Si algo hemos aprendido en los últimos diez años, es que la orquesta que no arriesga es un museo. Por eso, este 2026 se siente como una celebración de la diversidad y el ingenio entre los distintos organismos mendocinos.
A esta altura de marzo, la Orquesta Filarmónica de Mendoza, la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo y la Orquesta Barroca ya comenzaron sus temporadas, ofreciendo un calendario anual que viene con expectativas y muchas sorpresas.
Si algo hemos aprendido en los últimos diez años, es que la orquesta que no arriesga es un museo. Por eso, este 2026 se siente como una celebración de la diversidad y el ingenio entre los distintos organismos mendocinos.
La Sinfónica de la UNCuyo nos llevará de Bach a Charly García, la Filarmónica de Mendoza no se quedará atrás en la renovación del repertorio y, con su lugar ya fijo en el calendario, la Orquesta Barroca inyectará épica cinematográfica a la escena local.
Son tres orquestas, tres identidades y un solo objetivo: hacerse con la atención del público melómano mendocino, que crece año tras año. A continuación un repaso de lo más destacado del año, según los calendarios difundidos por las propias orquestas en sus páginas webs, y con el detalle de que quedan algunas piezas a confirmar.
En el caso de la Filarmónica, que este año ya tuvo un importante papel acompañando a Las Pelotas en la Fiesta de la Cosecha, hay una electricidad distinta en el aire: una que mezcla la nostalgia del reencuentro con la ambición de lo nuevo. Esto es lo que sugiere el nombre de Nicolás Rauss.
El director suizo, que dejó una marca indeleble en la Filarmónica de Mendoza entre 2000 y 2004, regresa a finales de este mes para ocupar el podio nuevamente, tras varios años de conducción de Pablo Herrero Pondal.
La calidad de una temporada no se mide por el volumen de sus bronces, sino por la inteligencia de su montaje. Y en ese aspecto, aunque no falten los bronces fuertes (¡empezaron el año, el 13 de marzo, con la “Romántica” de Bruckner!) vendrán programas sutilmente diseñados. ¿El concepto que los unifica? Las Latitudes, palabra que da pie para viajar a la par de la música por el mundo.
De aquí en adelante, tendremos bajo la dirección de César Iván Lara el programa "Rusia: Relámpagos del Este" (17 de abril), planeado casi como un viaje de trineo por la estepa, pero con paradas inesperadas. Una será la suite "Teniente Kijé" Op. 60 de Serguéi Prokófiev. Y otra, el Concierto para soprano de coloratura de Glière, una pieza de bravura que nos mostrará nuevamente la infalible musicalidad de la mendocina Griselda López Zalba.
El 8 de mayo marcará el regreso de David del Pino Klinge para "Brumas Británicas". El tono inglés lo dará el Concierto para violín de Elgar, a cargo de Xavier Inchausti, concertino de la Filarmónica de Buenos Aires, que volverá también el 18 de septiembre para tocar el de Sibelius con la Sinfónica. Luego, la segunda parte del programa incluirá "El pájaro de fuego" de Stravinsky, un desafío técnico para cualquier orquesta.
El 18 de junio vuelve otro de los directores más admirados por el público mendocino: Luis Gorelik, que dirigirá "Fulgor mediterráneo". El programa incluye curiosidades (como un concierto para contrabajo de Bottesini, con Carlos Valenzuela), hits (la obertura de "Nabucco") y un rapto vanguardista: la fascinante "Rendering", del compositor contemporáneo Luciano Berio, que es nada menos que una ingeniosa elaboración a base de la inconclusa décima de Schubert. Es uno de los tantos estrenos en Mendoza que prepara la orquesta para el 2026.
Nicolás Rauss, quien subirá al podio oficialmente como director el 15 de mayo, estará al frente del concierto del 31 de julio, con "La ruina de Atenas" Op. 113 de Beethoven. La ejecución de esta pieza, rara vez interpretada, hará justicia a una partitura que solo pasó a la popularidad por su Marcha Turca.
Pero es en noviembre donde Rauss desplegará su verdadera "voz del aire". El programa del 7 de noviembre es una lección de historia del sonido: el caos controlado de Charles Ives ("Central Park in the Dark"), la mística minimalista de Arvo Pärt, la armonía matemática de Bach y más, en una noche pensada para expandir horizontes perceptivos en el público.
Antes del cierre festivo (que cumplirá con el rito de valses, polkas y "El Cascanueces", el 18 de diciembre), la Filarmónica dedicará octubre y diciembre a los extremos del espectro emocional. Por un lado, la inmersión total en el mundo de Wagner con el director Sebastiano De Filippi (23 de octubre). El concierto, un raro programa dedicado enteramente al genio que derrumbó la tonalidad funcional, será una verdadera maratón con oberturas, arreglos y escenas a cargo del barítono Leonardo Estévez.
