9 de noviembre de 2014 - 00:00

Estado Islámico y Vietnam

Así como los vietnamitas del norte se dejaron seducir por el nacionalismo que percibían en Ho Chi Minh y sus camaradas, ISIS ha conquistado territorio sunita no yihadista en Siria e Irak porque es visto como la herramienta que puede liberarlos de la opres

Estuve de visita en Vietnam en mayo y me reuní con estudiantes universitarios. Tras una semana de recibir bombas de amor de los vietnamitas, quienes me dijeron cuánto admiran a Estados Unidos, cuánto quieren trabajar o estudiar allá y tener amigos y familiares viviendo allá, no pude sino preguntarme: “¿Cómo fue que nos equivocamos tanto con este país? ¿Cómo terminamos en una guerra con Vietnam que costó tantas vidas y los arrojó a los brazos de su enemigo más odiado, China?”.

Es una larga y complicada historia, lo sé, pero una gran parte de ella fue no haber logrado entender que el drama central de la política en Vietnam era una lucha indígena nacionalista en contra del dominio colonial, no la aceptación del comunismo mundial sino la interpretación que nosotros impusimos sobre éste.

Los vietnamitas del norte eran tanto comunistas como nacionalistas, y aún lo son. Sin embargo, la razón clave por la cual fallamos en Vietnam fue que los comunistas se las ingeniaron para controlar la narrativa nacionalista de los vietnamitas mucho más efectivamente que nuestros aliados del sur de Vietnam, quienes eran vistos con demasiada frecuencia como corruptos o ilegítimos.

Los vietnamitas del norte se las ingeniaron para ganar (con la ayuda de brutal coerción) más apoyo vietnamita no porque la mayoría de los vietnamitas creyera en Marx y Lenin sino debido a que Ho Chi Minh y sus camaradas comunistas eran percibidos como los nacionalistas más auténticos.

Creo que algo vagamente similar a esto está en marcha en Irak. El Estado Islámico, con su pequeño núcleo de yihadistas, fue capaz de tomar tanto del territorio sunita no yihadista en Siria e Irak casi de un día para el otro, no porque la mayoría de los sunitas iraquíes y sirios repentinamente creyeran en la narrativa islamista del autoproclamado califa del Estado Islámico.

La mayoría de los sunitas iraquíes y sirios no quieren casar a sus hijas con un barbado fanático checheno, y más de unos pocos de ellos rezan cinco veces al día y disfrutan de bajárselo con un buen escocés.

Han aceptado de buena gana o se han resignado al Estado Islámico porque fueron objeto de abuso sistemáticamente por los gobiernos en pro de Irán y los chiítas de Bashar Assad en Siria y el primer ministro Nouri al-Maliki en Irak; y porque ven a ISIS como un vehículo para revivir el nacionalismo sunita y ponerle fin a la opresión chiíta.

El desafío que Estados Unidos enfrenta en Irak es intentar derrotar a Estado Islámico en una alianza tácita con Siria e Irán, cuyos aliados locales entre chiítas están llevando a cabo buena parte de la lucha en Irak y Siria. Irán es visto por muchos sunitas sirios e iraquíes como la “potencia colonial” que domina a Irak para mantenerlo débil.

Obsesionado con el comunismo, Estados Unidos intervino en la guerra civil de Vietnam y ocupó el lugar de los colonialistas franceses. Obsesionados con el yihadismo y el 11 de setiembre, ¿estamos ahora los estadounidenses llevando a cabo los deseos de Irán y Siria en Irak? ¿Es el yihadismo para el nacionalismo sunita lo que el comunismo fue para el nacionalismo vietnamita: un atemorizante movimiento ideológico que desata reacciones emocionales en Occidente -reforzado deliberadamente con decapitaciones grabadas en video- pero que enmascara un subyacente movimiento nacionalista más profundo que, en cierta medida, es legítimo y popular en su contexto?

Me pregunto qué habría pasado si Estado Islámico no hubiera participado en barbarismo y declarado: “Nosotros representamos los intereses de sunitas sirios e iraquíes que han sido deshumanizados por regímenes de Damasco y Bagdad dirigidos por persas. Si usted cree que nosotros somos asesinos, entonces solo busque en Google ‘Bashar al-Assad y bombas de barril’ o ‘Milicias chiítas de Irak y el uso de taladros de poder para matar sunitas’.

Verán lo que enfrentamos después de que ustedes, estadounidenses, se marcharan. Nuestro objetivo consiste en asegurar los intereses de sunitas en Irak y Siria. Nosotros queremos un ‘Sunistán’ autónomo en Irak, justamente como los kurdos tienen un Kurdistán; con nuestra propia tajada de la riqueza petrolera de Irak”. Eso probablemente habría granjeado enorme apoyo de sunitas en todas partes.

La revista de Estado Islámico, Dabiq, publicó hace poco un artículo: “Reflexiones sobre la cruzada final” (transcrita por el Instituto de Investigación de Medios de Oriente Medio), que argumentó que el combate de Estados Unidos en contra de Estado Islámico solo sirve a los intereses de los enemigos de Estados Unidos: Irán y Rusia. Además, cita a estrategas estadounidenses advirtiendo que Irán ha creado un cinturón chií desde Teherán, pasando por Bagdad, hasta Beirut”, amenaza mucho mayor que Estado Islámico.

Entonces, ¿por qué decapitó Estado Islámico a dos periodistas estadounidenses? Porque es una coalición de yihadistas extranjeros, tribus sunitas de la localidad y ex oficiales militares del Partido Baaz en Irak. Sospecho que los yihadistas a cargo quieren atraer a EEUU a otra “cruzada” en contra de musulmanes -justamente como Osama bin Laden- para vigorizar y atraer a musulmanes de todo el mundo y para superar su principal debilidad; esto es, que la mayoría de los sunitas iraquíes y sirios se sienten atraídos a Estado Islámico simplemente como un vehículo de su resurgimiento sectario, no porque quieran Islam puritano y yihadista. No hay mejor forma de lograr que sunitas seculares de Irak y sunitas sirios se fundan con Estado Islámico que hacer que Estados Unidos los bombardee a todos ellos.

Estado Islámico necesita ser contenido antes de que desestabilice islas de decencia como Jordania, Kurdistán y Líbano. ¿Pero, destruirlo? Eso será duro, porque no solo está dependiendo de alguna fantasía de califato yihadista, sino también de profundos reclamos de sunitas nacionalistas.

Separar a ambos es la mejor manera de derrotar a Estado Islámico, pero la única manera de separar a sunitas de la corriente popular de yihadistas es que sunitas y chiítas de la corriente popular compartan el poder, para formar una saludable interdependencia respecto de lo que ahora es una más bien enferma.

¿Cuáles son las probabilidades de eso? Muy bajas. Espero que el presidente Barack Obama haya pensado esto bien.

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