Edu Schmidt: “No encajar a veces es mi esencia y mi modo”

El músico presentará en un show gratuito parte de su nuevo disco "Croto".
El músico presentará en un show gratuito parte de su nuevo disco "Croto".

El músico ofrecerá un concierto en el cierre de la Feria del Libro, donde presentará su último disco “Croto”. Un artista sincero que va más allá de las reglas del rock y la canción.

Solo le faltaba una canción para poder terminar el último álbum. En marzo del año pasado, como a todos, a Edu Schmidt lo tomó la pandemia y la imposibilidad de culminar el proyecto y guardar varios pasajes para continuar girando por el país.

Y en medio de la incertidumbre, se volcó a la cocina con un emprendimiento familiar de comida judía Shleper, que en idish significa “Croto” como el título de su reciente trabajo. Música, familia, cocina, viajes y una vida mundana caracterizan al músico tanto en sus canciones como pensamiento. El mismo que transmite en sus temas y su forma de vivir la música.

“Vamos a hacer un show con guitarra, tal vez un baterista y yo con viola, charango. Me gusta que las melodías son pegadizas y cuando hay banda tienen esa fuerza. Pero cuando estoy solo se disfruta un poco más la melodía y las letras, siempre tienen power porque intento que la gente se divierta y participe”, cuenta Edu Schmidt, ex cantante de Árbol sobre el show que presentará esta tarde en el marco de la Feria del Libro y que lo devolvió por unos días a Mendoza.

Además del concierto, como antesala hará un taller de canciones abierto a cualquier persona, sin experiencia musical, que quiera aprender un método básico para componer historias cantadas.

“Felicidad”, “Atahualpa”, “Colesterol” y “Ya Fue”, son parte de los ocho temas compilados en el álbum con melodías bien rítmicas propias del estilo del artista, que navega entre distintos géneros.

-Escuchando “Croto” son temas que perfectamente podrías haber compuesto en pleno confinamiento.

-Siempre pasa que el disparador de una canción va por un lado, pero hay una situación fuerte que la resignifica. Y eso me pasó con las canciones que me gustan de otras personas.

El disco se hizo antes de la pandemia y me faltaba terminar una canción, nos agarró la cuarentena, entonces no podíamos terminar el disco. Además el título lo tenía y la tapa me salió como estaba a los dos meses de la pandemia, barbudo, con un short y cómo de alguna manera estábamos crotos. De hecho el primer corte iba a ser “Ya fue” que pareciera que en esta situación de estar solo en la casa, medio deprimido, es como que manda todo al tacho. Y va justo con lo que nos pasaba en ese momento. La simpleza en las canciones es algo característico mío conceptual, me gustan las canciones directas que se entiendan.

-¿Cómo es la dinámica del taller de canciones?

-Lo del taller la idea es que cualquiera pueda hacer una canción. Que nos metamos en el proceso de cómo se hace una canción, con estribillo, estrofa y no hace falta tener idea de música. Es como si te paso la receta del pan que tiene que tener ciertos condimentos, pero el resto lo haces vos.

-Contame sobre el emprendimiento gastronómico familiar.

-Desde que se gestó hasta el concepto fue revertir un poco el bajón, sin ninguna actividad musical a la vista. Y de alguna manera la cocina me salvó, empecé a repartir Knishes de papa, busqué recetas tradicionales judías. Y perfeccionándose en la cocina, justamente coincide con la salida del disco. Fue un aprendizaje zarpado, ahora estamos a las piñas, porque como volvió la actividad seguimos con el emprendimiento como podemos. Por ahora seguimos haciendo delivery y en un futuro la idea es unir la comida con los show.

-¿Sos de escuchar música de otros?

-Escucho todo, me voy enterando, aunque dicen que hasta los 30 uno cosecha sus gustos musicales y es más difícil abrirse. Hay música que me gusta para viajar, otra para cocinar. Pero del trap hay músicos que me encantan, otros no tanto. Obvio Wos, Louta, con el que me crucé en un festival y le transmití que estaba esperando que hubiera una generación que sea lo nuevo. Y si fuéramos Romanos nos asesinarían, es como matar al padre (ríe). Pero por alguna extraña razón todo lo que escucho es reggae clásico, tipo Bob Marley, Manu Chao.

-¿Y de rock?

-Como vengo de ese palo, ya sabés cómo está hecho te anticipas a lo que viene. Pero hay cosas nuevas que me gustan, gente que siempre me gustó. Hay una banda que se llama Pérez, son de La Plata. Y casualmente nos juntamos con Ramiro e hicimos un tema para mi próximo disco, y yo estaba re baboso, por más que generacionalmente somos diferentes, congeniamos bien. Esa yunta con gente más joven me gusta.

-Esa unión ¿la buscas o se da naturalmente?

-Cuando empezamos en la época de Árbol que produjeramos un disco de Miranda era rarísimo, estaba mal visto. En cambio ahora se buscan duplas y cuanto más alejado mejor, porque buscan captar al público con una mirada comercial. Ahora me guío por cómo me cae la gente, si me dan ganas de compartir algo con alguien lo hago. Compuse un tema con Hugo Figuera que es un gran compositor de música infantil y salió buenísimo, y él nunca hizo rock.

-Cuando fue el furor de Árbol ¿te subiste a la marea de la fama?

-Me sentí bastante incómodo en varias situaciones, nunca llegué a sentirme que era mi lugar. Pero por mi personalidad la gente era muy respetuosa y la llevé. Mi objetivo era que mi música la escuchara todo el mundo, como la cabeza que tenés a los 20 años, que no es lo que pienso ahora. Pero no toda la otra parte, aunque una cosa viene con la otra. Cuando te escucha más gente sucede eso.

Igual todavía no entiendo muy bien porque soy músico, por un lado buscas el aplauso y la aceptación, hay algo afectivo detrás. Pero me sigue gustando viajar, el contacto con la gente y voy detrás de eso. Después de todo lo otro.

El músico vuelve a Mendoza para ofrecer un taller y show gratuito en el cierre de la Feria del Libro.
El músico vuelve a Mendoza para ofrecer un taller y show gratuito en el cierre de la Feria del Libro.

-Pero la música es muy natural en vos.

-Sí, pero cuando lo haces tan de pibe, pareciera que lo haces desde siempre, como que pedí un violín después de ver una película. Aunque hay algo mágico y la fantasía con el “quiero ser músico”, que yo nunca lo tuve, porque siempre fue natural. Y hay algo del deseo que se dio y es un motor groso el deseo. Y el no encajar a veces es mi esencia y mi modo. Porque para la orquesta era muy rockero, para los rockeros era muy clásicos, para los judíos era muy zurdito ateo, nunca encajaba en ningún lado, por eso hago la mía, mi historia, total siempre me va a salir como puedo.

La Ficha

EDU SCHMIDT EN LA FERIA DEL LIBRO

Taller Canciones con Edu Schmidt. A las 16.30. Previa inscripción.

Concierto. A las 19. En el escenario Externo, auditorio Ángel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad).

Entrada gratuita.

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