Durante más de tres décadas, el nombre de Natalia Pastorutti estuvo inevitablemente asociado al de su hermana mayor, Soledad Pastorutti. Compartieron escenarios, giras internacionales, festivales multitudinarios y fueron protagonistas del fenómeno que revolucionó el folclore argentino en los años noventa. Sin embargo, lejos de quedarse en ese lugar, la menor de las Pastorutti construyó un recorrido propio, marcado por la paciencia, la formación académica y una búsqueda artística que hoy encuentra una nueva etapa con el lanzamiento de "Que siga latiendo", su tercer álbum solista.
A los 43 años, Natalia (o simplemente Nati, como prefiere que la llamen) continúa recorriendo el país mientras desarrolla una carrera en la que conviven la tradición folclórica, la vida familiar en Arequito y el deseo permanente de seguir creciendo como intérprete. Aunque su personalidad difiere de la de su hermana, reconoce que los años compartidos hicieron que ambas desarrollaran muchos rasgos en común.
"Tenemos personalidades diferentes, pero eso de ser hermanas y vivir tantas cosas juntas durante tanto tiempo, en otro punto nos hace algo similares. En realidad, no sé cómo diferenciarme de Sole por tantos motivos, aunque yo busco mi propia identidad musical y artística; o bien cuando canto determinadas canciones, la gente se da cuenta en lo distintas que somos", dijo en una entrevista con Clarín.
Esa identidad es precisamente la que buscó plasmar en "Que siga latiendo", un trabajo que reúne clásicos del folclore con una impronta personal e incluye colaboraciones como la de Los Nocheros.
"Aprendí mucho a medida que fui experimentando lo propio. Y, de hecho, yo me tomo el tiempo necesario para decidir qué pasos dar en lo personal. Este nuevo álbum no fue pensado por mis 30 años de carrera, sino que continúo con el camino que retomé en 2019", explica.
La cantante admite que el estudio de grabación es uno de los espacios donde más disfruta trabajar. "Me encanta estar adentro de un estudio. Estoy conforme con lo que hice, pero lo volvería a grabar si fuera por mí. Es más, ya tengo maquetas preparadas para un próximo disco, aunque sé que ahora es el momento de defenderlo y presentarlo."
Una vida entre la música y el derecho
A diferencia de muchos artistas que dedican toda su vida exclusivamente al escenario, Natalia decidió cumplir otro sueño personal: estudiar Derecho. Se recibió de abogada y luego realizó un posgrado en escribanía en la Universidad del Salvador. Nunca ejerció la profesión, aunque asegura que el objetivo era otro. "Necesitaba vivir la experiencia universitaria, desde chica que tenía ese sueño y se lo solía decir a mamá cuando era niña".
Actualmente se define como una persona organizada y metódica. "Yo soy mucho de la casa, soy muy estructurada. Soy una mujer muy ordenada en la casa, me ocupo mucho de ese aspecto. Dejo todo organizado antes de irme de viajes. Soy muy puntillosa. Y, como te comenté, quiero volver a casa después de cantar en algún lado."
A pesar de las giras y las obligaciones laborales, Natalia eligió vivir definitivamente en Arequito, el pueblo donde nació. Allí también residen sus padres y Soledad, todos dentro de un mismo predio familiar. "Antes, nosotros vivíamos en una casa hasta que cuando sucedió el furor de 1996, nos tuvimos que mudar: todo el mundo tocaba el timbre. Después mi papá compró un predio donde tenemos nuestras casas: la de mis padres, la de Sole y la mía. Estamos todos cerquita, en conexión."
La artista cuenta que el quincho familiar es el lugar de encuentro cotidiano, donde confluyen hijos, sobrinas y asados de domingo. "Las nenas cuidan a los chicos míos. Es que comparten mucho tiempo juntos. Cuando estamos en Arequito, solemos almorzar todos juntos, en lo posible. O bien los domingos el marido de Sole se ocupa de los asados. Sucede que tanto a mí como a mi marido no nos gusta mucho cocinar, por eso el quincho es un lugar de encuentro familiar."
