31 de julio de 2026 - 09:59

Pablo Molinari anticipa su stand up en Mendoza: "Será un house tour por adentro de mi cabeza".

El comediante presenta Demasiado el 7 de agosto en el Teatro Selectro: humor sobre manías, tecnología, estímulos y sobrepensamiento en clave de stand up.

De la saturación contemporánea nace Demasiado, el quinto unipersonal con el que Pablo Molinari regresará a Mendoza en clave de stand up. El comediante se presentará el viernes 7 de agosto, a las 21, en el Teatro Selectro, con una propuesta que recorre la tecnología, las obsesiones y esas escenas cotidianas que, observadas con atención, revelan su costado más absurdo.

Una trayectoria construida desde la curiosidad

Locutor y formado en clown, teatro, improvisación y stand up, Molinari combina desde hace más de dos décadas esos lenguajes con una mirada minuciosa sobre aquello que suele pasar inadvertido.

Su recorrido incluye televisión, especiales de Comedy Central Latinoamérica y festivales internacionales en Costa Rica y Canadá. Desde 2015 crea contenidos para internet y reúne más de un millón y medio de seguidores en sus redes.

Un recorrido artístico y un presente “demasiado”

Antes de su nueva función en el Selectro, Pablo Molinari conversó con Los Andes sobre su trayectoria, el proceso creativo y las ideas que dieron origen a Demasiado.

—El título Demasiado parece describir una época saturada de información y estímulos. ¿En qué momento advertiste que esa sensación podía convertirse en un espectáculo?

—Describe completamente esta época, pero en mi caso el proceso suele ser al revés. Voy armando los shows con cosas que veo, anoto y pruebo mientras todavía estoy de gira con el anterior. Cuando tengo todo el material, llega el momento de ponerle un título, la parte que más me cuesta. El nombre suele responder a una pregunta: “¿Cuál es el tema en común de todo esto?”. En este caso, es Demasiado.

—Tu humor parte de observaciones precisas y datos inesperados. ¿Cómo una curiosidad termina convertida en un chiste?

—Es un proceso medio caótico, pero me sirve. Anoto en una libretita situaciones a las que les veo potencial cómico. Cuando tengo que escribir material nuevo, vuelvo a esas notas. A veces no entiendo qué me causó gracia, pero la mayoría termina convirtiéndose en algo.

—Sos locutor y te formaste en clown, teatro, improvisación y stand up. ¿Qué herramientas aparecen hoy en escena?

—Conscientemente, ninguna, porque nunca pienso: “Ahora voy a aplicar tal recurso”. Sin embargo, al stand up le sirven mucho esas herramientas. La locución aparece de manera evidente y, como el género no tiene cuarta pared, es permeable a lo que genera el público.

Ahí surgen recursos de improvisación y algo de la mirada del clown. Son lenguajes distintos, pero no tan lejanos.

—Las redes permiten editar, mientras que el teatro sucede en tiempo real. ¿Qué te exige el vivo?

—El vivo tiene la magia de lo irrepetible, especialmente en el stand up, donde todas las funciones son diferentes. En redes, para mostrar algo, podés poner una imagen. En el escenario necesitás que la gente la construya en su cabeza. Si no aparece, el chiste no funciona.

—Después de más de veinte años dedicado al humor, ¿cómo cambió tu manera de escribir?

—Fui pasando de un humor más observacional a uno más introspectivo y personal, aunque no siento que haya cambiado tanto. Con el tiempo gané algunas mañas y ciertas cosas cuestan menos.

Todavía me sorprende la respuesta del público. La primera vez que probás un chiste es una hipótesis. A veces se ríen donde esperabas; otras, encuentran un sentido que no habías visto o reaccionan a un gesto. Y, a veces, eso que creías genial no provoca nada.

—¿Cómo conviven el comediante del teatro y el creador que llega a millones de personas a través de una pantalla?

—Los siento bastante cercanos. En ambos casos cuento cosas que veo, me pasan o me interesan, y trato de hacerlo de manera graciosa. Quizás cambia el porcentaje de lo gracioso frente a lo interesante.

En el teatro, el show está pensado para que salgas con la panza doliendo de risa. En redes puede haber otro equilibrio, pero no son mundos tan diferentes.

—¿Qué puede anticipar el público mendocino de Demasiado?

—Se va a encontrar con un show súper afilado, aceitado, preciso y, humildemente, muy gracioso. Siempre, toco madera, salen funciones muy divertidas en Mendoza. De hecho, estrenamos el espectáculo el año pasado en el Selectro porque nos sentimos como en casa.

Van a llevarse algunos datos que no sirven para demasiado y, sobre todo, será un house tour por adentro de mi cabeza.

Una invitación a reírse del exceso

Demasiado convierte en comedia los estímulos, las contradicciones y las manías que parecen individuales, pero atraviesan a una generación hiperconectada.

En Demasiado, Molinari invita al público a recorrer su particular universo creativo, entre datos inesperados, pensamientos persistentes y escenas reconocibles.

En Demasiado, Molinari invita al público a recorrer su particular universo creativo, entre datos inesperados, pensamientos persistentes y escenas reconocibles.

Pablo Molinari se presentará el viernes 7 de agosto, a las 21, en el Teatro Selectro. Las entradas están disponibles a través de EntradaWeb. Será una oportunidad para reencontrarse con su humor preciso y comprobar que, cuando todo parece demasiado, reírse puede ordenar el ruido.

La agenda de Jugo Cultural para agosto

La presentación integra la programación de agosto de Jugo Cultural. La agenda continuará el 8 con Mauricio Nozica y Hasta donde topa, en el Selectro; y el 14 con Agustín Saitta y Precuela, en esa misma sala, además de Lucas Upstein con La isla de Upstein, en El Círculo Teatro.

El 22 será el turno de Laila Roth en El Círculo; el 23 se presentará Juli Bellese en el Teatro Plaza; y el 29 cerrarán Damián Kuc con Historias innecesarias, en el Selectro, y Juli Otero con No me acuerdo las cosas, en El Círculo. La información y las entradas están disponibles en los canales oficiales de Jugo Cultural.

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