Sandra Amaya vuelve al Teatro Independencia con un disco histórico: "Fue un proceso que tuvo algunas lágrimas"

La cantora mendocina se presenta junto al grupo Zequech, con el propósito de homenajear y revitalizar el disco "Mensajes de la Tierra", editado en 2005. Este sábado en el teatro Independencia.

Sandra Amaya vuelve a la Sala Mayor como renacida. "Hacía mucho tiempo que yo no estaba en los escenarios", reflexiona sobre la presentación de este sábado 25 de abril, donde se reencontrará con su álbum " Mensajes de la Tierra" veintiún años después. Es un proyecto que le moviliza cada fibra: el fallecimiento de Valdo Delgado (mente musical del disco) en 2008 y la pérdida de vitalidad de un material que tenía mucho por recorrer fueron golpes demasiado duros.

"Quedé con las alas truncas", nos dice ahora la cantora. Y es quizás la mejor definición, porque para volver a volar necesitó de otras "aves": eso significa, en efecto, en lengua huarpe milcayac Zequech, el grupo que le propuso desempolvar el disco no con nostalgia, sino con el poder de la resignificación, para transformarlo en nuevo manifiesto.

El conjunto musical reúne a Gabriel Vargas (charango), Martín Cappi (vientos andinos y flauta traversa), Luca Pinto (bajo eléctrico) y Lautaro Estela (batería y percusión), quienes serán el soporte musical de la noche junto a dos músicos originales del disco: Quique Öesch y Rodolfo Castagnolo.

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Pero la cita de este sábado no se trata solo de música. Habrá danza, proyecciones en vivo, escenografía y una muestra fotográfica sincronizada. El show comenzará a las 21, en el teatro Independencia, con tickets en Enteadaweb.com.ar.

Pero antes: un repaso de cómo Sandra Amaya llegó hasta aquí. Después de la muerte de Valdo Delgado, intentó hacer un tercer disco, del que ha hablado pero nunca llegó a compartir en sociedad. "Ya se va a escuchar", adelanta.

"Luego terminé mi carrera docente como directora de una escuela, lo que implicó muchos años de dedicación. Cerré ese ciclo y ahora puedo retomar la música desde un lugar mucho más relajado y consciente. Antes todo era muy vertiginoso: la música, la docencia, la crianza, la maternidad, sostener una casa. Ahora estoy más tranquila, sabiendo qué quiero hacer, cómo, dónde y con quiénes. Eso es un estado de equilibrio que voy logrando de a poco", reflexiona, contando entre sus proyectos un disco con Quique Öesch y las clases de canto. Sobre todo, se entusiasma con la idea de volver a dedicarse por completo a la música.

Un disco vigente

-¿Qué significa para vos volver a presentar "Mensajes de la Tierra"?

- Presentar "Mensajes" de la Tierra nuevamente para mí es un gran desafío, porque es un material grabado hace muchísimos años. Pero, por otro lado, es como pagar una deuda que tenía. Este disco fue grabado en 2005 con la producción de Valdo Delgado y, en 2008, Valdo falleció en un accidente (N. del R.: falleció junto a Eduardo Alfredo Pinto en un accidente automovilístico en Uruguay). Entonces fue un material que no tuvo el vuelo que debería haber tenido, no tuvo la repercusión, no tuvo la difusión. Con ese material queríamos viajar, presentarlo en otros lugares del país y sacarlo del país… había mucha expectativa con eso. Y todo esto se terminó un 8 de enero de 2008.

-Fue un golpe terrible.

-Para mí fue tremendo. Entonces fue un material que quedó ahí guardado. No podía pensar quién podría volver a armar esa banda. Todo eso lo había hecho Valdo, porque él tenía una capacidad de producción tremenda. Entonces, quedó adormecido todo eso. Incluso habíamos empezado a hacer algunas grabaciones para un tercer disco con él, que tampoco se continuó. Ese material también se intentó seguir y no hubo forma. Lo irremplazable es irremplazable, es así. Entonces, son dos cosas que a mí me ayudaron un montón en decidir volver a presentar "Mensajes de la Tierra": saber que es un material que quedó pendiente y saber que es un material que se hizo con un pensamiento muy hacia adelante, de mucha riqueza, con mucha perspectiva a futuro. Es un disco con muchos matices, con mucha creatividad. Cuando Zequech apareció para proponerme esto, y yo escuché lo que hacían, dije: "¡Sí, son ellos, son ellos!". Así que eso. Esto significa un gran orgullo para mí: poder también traer al presente a Valdo y a su trabajo, su trabajo con la música en el tiempo que estuvo en Mendoza y el tiempo que estuvo conmigo, porque además hizo otros trabajos grosísimos.

