La imaginación como último territorio de libertad es el corazón de "La razón blindada", una de las obras de teatro más emblemáticas del dramaturgo Arístides Vargas, que durante junio tendrá funciones en la Sala Vilma Rúpolo del Espacio Cultural Julio Le Parc.
Dirigida por Charo Francés e interpretada por Chicho Vargas y el propio autor, la puesta podrá verse los días 11, 19 y 25 de junio, siempre a las 21. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de la plataforma EntradaWeb.
Reconocida internacionalmente y convertida en un clásico del teatro latinoamericano contemporáneo, "La razón blindada" propone una conmovedora reflexión sobre el poder de la ficción como herramienta de resistencia frente a la opresión. La historia sigue a dos presos políticos que, cada domingo, encuentran en las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza una forma de preservar la cordura y sostener la esperanza en medio del aislamiento de una cárcel de alta seguridad.
En ese universo asfixiante, la imaginación se convierte en un acto de supervivencia. "El teatro busca salvar nuestra imaginación, que la cárcel no llegue hasta allí, que la posibilidad de imaginar no sea derrotada", sostiene Arístides Vargas.
Como una versión contemporánea de Sherezade, los protagonistas desafían el encierro a través de la palabra. Cada relato abre un resquicio de libertad y convierte al universo poético de Don Quijote en un refugio capaz de atravesar los barrotes y romper, al menos simbólicamente, las fronteras de la prisión.
La puesta dirigida por Charo Francés apuesta a una escena despojada, donde el vacío y la luz adquieren un protagonismo esencial para potenciar la intensidad de las actuaciones.
Un referente del teatro iberoamericano
Nacido en Córdoba y criado desde muy pequeño en Mendoza, Arístides Vargas desarrolló sus primeras experiencias teatrales en la provincia y se formó en la Universidad Nacional de Cuyo junto a Ernesto Suárez y en la Escuela Superior de Arte Dramático. Más adelante profundizó su formación con figuras fundamentales del teatro latinoamericano como Santiago García, Atahualpa del Cioppo y María Escudero.
Su exilio forzado a mediados de la década de 1970 marcó profundamente una dramaturgia atravesada por los temas del desarraigo, la memoria y la marginalidad. Fundador del Grupo Malayerba, una de las compañías más prestigiosas del teatro iberoamericano, también dirigió importantes elencos de distintos países de la región y sus textos fueron representados en América Latina, Estados Unidos y Europa, además de ser traducidos a varios idiomas.