Por el otro, el 4 de diciembre, Rauss nos devuelve a casa con "Pulsos de Nuestra América", un programa atento a partituras latinoamericanas que, felizmente, evitará los lugares comunes, con estrenos en Mendoza de obras de Enrique Soro, Heitor Villa-Lobos, Vicente Ascone, Silvestre Revueltas, Aldemaro Romero y Oscar Lorenzo Fernández.
Bajo la guía de Tobias Volkmann, la Sinfónica continúa no solo con la exploración de nuevo repertorio, sino con su expansión hacia otros géneros musicales en varios conciertos. En concreto, el segundo concierto de la temporada fue un homenaje a Joan Manuel Serrat (in situ) a cargo de Popi Spatocco.
Este mismo sábado 21 continúa con un programa dirigido por Volkmann, con Eliane Tokeshi (Japón) como violinista invitada. Interpretarán "Fragmentos" (Rezende), el Concierto para violín de Miranda y la Sinfonía N°3 de Brahms.
Y falta poco para que, el 1 de abril, un mes cargado de conciertos, y en el marco de Música Clásica por los Caminos del Vino, la orquesta y el Coro Universitario se sumerjan en las aguas profundas del barroco alemán, con una obra de dimensiones místicas: "La Pasión según San Juan" de J.S. Bach.
Abril será, además, el mes del contraste. De la austeridad luterana de Bach pasaremos, el día 10, a la melancolía mediterránea de las bandas sonoras italianas. Lucía Zicos en el podio irá desde el lirismo del compositor argentino Bacalov para "Il Postino" hasta la arquitectura épica de Ennio Morricone en "La Misión" y la picaresca felliniana de Nino Rota. Aquí, la música de cine no se trata como un subgénero, sino como la verdadera música clásica del siglo XX.
El pianista Evgeni Mikhailov llegará para un doblete de fechas: abordará el Concierto para piano N°2 de Rachmaninoff, un infalible portento posromántico (el 24 de abril) y seguirá (al día siguiente) con un recital solista.
La temporada avanza rompiendo etiquetas. El 3 de julio, una inédita fecha de "Jazz Sinfónico" con arreglos de la compositora mendocina Adriana Figueroa nos paseará por melodías populares del género.
Pero el verdadero megaevento de fusión llegará el 1 de agosto, con el homenaje al rey del rock nacional: Charly García. La cita incluirá la batuta del chileno Francisco Núñez Palacios, el Coro de Jóvenes UNCuyo y a Matías Guembe y Cecilia Salinas como solistas. No hay detalles del repertorio, aunque por el nombre del concierto se concentrará en canciones de Sui Generis y Serú Girán.
Para terminar agosto, el 28, habrá un concierto pensado para revivir la gloria del cine mudo: se proyectará "Tiempos modernos" de Chaplin, en su 90 aniversario, con música en vivo bajo la dirección de Luis Gorelik, devolviéndole a la imagen su motor sonoro original.
Hacia el final del año, la apuesta se vuelve multimedia y conceptual. El 26 de septiembre, "Los Planetas" de Gustav Holst dejarán de ser solo una obra de repertorio para convertirse en una experiencia inmersiva con mapping visual de Víctor Garay Tobares.
Octubre traerá la cuota de música contemporánea con el estreno de "El cuervo de día y de noche", ópera de la compositora mexicana María Granillo. Contará con puesta en escena de Federico Ortega Oliveras.
El camino concluirá el 11 de diciembre con la Sinfonía Fantástica de Berlioz: un viaje alucinado, una explosión de colores orquestales que, en 1830, amplió el futuro posible de la música.
A la par de ambos organismos oficiales, la Orquesta Barroca de Mendoza mantiene encendida la llama de la autogestión. Como orquesta de gestión privada, su supervivencia depende de un contrato invisible pero inquebrantable con su audiencia. Y hay que decir que, acercándose a su décimo año activa, logró lo que parecía imposible: que una orquesta independiente sobreviva a largo plazo.
Para esto, queda claro, tuvo que reinventarse y apuntar a un nicho del repertorio que le trae aplausos y taquillas agotadas: la música de películas. Y este sábado 21 de marzo, siempre dirigida por Mariano Peralta, ofrecerá la música de "El Señor de los Anillos" a las 21 en el teatro Independencia.
Este año, la Barroca volverá a explotar esta exitosa veta, ampliando la propuesta hacia algunas precuelas, tanto de "El Señor de los Anillos" (con "Los Anillos de Poder") como de "Harry Potter" (vía "Animales Fantásticos"). Es una decisión estratégica: respetar el deseo de un público que los ha convertido en un fenómeno para las familias y el boca en boca.
Pero la Barroca también quiere seguir mostrando sus credenciales académicas con dos apuestas de peso: abordarán la "Misa Tango" de Palmeri y tendrán incursiones en el barroco que le dio el nombre original al ensamble, pero en formatos íntimos y locaciones alternativas. Incluso, no descartan empezar a preparar en algún momento del año una ópera.
Habrá que estar atentos porque, a diferencia de las grandes instituciones, la Barroca opera con la urgencia de lo nómade, confirmando fechas sobre la marcha.