El publicista Ramiro Agulla, uno de los creativos más influyentes de la historia de la publicidad argentina, murió este jueves a los 62 años. Su nombre quedó asociado a una verdadera revolución en la comunicación comercial durante la década de 1990 y 2000, pero también a una de las campañas políticas más recordadas del país: la que llevó a Fernando de la Rúa a la Presidencia en 1999.
Agulla marcó una época junto a Carlos Baccetti, con quien fundó la agencia Agulla & Baccetti, considerada una usina de creatividad que cambió para siempre la forma de hacer publicidad en Argentina y la posicionó entre las más prestigiosas de América Latina.
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El hombre que cambió la publicidad argentina
En una industria dominada por mensajes tradicionales, Agulla apostó por un lenguaje diferente, con campañas cargadas de humor, sensibilidad, estética cinematográfica y una fuerte conexión emocional con el público.
Bajo su dirección creativa nacieron comerciales que trascendieron la pantalla y pasaron a formar parte de la cultura popular. Su trabajo para marcas como Quilmes, Coca-Cola, Telecom, Renault, YPF, Sprite y Nike, entre muchas otras, recibió premios en los principales festivales internacionales de publicidad, incluido el prestigioso Festival de Cannes.
Su estilo contribuyó a consolidar el llamado "boom creativo argentino", una etapa en la que las agencias nacionales comenzaron a competir de igual a igual con las más importantes del mundo.
El salto a la política
La influencia de Agulla no se limitó al mundo de las marcas. En 1999 aceptó el desafío de diseñar la estrategia de comunicación de la Alianza, la coalición que postuló a Fernando de la Rúa como presidente.
Fue uno de los responsables de una campaña que rompió con los moldes tradicionales de la comunicación política y que buscó instalar una imagen de austeridad, honestidad y cambio frente al desgaste del gobierno de Carlos Menem.
Entre las piezas más recordadas estuvo el slogan "Dicen que soy aburrido", con el que De la Rúa convirtió una de las críticas más frecuentes hacia su figura en un recurso publicitario que terminó favoreciendo su imagen pública.
La estrategia fue considerada innovadora para la época y contribuyó al triunfo electoral que llevó al entonces jefe de Gobierno porteño a la Casa Rosada.
Un legado que trascendió generaciones
Tras su paso por la política, Agulla continuó desarrollando proyectos vinculados a la comunicación, el marketing y la consultoría estratégica, además de participar en conferencias y espacios de formación para nuevas generaciones de creativos.
Su trabajo dejó una huella profunda en la publicidad argentina y latinoamericana, al impulsar una manera distinta de contar historias, en la que las emociones, la creatividad y la construcción de identidad pasaron a ocupar un lugar central.
Con su muerte, la industria despide a uno de los publicistas más influyentes de las últimas décadas, un creativo que transformó la publicidad en una expresión cultural y demostró que las campañas podían trascender el marketing para convertirse en parte de la memoria colectiva de los argentinos.