El FBI declaró ayer que sospecha que el ataque armado en una base naval en Florida fue un acto terrorista, aunque todavía no pudo confirmarlo de modo fehaciente. Lo que sí está determinado es que el fallecido militar saudí Mohammed Saeed Alshamrani fue la única persona que disparó el pasado viernes, que el arma que usó fue adquirida legalmente y que no hay amenaza creíble en ciernes para la comunidad de Pensacola, dijo la agente especial del FBI Rachel Rojas.
Otras ocho personas resultaron heridas, pero deben recuperarse, dijeron autoridades. Sospechan además que el estudiante saudí colocó mensajes en internet denunciando el apoyo estadounidense a Israel y acusando a los norteamericanos de ser antimusulmanes.
El estudiante, identificado como Mohammed Alshamrani, un teniente de la fuerza aérea saudí de 21 años, había organizado una cena en que él y otras tres personas contemplaron videos de tiroteos masivos, dijo una fuente oficial.
Al mismo tiempo el presidente Donald Trump indicó que ordenará una revisión de las políticas para aceptar a estudiantes extranjeros en bases militares estadounidenses.
Los detectives sospechan que el individuo visitó la ciudad de Nueva York, incluso Rockefeller Center, antes del crimen. No se sabe el motivo de ese viaje y los detectives están buscando a toda persona que haya tenido contacto con el agresor.
La Estación Aeronaval de Pensacola sigue cerrada salvo para el personal esencial para su funcionamiento y para las familias que viven allí y la Armada ha creado un centro de emergencia para asistencia familiar.