lunes 14 de junio de2021

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Consejos para reforzar tu sistema inmune con simple hábitos en la alimentación
Para reforzar el sistema inmune se requiere comer variado, sano y sumar el ejercicio y controlar las emociones.
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Consejos para reforzar tu sistema inmune con simple hábitos en la alimentación

Incorporar alimentos que están a nuestro alcance, cocinarlos correctamente y mantener un equilibrio entre el cuerpo y la mente son las claves para fortalecer la inmunidad natural.

Consejos para reforzar tu sistema inmune con simple hábitos en la alimentación
Para reforzar el sistema inmune se requiere comer variado, sano y sumar el ejercicio y controlar las emociones.
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Hoy más que nunca se hace hincapié en fortalecer nuestro sistema inmune, para estar sanos frente a los virus o bacterias que están en nuestro alrededor. Pero como punto de partida debemos recordar que el equilibrio se logra entre la mente, las emociones y el cuerpo.

No solo se trata de comer sano, sino que la inmunidad natural se rige también por el sistema nervioso, y el desorden de la rutina, propio de tiempos convulsos y cambiantes es uno de los pilares fundamentales.

“Una persona que hace media hora de ejercicio, aunque sea de bajo impacto en un metro cuadrado de su casa ayuda a reforzar sus defensas. La quietud afecta el sistema inmune, el cambio de horarios, acostarse y levantarse tarde lo afecta. También en el sistema hormonal. Cuando uno está permanentemente consumiendo noticias negativas o propias de este momento, se aumenta el cortisol, como si estuvieras un estrés permanente y eso hace una baja en el sistema inmunitario natural. Entonces no sirve mucho tener una dieta saludable, si no la acompañamos de un bienestar psíquico y emocional”, sostiene Lilian Díaz Médica Pedriatra y naturista sobre el proceso que se genera en el cuerpo y las defensas naturales.

Desde la medicina natural se sostiene que la alimentación es a través de los cincos sentidos y el alimentar pensamientos negativos generan enfermedades propias de un estado de estrés.

“Si hablamos de inmunidad, está la inmunidad pasiva que se recibe a través de la vacuna. La inmunidad adquirida, que es aquel que hizo los anticuerpos. Pero hay que darle mucha importancia a la inmunidad natural, por eso la necesidad de cuidar el sistema inmune, con el equilibrio de las emociones, el descanso, el ejercicio y la alimentación”, advierte la especialista sobre la vida durante la pandemia que provocó un cambio en la rutina, que afecta directamente nuestro cuerpo.

Qué comemos y cómo lo preparamos

Uno de los puntos fundamentales a la hora de pensar una dieta equilibrada, rica en proteínas y minerales, que genere bienestar e inmunidad es saber cómo consumir esos alimentos.

Las legumbres, las verduras, frutos secos, cereales, semillas y condimentos son un gran vehículo para aportar vitaminas a nuestro cuerpo, aunque error se comete al cocinarlas. De nada sirve sumar estos ingredientes cuando en la cocción pierden sus principales minerales.

El caso más común son las semillas. Se han vuelto un poderoso suplemento natural, pero hay ciertas pautas para consumirlas.

Las semillas de sésamo aportan aceites naturales y no se deben cocinar a altas temperaturas, porque pierden sus propiedades.

“Hay dos maneras de activarlas, o moler o tostar. Pero al tostarse se hace menos de un minuto porque si no se queman los aceites esenciales. Por ejemplo, son ricas en Omega 3 y 6, que son antiinflamatorios naturales, además de tener un gran valor proteico. Las semillas de chía, de sésamo integral debemos consumirlas molidas en un jugo, o espolvoreado en una ensalada. Otra alternativa para las personas adultas con problemas óseos es comer una cucharada sopera de semillas de sésamo integral molidas por día. La contracara para incorporar sus aceites esenciales son los panes con semilla, porque al llevarla a altas temperaturas conservan sus minerales pero pierden el Omega 3 y 6”.

Uno de los alimentos con mayor aporte de hierro y proteínas son las legumbres. Al incorporarlas en nuestra dieta debemos cocinarlas de forma adecuada, para que no provoquen malestar y alteren el sistema digestivo.

