“Cada hogar es un mundo”, solían decir las madres. “Cada hogar es el mundo”, podría replicar Eugène Ionesco (1909-1984), el célebre dramaturgo rumano que escribió, entre otras, la pieza Delirio a dúo.
Estreno: el elenco Cajamarca, en colaboración con el Proyecto Lima, presentan este sábado 6 de junio esta obra sobre una pareja que establece una disputa absurda mientras el mundo se cae a pedazos. Víctor Arrojo, el director, arroja luz sobre el interés de hacer esta obra.
“Cada hogar es un mundo”, solían decir las madres. “Cada hogar es el mundo”, podría replicar Eugène Ionesco (1909-1984), el célebre dramaturgo rumano que escribió, entre otras, la pieza Delirio a dúo.
En ella, un matrimonio comienza una disputa ridícula mientras la realidad alrededor sufre una guerra destructiva. Ese “espejo grotesco” de la sociedad, con su “indiferencia social frente a la tragedia colectiva” es lo que rescatan el elenco Cajamarca y el Proyecto Lima de la UNCuyo para el estreno de la puesta que presentan este sábado, a las 21.30, en la sala Cajamarca (España 1767, Ciudad).
La puesta está dirigida por Víctor Arrojo, quien está al frente del elenco Cajamarca desde hace 42 años y también es docente en la Carrera de Arte Dramático de la UNCuyo. Con las actuaciones de Lisette Velázquez, Nico Gómez y Antonella Magni, el estreno representa también el debut absoluto sobre las tablas de Mendoza de esta pieza que, aunque fue escrita en 1962, no sólo no había atraído a los puestistas locales, sino que sigue teniendo una asombrosa vigencia.
De esa actualidad, del acontecimiento que representa montar por primera vez esta obra de un nombre clásico del teatro del absurdo y de los desafíos del teatro local hablamos con Víctor Arrojo.
—Delirio a dúo se verá por primera vez en escena en Mendoza, algo que podría parecer raro teniendo en cuenta que se trata de Ionesco. ¿Qué te atrajo del texto y cómo fue tu abordaje?
—Sí, llama la atención que la obra no se haya montado antes en Mendoza, si bien nuestra provincia siempre ha tenido un gran interés en el teatro del absurdo. Es un tipo de dramaturgia que particularmente me convoca, que en sus recursos se aleja del realismo, pero tiene una gran conexión con lo contemporáneo en cada momento histórico. En este momento, creo, la guerra, como síntoma de una sociedad en crisis y los mecanismos para atravesarla por cada individuo. El humor absurdo es uno de los conectores con estos textos, sus atrevimientos y las múltiples capas de sentido.
—Evidentemente te sentís cómodo en ese registro…
—Mis experiencias con lo absurdo siempre fueron gratificantes y complejas a la vez. Exige mucho trabajo, para la dirección y la actuación. Realicé varios montajes de Leo Maslíah con la Comedia Municipal: Democracia en el bar, en 2004, y El zapato indómito, con Cajamarca, con un primer montaje en 1993 y otro en 2012. También monté Pim Pam Pum, juegos de masacre, como director invitado del Elenco Universitario de la UNCuyo, en 1995.
—Lo curioso es que el teatro del absurdo es una corriente surgida hace 80 años. ¿Por qué sigue ese enfoque para hablar del mundo de hoy?
—Creo que, como te decía, hay algo universal en sus procedimientos, que atraviesa un estado del ser y de la sociedad que no pierde vigencia. Esto es significativo en los referentes de la poética. En el caso de Ionesco, él no definía su dramaturgia como absurda, alegando que no hay nada más absurdo que un personaje realista que sabe qué quiere y por qué le pasa lo que le pasa. El juego está presente todo el tiempo en estas obras, no porque haya una visión lúdica y distendida de los personajes, sino porque están perdidos, fragmentados y angustiados. Allí pierden responsabilidad del deber ser y eso genera una libertad expresiva y de acción que potencia el juego escénico y la teatralidad.
—En esta puesta Cajamarca, el elenco que liderás desde hace casi 42 años, se une a Lima, un grupo de experimentación teatral de la UNCuyo. ¿Cómo nace esa colaboración?
—Por necesidad y por sinergia generacional. El proyecto surge desde espacios de investigación y de creación en la carrera de Arte Dramático, para extender los potenciales expresivos de la relación del cuerpo con la palabra, y al formar parte del proyecto y ser gestor y director de Cajamarca, propuse un modelo de coproducción, contando así con un esquema de apoyo necesario para espacio de ensayos y material para la producción espectacular. Un espacio como Cajamarca es óptimo para procesos de creación investigación por el equipamiento e infraestructura con que contamos.
—¿Esta clase de colaboraciones entre un elenco independiente y la universidad se da naturalmente?
—Creo que un valor, no tan resaltado del teatro mendocino es la relación potente y positiva entre la academia y los proyectos de teatro autogestivo. Los docentes, en su mayoría, somos productores y creadores escénicos en actividad y los estudiantes se vinculan rápidamente a la escena independiente de la ciudad.
—En Delirio a dúo hay música original de Sergio Aballay. Hoy muchos se “ahorran” esa parte y apelan a la inteligencia artificial. ¿Qué desafíos te parece que impone al teatro esa tecnología?
—Aballay es un gran creador e instrumentista, y uno de mis músicos fetiches. Hemos compartido muchos proyectos escénicos. Respecto a la IA, estoy en pañales… Creo que, desde mi posición, mi mayor desafío es informarme y formarme al respecto, y para esto debo evitar prejuicios, aunque de algo estoy convencido: prefiero trabajar con Aballay mientras vamos prendiendo el fuego para un asado, escucho sus ideas y su guitarra, cosas que creo no poder hacer con ninguna IA. Hasta ahora.
—Sos uno de los directores referenciales del teatro local y también docente desde hace años. ¿Qué se puede decir del presente de nuestra escena y qué se avizora para el futuro, no sólo desde el punto de vista de los “teatreros” sino también de los espectadores?
—En primer lugar, Delirio a dúo me permite compartir creación y vida con jóvenes actores súper talentosos y rigurosos como Lisette Velázquez, Nico Gómez y Antonella Magni, y eso para mí es vital, cruzarnos en diferentes etapas de la vida y la profesión. Como ellos, hay muchos jóvenes teatristas con mucha formación, capacidad de gestión y pasión. Estoy orgulloso de eso. Respecto a los espectadores siempre están desde el comienzo, aun antes de las representaciones. Estamos en diálogo permanente con la mirada del otro. El teatro es un arte de la mirada y de la lucha por la mirada. Creo que Mendoza está siempre creciendo en la búsqueda de nuevas audiencias. Si tuviéramos mejores condiciones de producción, muchos de los proyectos escénicos de la provincia tendrían una llegada masiva. Porque tienen la calidad y la resonancia para lograrlo.
Autor: Eugène Ionesco
Elencos: Cajamarca y Proyecto Lima
Actuaciones: Lisette Velázquez, Nico Gómez y Antonella Magni
Dirección General y Producción General: Víctor Arrojo.
Asistencia de dirección y producción: Antonella Magni.
Asistencia Técnica: Alvaro Maíz y Luna Navarro.
Dirección coreográfica: Federico Pérez Gelardi.
Música original: Sergio Aballay
Diseño escenográfico: Majo Delgado y Victor Arrojo
Diseño Lumínico, Vestuario y Maquillaje: Majo Delgado.
Fotografía: Federico Pérez Gelardi.
CM: Agustina Rossini
Estreno: sábado 6 de junio, a las 21.30, en la sala Cajamarca (España 1767, Ciudad).
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