El cuarto vértice del relato es Germán, un oficinista tímido, inexperto y socialmente torpe, posible candidato al famoso trío, cuya sola presencia termina de desatar una cadena de situaciones tan hilarantes como incómodas.
“Son cosas bastante cotidianas, suceden más de lo que uno piensa en las relaciones humanas”, explica Gisela Bernal, protagonista de la obra. “Por ahí no se dicen tanto, o no se hablan, pero acá están puestas en escena desde el humor, guiadas por el texto de Martín Guerra”.
La comedia no esquiva temas sensibles: el desgaste del deseo, la presión por sostener una pareja, la idealización de las soluciones mágicas y la fragilidad emocional que se esconde detrás de las decisiones extremas. Todo eso aparece filtrado por un ritmo ágil, situaciones reconocibles y personajes que, aun en su exageración, conservan algo profundamente humano.
Mendoza como escenario y como elección
Para Gisela Bernal, esta temporada tiene un valor especial. Acostumbrada a los veranos en Carlos Paz o Mar del Plata, su llegada a Mendoza representa un cambio de plaza tan inesperado como estimulante.
“Fue un incentivo enorme saber que venía a Mendoza, una provincia que me encanta, a hacer temporada. Era algo que no me esperaba para nada y la verdad que estoy recontenta”, confiesa. “Siempre vine por trabajos cortos, o como jurado de competencias de danza, pero esto es distinto. Cambiar de plaza es una de las oportunidades más lindas que se me dan”.
Bernal no escatima elogios para la provincia. Habla de la naturaleza, los paisajes, la calidez de la gente y la experiencia de vivir Mendoza más allá de lo turístico. Pero también pone el foco en lo que implica apostar por una plaza que históricamente no estuvo en el centro del circuito teatral de verano.
“Quizás todavía no es una plaza tan conocida como otras, pero creo que estaría buenísimo que empiece a suceder. Que se abran otras locaciones en Argentina, que la gente pueda venir a conocer otros lugares y que también haya obras de teatro como atractivo para los turistas”, reflexiona. “Mendoza lo tiene todo para poder hacerlo”.
Esa mirada coincide con la experiencia del productor y director Gabriel García, quien viene trabajando en la provincia desde hace varios años, con funciones en Maipú, San Rafael y giras por distintos puntos de Mendoza. Vos, yo y el otro se inscribe así en una continuidad, pero también en una apuesta renovada.
Un protagónico que marca un giro
Para Bernal, además, la obra tiene un valor personal y profesional decisivo. Vos, yo y el otro marca su primer protagónico como actriz, después de una extensa carrera ligada principalmente a la danza.
“Es un desafío enorme”, admite. “Me siento súper agradecida a Gabriel por la confianza y por guiarme en este nuevo camino. Si bien me vengo preparando, porque estudio teatro hace unos tres años en profundidad, era algo que tenía muchas ganas de hacer”.
La transición no es menor. El cuerpo entrenado para la danza ahora debe habitar el texto, el ritmo de la comedia, los silencios y las réplicas. En escena, Bernal encarna a Amparo, un personaje que toma decisiones incómodas y se anima a decir lo que muchas veces se calla.
“Espero estar a la altura y que la gente pueda ver otra faceta de mi trabajo”, señala. “Compartir escenario con actores como Gastón Ricaud, que tiene muchísima experiencia, y con chicos como Mati y Chory, que son talentos increíbles, hace que todo sea mucho más enriquecedor”.
El valor del equipo humano
Si algo se repite en el relato de Bernal es la importancia del clima de trabajo. Más allá del talento, destaca una y otra vez la calidad humana del equipo.
“Después de tantos años de carrera, siento que lo principal siempre es la parte humana. Eso se nota en escena”, asegura. “En este caso particular, te puedo garantizar que somos un equipazo. Nos llevamos excelente, nos ayudamos un montón y eso se refleja en la obra”.
La actriz también subraya el rol de los artistas mendocinos y del staff del Teatro Imperial. “Nos han recibido con un amor increíble. Desde los actores hasta todo el equipo técnico del teatro, están en todos los detalles para que todo salga de diez”.
Ese entramado colectivo resulta clave en una temporada que exige convivencia, ensayos intensos y funciones sostenidas durante semanas. Vos, yo y el otro tendrá funciones de miércoles a domingos a las 22 horas durante enero y febrero, consolidándose como una opción central tanto para el público local como para los turistas.
Humor, vínculos y decisiones límite
Lejos de proponer respuestas cerradas, la obra se mueve en el terreno de la pregunta. ¿Hasta dónde se puede forzar una relación para salvarla? ¿Qué se pone en juego cuando se cruza un límite? ¿Cuánto hay de deseo genuino y cuánto de miedo a la soledad?
La comedia trabaja sobre esos interrogantes sin solemnidad, apoyándose en el absurdo y la exageración, pero dejando que algo del conflicto resuene más allá de la risa. En ese sentido, Vos, yo y el otro se inscribe en una tradición de comedias que, detrás del gag, hablan de las fragilidades contemporáneas.
“Van a reírse mucho”, promete Bernal. “Pero también van a reconocerse en muchas situaciones”.
Temporada, futuro y proyección
Con el estreno a la vuelta de la esquina, el equipo ya piensa más allá del verano mendocino. La posibilidad de continuar con la obra, de girar o incluso de desembarcar en Buenos Aires aparece como un deseo latente.
“Lo tiro al universo”, dice Bernal entre risas. “Ojalá podamos seguir, hacer una gira. Gabriel ya nos dijo que le gustaría que continuemos”.
En paralelo, la actriz proyecta un año intenso, entre nuevos desafíos profesionales, su competencia de danzas y acrobacias, y su rol de madre full time. De hecho, su hijo Ian la acompaña en esta temporada en Mendoza, compartiendo ensayos, tiempos largos y la vida cotidiana detrás del escenario.
“Es muy compañero. Se banca todo, me da su opinión y se suma”, cuenta con orgullo.
Invitación a la risa
Vos, yo y el otro llega al Teatro Imperial como una comedia pensada para el gran público, pero también como un gesto que interpela al mapa teatral argentino. Con funciones desde el sábado 3 de enero, entradas disponibles en Entradaweb.com.ar y una preventa con descuento, la obra invita a reír, a incomodarse y, quizás, a mirar los vínculos propios con una lupa un poco más honesta.
En tiempos donde las certezas escasean, la risa vuelve a ser un refugio colectivo. Y Mendoza, una vez más, se anima a ser escenario.