“Si se incorporan y se preparan mal inciden en la digestión. Lo principal es el remojo antes de la cocción y durante la cocción se le agrega un poco de jugo de limón, para que elimine los anti nutrientes que provocan distensión abdominal. En el caso de los garbanzos que son ideales para un humus o comerlos frescos como ensalada, se dejan en remojo dos días cambiando el agua. Luego se pone a hervir en una olla destapado con hojas de laurel y de esta manera no es pesado para el organismo”.

Las legumbres ricas en hierro se pueden incorporar en una ensalada fresca. La clave es cocinarlas bien para que eliminen los anti nutrientes que alteran la digestión.

Condimentos súper poderosos

Existen especias o aderezos milenarios, que tienen propiedades naturales ideales para incorporar a nuestro cuerpo y cubrirlo ante dolencias y patologías momentáneas.

En el caso de la Cúrcuma, una planta herbácea propia de la India que también utilizaban los Incas en América tiene múltiples beneficios y se incorpora como condimentos en las comidas. Además de tener un picor, su color naranja es intenso y le da otro aspecto al plato. Tiene propiedades desinflamatorias y ayuda a la digestión.

Es un condimento perfecto para incorporar a platos sencillos, le aporta sabor y es un antiinflamatorio natural para el cuerpo.

“La cúrcuma es excelente. Los Incas lo llamaban la leche dorada, que es a base de cúrcuma. Para los problemas musculares, óseos o simplemente tener un desinflamatorio, la cúrcuma se puede consumir en una cucharada de té con cúrcuma, más unas gotas de aceite y una pizca de pimienta negra. Para que se absorba la cúrcuma tiene que tener un vehículo graso al momento de digerir. También sumarla como un condimento y se puede poner en un guiso, pero poco porque es muy invasiva”.

El comino además de ser una semilla rica en hierro, posee magnesio, fósforo y vitamina E, además de ser un digestivo ante la distensión abdominal.

También el laurel o el fenogreco son excelentes digestivos, que se pueden incorporar en distintas comidas, aportan sabor y recubren nuestro sistema digestivo.

Dieta rica en Vitamina C

El consumir Vitamina C a diario fortalece nuestro organismo frente a los cambios de clima, procesos alérgicos y enfermedades respiratorias. El cuerpo puede asimilar por vez hasta 500 mg de vitamina C, por lo que los complementos que se venden en farmacia la dosis es mayor y el organismo despide a través de la flora intestinal el excedente.

Para reforzar nuestras defensas debemos consumir diariamente alimentos ricos en vitamina C como las frutas de estación, cítricos, verduras y frutos secos

“En las farmacias homeopáticas se preparan los comprimidos de 500 mg. O bien consumir alimentos ricos en esta vitamina como el brócoli, la espinaca, los cítricos, los frutos rojos. Pero la vitamina C es sensible al calor, por eso debe ser tomada en el momento. Lo recomendable es comer o tomar un jugo cítrico a media mañana y no combinarlo en el desayuno con otras infusiones como el café con leche”, advierte Lilian Díaz.

El consumo de lácteos, harinas y carnes

Los lácteos son fuente de calcio en la dieta, en porciones controladas y que sean lo menos procesados posibles. Pero si pensamos en esa propiedad y queremos evitar los lácteos hay otras alternativas.

“El calcio está en las semillas de sésamo, en la algarroba, los frutos secos, algunas frutas de estación, el brócoli tiene mucho calcio”.

Otro de los puntos clave en una dieta equilibrada es el consumo de harinas. Además de suplantar las harinas blancas y productos refinados, se recomienda optar por harinas integrales ricas en fibras o panificados sin gluten, para resguardar aún más el sistema digestivo.

Además de disminuir el consumo de harinas lo ideal es comer productos sin gluten.

“Recomiendo que en lo posible se consuman panificados sin gluten, que se pueden hacer en la casa. En el caso del mijo es un alimento rico, súper barato y se puede utilizar para hacer una pizza de mijo o faina”.

Es sabido que las carnes rojas son ricas en proteínas y permiten aportar los nutrientes necesarios al organismo. Aunque el consumo excesivo resulta contraproducente en una dieta saludable.

“Lo ideal es que de las catorce comidas semanales, se hagan cuatro con carne. En el resto de las comidas tengo que lograr una proteína completa en el día, que se logra con la combinación de legumbres más cereales; o legumbres más semillas; o legumbres más frutos secos; o cereal más un producto lácteo. O un seudo cereal como la quinoa y no se necesita hacer otra combinación”.