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-¿Cómo fue el proceso de resignificar ese material con una mirada contemporánea?

- Resignificar no fue complicado, porque Zequech tiene una mirada muy parecida. Están componiendo y trabajando sobre temas de Valdo. Incluso han replicado temas de él y han creado música del mundo, donde hay muchísimas influencias: hay jazz, hay folclore, hay rock, hay de todo... Todo eso está ahí metido, porque somos el resultado de todo eso. Creo que Zequech era la banda que tenía que estar en esta idea de revivir este disco. No estaba realmente entre mis planes. Es una idea que propusieron ellos. Y que la hayan propuesto ellos para mí es un montón, porque tenemos algunas generaciones de diferencia. Es un grupo de gente muy joven, con una mirada muy actualizada de la música. Sin embargo, también para ellos ha sido un desafío retomar ese disco, ponerlo en su corazón y replicarlo. Eso lo agradezco infinitamente.

-¿Cómo te sentiste cuando te reencontraste con esas canciones?

- Fue un proceso que tuvo algunas lágrimas y al principio me resultaba difícil cantar o escuchar. Te lo cuento y se me hace un nudo en la garganta. Me acuerdo de esos momentos y fui revirtiendo esa nostalgia, ese dolor, ese vacío, en todo esto otro que trae Zequech para revivir el material y tomarlo desde ese lugar: con la alegría de poder traerlo al presente con todos los mensajes que tiene ese disco.

-¿Qué elementos del disco original decidieron conservar intactos y cuáles sintieron la necesidad de transformar?

- En realidad, la mayoría de los temas están hechos prácticamente igual que en el disco, que no es poco. Pero sí hay algunas sorpresitas para la gente que lo conoce: se van a encontrar con un par de arreglos nuevos en algunos temas, que han quedado maravillosos. Un poco esa era la idea inicial: conservar el disco, presentarlo así como estaba, con los arreglos de Valdo, y revivir esa producción. Pero me encantó que ellos hicieran aportes en algunos de los temas que voy a cantar este sábado.

-El show propone una experiencia multidisciplinaria: ¿cómo se integran la música, la danza, las proyecciones y la fotografía en la puesta?

- No quiero adelantar mucho, pero todo está muy ligado. Vamos a incluir por ejemplo a la obra a la era la tapa del disco, que es una fotografía de Eduardo Dolengiewich. Él fue muy generoso conmigo en ese momento: me regaló esa foto, la puso a disposición sin cobrarme nada, y con eso hicimos la tapa del disco. Para mí fue muy fuerte, porque él me invitó a su estudio y me mostró todas sus obras. Cuando vi esa imagen, sentí que decía tantas cosas: hablaba de los niños, de las mujeres, de la justicia, de la memoria, de los bienes naturales a los que debemos tener acceso como habitantes de este planeta. Me pareció maravillosa. Esa imagen va a estar presente, y también parte de la muestra a la que pertenece. Y así como esa unión es tan estrecha, pasa lo mismo con la danza y con todo lo que vamos a presentar, incluidos los artistas invitados. Algunos estuvieron en el disco, otros no, como Mario Mátar que, si hubiera estado, te aseguro que también estaría arriba del escenario. De hecho, yo creo que Valdo y Mario van a estar ahí.

Sandra Amaya básico

Es una cantora popular y autora de la mayoría de los temas de su repertorio, donde trata de reflejar su contexto sociocultural. Se ha expresado en diversos escenarios provinciales y del país junto a músicos muy comprometidos con su trabajo, como León Gieco, quien la invitó a cantar en la presentación de su CD Por favor, perdón y gracias en Mendoza; Luisa Calcumil, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Raúl Carnota, Suna Rocha, Jaime Torres, Balvina Ramos, Bruno Arias, Nano Stern, Marta Gómez y Teresa Parodi, entre otros.

Ha trabajado con cantantes locales en proyectos grupales, ha participado -con temas de su autoría- en vendimias centrales y departamentales desde 2000.

Fue invitada a ser parte del CD Terraplén, cantando temas del compositor y productor mendocino Daniel Martín, material producido por Santaolalla. También formó parte, con su canción Quinua, de una compilación de autores latinoamericanos, en homenaje a Chiapas.

Grabó dos CD: Arena y junquillo, en 1999 con la dirección musical de Oscar Puebla, y Mensajes de la Tierra, bajo la dirección de Valdo Delgado, en 2005. Compartió escenario con bandas nacionales que combinan música electrónica y folclore, como La Yegros, Chancha vía, Paloma del Cerro y Tonolec, entre otros.

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