Shamita Achenbach-König, una ciudadana vienesa de 61 años, completó un recorrido de 5.000 kilómetros en apenas 48 días, estableciendo un nuevo récord europeo. La atleta, que también es chelista y profesora de música, permaneció activa 16 horas diarias en un circuito alrededor del parque Joseph Kainz para alcanzar la segunda mejor marca mundial histórica.
El desafío consistió en completar la distancia equivalente a 3.100 millas, un reto que Achenbach-König ya había enfrentado en tres ocasiones anteriores. En 2025, la deportista ya había corrido desde Viena hasta Oslo, una trayectoria de 2.000 kilómetros que sus allegados calificaron irónicamente como una distancia corta en comparación con su actual hazaña en el distrito de Währing.
Logística y nutrición detrás del récord de resistencia
La logística del equipo de apoyo resultó vital para sostener un cronograma estricto que comenzaba a las 4:30 y finalizaba a las 20:30 horas durante casi siete semanas consecutivas. Durante el trayecto, la corredora desechó 14 pares de zapatillas de running debido al desgaste extremo del material contra el pavimento. En cuanto a la nutrición, recurrió a una fuente de energía poco convencional: 300 piezas de un pan de jengibre específico, conocido como Lebkuchen, del cual su equipo almacenó grandes cantidades antes del inicio de la prueba.
Su entorno cercano, liderado por su esposo Stephan (primer violín de la Orquesta Sinfónica de Viena), garantizó que la recuperación física fuera inmediata tras cada jornada. Stephan se encargaba de las sesiones de masaje diarias después de que la atleta finalizara su turno de dieciséis horas en el parque. El apoyo externo incluyó a amigos que se sumaron al circuito para cantar o conversar con ella, e incluso agentes de la policía local que se detenían con frecuencia para consultar sobre su bienestar y progreso.
La clave detrás de 42 días corriendo: disciplina, ritmo y meditación
Esta marca sitúa a la vienesa en la élite del ultrafondo global, superando a la mayoría de los registros masculinos y quedando solo por detrás de la marca mundial de 45 días establecida por una atleta taiwanesa. La integración de su formación como chelista con la resistencia física demuestra que la preparación para estas distancias depende tanto de la disciplina rítmica como de la fortaleza psicológica.
Para Achenbach-König, el esfuerzo se fundamenta en la meditación activa, permitiéndole superar sus propios límites físicos para conectar con una dimensión espiritual.