También explica cómo logra compatibilizar las giras con la crianza de sus hijos. "Él se dedica al ámbito del comercio. Y por esa razón también suele viajar mucho por el país. Nosotros contamos con una mujer que nos ayuda con los niños y mis padres también hacen de lo suyo. Pasa que a veces estamos de un lado para el otro. Ahora, por ejemplo, termino esta entrevista y vuelvo corriendo a Arequito, trato de estar por las noches en casa."
Sus comienzos y la importancia de su padre
Al hablar de sus comienzos, Natalia no duda en señalar a su padre como el principal impulsor de la carrera artística de las hermanas Pastorutti. "Él fue el responsable, el que comenzó con todo esto. Primero, nos transmitió el amor por el folclore. Cuando éramos chiquitas en el auto él ponía en el pasa casetes las canciones de Horacio Guarany, Teresa Parodi, Mercedes Sosa; y a su vez nos transmitía lo que decían las letras. Él estuvo convencido de nosotras desde el día cero."
Recuerda incluso cómo promocionaba a sus hijas cuando todavía nadie las conocía. "Papá era mecánico y cuando algún cliente retiraba el auto, él lo probaba y mientras sucedía eso, él metía en el vehículo ajeno un casete de nosotras dos cantando con el afán de que su cliente supiera sobre nosotras, nos promocionaba."
El episodio que marcó un antes y un después fue el frustrado debut de Soledad en Cosquín, cuando no pudo subir al escenario por su edad. "Él nos llevaba a cantar por todos lados. Y cuando en 1995 se truncó lo de Sole en el escenario de Cosquín cuando se enteraron que tenía tan solo 14 años, no bajó los brazos. Nos llevaba a las peñas y alzaba su voz. Cuando Sole no pudo subir, para él fue terrible, porque ya había avisado a todo nuestro pueblo que debutaría en Cosquín y de golpe no la dejaron. Pero no se dio por vencido, y al año siguiente Sole y yo subimos y todo comenzó allí."
De Alejandro Sanz a Milo J
A lo largo de su carrera, Natalia pudo conocer a varios de los artistas que admiraba desde joven. "Yo de adolescente era fanática de Alejandro Sanz y tuve la suerte de conocerlo en persona. ¡Imaginate lo que fue para mí ese momento! Otras ocasiones increíbles fueron compartir charlas con los Saravia, Teresa Parodi, Horacio Guarany. ¡Y ni hablar de Mercedes Sosa! Para mí fue sublime escuchar sus historias, prestarles atención."
Entre los músicos de la nueva generación destaca especialmente a Milo J, con quien interpretó "Pedro Canoero". "Lo conocí personalmente y canté con él 'Pedro Canoero'. Pasó en un encuentro de Fa!, en lo de Mex Urtizberea. Es muy lindo lo que sucede con él, porque se trata de un joven casi adolescente, con tanto respeto con lo que hace. Investiga y aprende, es muy curioso. A veces ni nosotras sabemos quién es el autor de tal letra. Y Milo J sí lo sabe, porque se prepara con todo. Tiene talento."
Además de su vínculo con el folclore, Natalia mantiene una fuerte afinidad con el rock argentino y recuerda especialmente haber conocido a Gustavo Cerati. "Yo fui a River al regreso de Soda Stereo porque me gusta desde chiquita. Tuve el privilegio de conocer a Gustavo personalmente, me sorprendió lo humilde que era, su sencillez, se lo extraña. También fui a recitales de Los Piojos y de Ciro y Los Persas, porque me encantan. Al haber compartido productora, algunas veces llamé y conseguí ingresar. Pero por lo general, prefiero sacar la entrada e ir con mis amigos, ir a disfrutar de un recital en grupo."