17 de febrero de 2013 - 23:07

Esperando el segundo pronóstico

Los sectores aguardan con interés el segundo pronóstico de cosecha que el INV dará en los próximos días. Si bien el granizo en la zona Este fue importante, se estima que los números finales no sorprenderán.

A pesar de que aún restan algunos días para que el INV de a conocer el segundo y definitivo pronóstico de cosecha, lo cierto y concreto es que la recolección de uvas ya ha comenzado y que la discusión se centra en el precio de las uvas. Con una diferencia fundamental respecto de lo que históricamente sucedió para esta época del año, en esta oportunidad las criollas y cerezas, destinadas a vinos de mesa o mosto, no tienen inconvenientes y los problemas se centran en aquellos productores que cuentan con varietales destinados a vinos de mayor valor. Una alternativa que también afecta al Gobierno en razón de que no puede fijar valores, como anteriormente sucedía con las uvas de menor valor enológico, porque en las uvas finas influyen muchos factores, como la zona, la producción o los años del viñedo, entre otros aspectos.

"La cosecha va avanzando y hay incógnitas que aún no están despejadas", dijo un dirigente, quien agregó que "el tema central pasa por el precio de las uvas". Al hacer referencia a aquellos aspectos en los que no hay inconvenientes señaló que "hay consenso en considerar que la cosecha va a ser mayor. Cuánto no se sabe, pero también podemos señalar que si bien el granizo afectó a muchas hectáreas en la zona Este, en los números globales nos estamos moviendo dentro del 10 por ciento previsible", dijo. Una incógnita que quedará despejada el 22 de este mes, cuando el Instituto Nacional de Vitivinicultura dé a conocer los números definitivos, tal cual lo ha anunciado.

Otro de los aspectos que estaría resuelto sería el hecho de que habría mercado para todos los productos. Mirando hacia la exportación, se señaló que el Hemisferio Norte se encuentra con numerosos problemas. Algunos son coyunturales, pero otros alcanzan a lo estructural y en este aspecto señalan que el alcohol, como producto, está ganando espacios y podría ingresar en la competencia inclusive para el mosto. "Antes, las grandes casas que necesitaban alcohol, como las dedicadas al cognac, lo recibían a precios subsidiados por la Unión Europea. Sin embargo, esa política comunitaria ha sido dejada de lado y hay zonas que comienzan a tener inconvenientes", señaló la fuente.

Así entonces, se indica que el mercado externo se encuentra en condiciones de absorber el mosto que se fabrique, el vino que se elabore y ahora aparece el alcohol como nueva alternativa. Respecto del mercado interno, se indicó que se ha recuperado, especialmente en los vinos de mayor consumo, como es el caso del envasado en tetra.

En lo que hace a los precios, en un principio se hablaba de un valor de 1,20 pesos para el kilo de uvas criollas y cerezas, pero durante una reunión en San Juan entre mosteras y productores, la Cámara del Mosto terminó aceptando un valor de 1,40 el kilo, un precio que alcanzaría también en consecuencia a Mendoza. Cabe recordar que el valor del año pasado era de 1,10 pesos.

El problema alcanza entonces a las variedades finas, en razón de que no se habla de incrementos en los precios, siendo que los productores deben enfrentar una inflación de por lo menos un 20%. "La realidad es que, cuando uno habla de variedades finas, no está hablando de todo lo mismo", señaló el dirigente, quien destacó que "la reconversión fue importante y ahora hay más oferta que en otras épocas. Pero no porque haya disminuido la demanda, sino que aumentó la oferta" y pone como ejemplo que "ahora, como no falta color, las aspirán bouchet, que antes eran la niña bonita, ahora prácticamente no son tenidas en cuenta. Además, no es lo mismo un varietal de una zona que la de otra; la antigüedad mayor o menor de un viñedo o la producción del mismo".

En este plano, la preocupación de los productores de este sector es que se pierda el mercado de uvas y, hasta este momento, cuando recurren a las bodegas reciben como respuesta que les reciben las uvas para elaboración y después establecer los valores del vino, como señaló un productor del Valle de Uco. En este aspecto, se supo que en los próximos días habría una reunión de productores de uvas finas de esa zona de la provincia para pedir la intervención del Estado.

Ante lo complejo del problema, una de las alternativas que se estarían manejando sería la de derivar la ayuda hacia los compradores, financiándolos a tasas subsidiadas. Pero aún no hay nada concreto y ya se anticipa que, de no variar los precios, los productores podrían adoptar el criterio de ajustar por volúmenes, produciendo más quintales que los que requieren muchas veces las bodegas; lo que en definitiva iría en detrimento de la calidad del producto final. De todos modos, se considera que estamos ante los primeros escarceos y que, tarde o temprano, la situación se va a acomodar, con o sin la intervención del Estado. Dentro de este esquema también hay que señalar que el productor de varietales está acostumbrado al mercado de uvas y desconoce prácticamente el funcionamiento de la elaboración por cuenta de terceros.

Al analizar lo que pueda suceder a futuro, señaló la fuente consultada que "el año no se presenta malo. Hay buenas posibilidades de exportación y todo depende de si el dólar se mueve un poco hacia arriba o si hay alguna medida nacional que atempere temas como los fletes o los reintegros que ya se han solicitado; un mosto con un precio interesante a nivel internacional y un Hemisferio Norte que ha perdido cosechas; aparecen otros temas interesantes como el alcohol, mientras el mercado interno se está recuperando".

Pero los inconvenientes se plantean en otros aspectos. Cómo alcanzar los objetivos sin lesionar a ningún eslabón de la cadena, por ejemplo a los productores de uvas finas y cómo mantener la competitividad del sector de los vinos fraccionados en los mercados internacionales, aspectos estos últimos que pueden modificarse si se adoptan algunas medidas desde el Gobierno nacional.

Debe recordarse que tanto la industria vitivinícola, como la olivícola, tienen una gran cantidad de productos e insumos a valores inflacionados, incluyendo una fuerte incidencia de la mano de obra; situaciones que no se dan en aquellos productos que surgen de la Pampa Húmeda, como la soja, por señalar sólo un ejemplo.

LAS MAS LEIDAS