ¿Para qué seguir estando rodeado de personas que permanentemente te hacen recordar los errores que cometiste? Lo único que generan es malestar, inseguridades, desgano, baja autoestima. Pero, ¿Qué pasaría si dejaras de mirar hacia afuera y empezaras a mirar hacia adentro? ¿Si empezaras a reconocer que todos esos juicios que escuchas “ahí afuera” son también juicios que haces hacia vos mismo?

¿Qué pasaría si dejaras de mirar hacia afuera y empezaras a mirar hacia adentro?
¿Qué pasaría si dejaras de mirar hacia afuera y empezaras a mirar hacia adentro?

En realidad eso es lo que verdaderamente sucede. Porque en una persona bien plantada, que tiene una autoestima alta, una autovaloración alta, un auto respeto bien desarrollado, todos los juicios que le vienen de afuera le resbalan, porque sabe que todo juicio que hace una persona, todo dedo acusador, habla más de esa persona que de la persona a quien está acusando. Hay un dicho muy popular que dice “Todo lo que dice Juan de Pedro habla más de Juan que de Pedro”.

En una persona bien plantada, que tiene una autoestima alta, una autovaloración alta, un auto respeto bien desarrollado, todos los juicios que le vienen de afuera le resbalan.
En una persona bien plantada, que tiene una autoestima alta, una autovaloración alta, un auto respeto bien desarrollado, todos los juicios que le vienen de afuera le resbalan.

Cada vez que alguien te juzgue tienes dos opciones, enojarte o no. En el primer caso, tene por seguro qué tiene que ver eso con vos. Obsérvate, preguntate qué tanto eso te muestra algo de vos. Aprovecha para evolucionar y agradecer que te estés dando cuenta, porque si no lo haces, esto va a seguir pasando eternamente, una y otra vez.

Cada vez que alguien te juzgue tienes dos opciones, enojarte o no.
Cada vez que alguien te juzgue tienes dos opciones, enojarte o no.

A partir del momento en que decidas empezar a trabajar en vos y en todo aquello que no te gusta (y sabes que debes cambiar para tener una vida más plena) vas a empezar a recibir esos juicios como una bendición, como alguien que te viene a mostrar todo eso que te cuentas de vos.

Ser un espejo de los demás

El día que entendamos que todo tiene que ver con nosotros, algo cambiará porque nos estaremos haciendo responsables de nuestra propia vida, de nuestras propias emociones y de nuestros propios resultados.

El día que entendamos que todo tiene que ver con nosotros, algo cambiará porque nos estaremos haciendo responsables de nuestra propia vida, de nuestras propias emociones y de nuestros propios resultados.
El día que entendamos que todo tiene que ver con nosotros, algo cambiará porque nos estaremos haciendo responsables de nuestra propia vida, de nuestras propias emociones y de nuestros propios resultados.

Eso no significa que haya personas tóxicas que mejor tenerlas lejos que cerca. Personas que cuando se comportan más indeseables es cuando está más conectadas con su propio dolor que lo proyectan hacia afuera, en este caso en vos. Eso también es bueno verlo.

Lo bueno es ir distinguiendo este juego que jugamos los humanos en las relaciones. El juego de los espejos. Cada uno se refleja en el otro, y puede verlo o no. No verlo es seguir jugando eternamente el juego de yo pierdo y vos ganás, vos ganás y yo pierdo o los dos perdemos. Pero siempre tenemos la opción de buscar jugar a que los dos ganemos.

Cada uno se refleja en el otro, y puede verlo o no.
Cada uno se refleja en el otro, y puede verlo o no.

En ese caso, ante un dedo acusador, no tomarlo personal; ver qué tiene que ver con vos y agradecer haberlo visto. En ese acto tu respuesta será, en lugar de una defensa, un bajar los decibeles y, quizás, el otro también lo pueda ver y ambos ganen.

Entender que nuestra propia evolución depende de nuestra interacción con los demás es lo que nos permite colocarnos en un lugar de humildad y, en ese acto, no solo dejar de juzgar a los demás, sino, y lo principal, dejar de juzgarnos a nosotros mismos, pasar del permanente conflicto al aprendizaje, de la repetición una y otra vez de errores a decirnos “y sí, me equivoqué, la próxima vez voy a intentar hacerlo mejor”.

Entender que nuestra propia evolución depende de nuestra interacción con los demás es lo que nos permite colocarnos en un lugar de humildad.
Entender que nuestra propia evolución depende de nuestra interacción con los demás es lo que nos permite colocarnos en un lugar de humildad.

Tomar conciencia de esto es la puerta de la evolución personal. Mi nombre es Julieta Casnati, Master Coach Internacional, y si querés saber más sobre coaching, ingresá a nuestra cuenta de Instagram @coachingpsicologicointegral para enterarte de todo lo que tenés que saber sobre nuestra academia ¡Nos vemos en la próxima columna!

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