Entre giras interminables, funciones agotadas y reels que circulan por todas las redes, Martín “Trinche” Dardik atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera. En ese recorrido vuelve a Mendoza con “Probando Gambetas”, el show que presentará el 22 de mayo en el Teatro Selectro. Las entradas se pueden comprar en entradaweb o en la boletería del teatro.
El show funciona como una síntesis bastante precisa de su presente artístico: stand up clásico, improvisación, interacción con el público y una búsqueda constante por convertir cada función en algo irrepetible. La gira, de hecho, ya tomó una dimensión enorme. Trinche la describe con una comparación muy propia de su universo futbolero. “Siempre digo que es una gira de equipo de la B Nacional, una Copa Argentina”, bromea. “Recorremos todo el país, es intensa, larguísima, pero muy hermosa también”.
Aunque esta será la segunda vez que presente “Probando Gambetas” en la provincia, su vínculo con el público mendocino viene desde hace varios años. Según cuenta, entre funciones, escapadas con amigos y viajes de descanso, ya perdió la cuenta exacta de cuántas veces estuvo acá. “Desde 2022 debo haber venido seis veces por lo menos”, recuerda. “He vacacionado en Mendoza también. Hice viajes de bodegas, fui a Potrerillos, recorrimos viñedos con amigos. Creo que es de los lugares que más visité en los últimos años”.
Quién es Trinche
Martín “Trinche” Dardik se convirtió en una de las figuras más reconocibles de la nueva camada de humoristas argentinos surgidos entre el stand up, las redes sociales y el streaming. Aunque hoy llena teatros en todo el país y es una de las caras de Luzu TV, su recorrido empezó mucho antes de la viralidad: primero escribiendo chistes en Twitter, después formándose en talleres de stand up con comediantes como Lucho Mellera y Pablo Mazzola, hasta encontrar una voz propia basada en la observación cotidiana, la improvisación y cierta incomodidad generacional transformada en humor.
El gran salto de popularidad llegó durante la pandemia, cuando empezó a subir videos a TikTok y otras redes con un estilo muy distinto al humor más tradicional de internet. En vez de sketches producidos o personajes, Trinche construyó una identidad apoyada en comentarios espontáneos, teorías absurdas y observaciones sobre comportamientos cotidianos. Ahí nacieron fenómenos virales como el ya famoso “¿rana o rata?”, una ocurrencia que terminó convirtiéndose en una especie de código interno entre sus seguidores. Poco después se incorporó a “Antes Que Nadie”, el programa de streaming de Luzu TV que comparte con Diego Leuco, Mica Vázquez y Cande Molfese, consolidándose como una de las figuras jóvenes más fuertes del ecosistema streamer argentino.
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Trinche y Pablo Fábregas, director del espectáculo.
El valor de lo espontáneo
Aunque “Probando Gambetas” tiene una estructura escrita y trabajada, una de las claves del espectáculo está justamente en la posibilidad de desviarse de ella. Para Trinche, improvisar no es simplemente tirar comentarios rápidos para generar clips virales en redes sociales. La función de esa espontaneidad es otra.
“La improvisación genera algo muy lindo porque nos ablanda a todos”, explica. “Cuando alguien participa o pasa algo inesperado, se rompe una tensión. Los más extrovertidos se animan más y los más introvertidos también se permiten reírse de cosas que quizá les darían incomodidad”.
La imagen que usa para explicarlo es bastante simple y, justamente por eso, muy efectiva: compara la dinámica del show con el momento en que un grupo de desconocidos empieza a soltarse en una reunión. “Pienso mucho en la primera vez que me junté con amigos de la facultad”, cuenta. “No nos conocíamos entre nosotros y hubo uno que hizo un chiste sobre sí mismo. En ese momento nos relajó a todos. Bueno, arriba del escenario pasa algo parecido”.
Esa búsqueda aparece también en la manera en que construye las funciones. Cada ciudad tiene referencias propias, comentarios específicos y momentos que sólo pueden existir ahí. “Si en Mendoza pasa algo que sólo puede pasar en Mendoza, nos quedamos ahí”, dice. “No importa si una rutina no entra o si el orden cambia. Antes era mucho más estructurado y quería respetar todo exactamente igual. Ahora entendí que el show tiene que respirar un poco”.
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Entre el caos y la estructura
Paradójicamente, Trinche reconoce que esa libertad arriba del escenario le costó bastante. Porque, según admite, su personalidad natural está mucho más cerca del orden y la planificación que del caos improvisado. “Soy muy estructurado”, reconoce. “Me gusta que todo tenga lógica, continuidad, transición”.
En ese proceso tuvo mucho que ver Pablo Fábregas, director del espectáculo y alguien a quien describe como mucho más pragmático. Según cuenta, Fábregas lo ayudó a entender que un show de stand up no necesita justificar obsesivamente cada conexión temática. “Yo quería que todo encajara perfecto”, relata. “Y Pablo me decía: ‘Si hablaste de cajas y ahora querés hablar de lámparas, hablá de lámparas y listo. Nadie te está pidiendo un guión cinematográfico’”.
Esa soltura también le permitió descubrir nuevas formas de interpretar el material. Porque aunque los chistes sean los mismos, el estado emocional cambia cada noche. “Capaz un día estoy más enojado y digo una rutina desde ese lugar. Otro día estoy más angustiado y aparece otra emoción”, explica. “Y eso modifica completamente cómo funciona el material”.
Para trabajar ese aspecto, Trinche tiene un método bastante obsesivo: graba todas las funciones y después las revisa. “Ahí me doy cuenta qué emoción funciona mejor para ciertos chistes o qué lugar me queda más divertido habitar”, cuenta.
El fútbol como lenguaje
El fútbol aparece constantemente como referencia estética y emocional en su manera de pensar el humor. Para Trinche, un buen chiste y una buena gambeta comparten algo esencial: “La cintura”, resume. “Eso que tiene una gambeta o un firulete también lo tiene un buen remate”.
Incluso reconoce que, de chico, hubiese elegido el fútbol antes que la comedia si alguien le hubiese dado la posibilidad de destacarse naturalmente en alguno de los dos mundos. “Siempre digo que si un genio me ofrecía ser un distinto jugando al fútbol amateur o dedicarme al humor, probablemente elegía el fútbol”, se ríe. “Pero el genio nunca vino, así que terminé escribiendo chistes”.
De alguna manera, siente que arriba del escenario aparece una sensación parecida. “Cuando un chiste sale muy bien, siento algo parecido a tirar un caño en un partido”, dice.
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Humor en tiempos de streaming
La carrera de Trinche creció al mismo tiempo que explotaban nuevas formas de consumo de humor. Ya no existe aquella centralidad televisiva que marcó a generaciones anteriores. Hoy los chistes conviven entre reels, TikToks, streams, podcasts y escenarios. Para él eso cambió muchísimo las reglas del juego. “No es lo mismo un chiste en streaming, un tweet o algo arriba de un escenario”, sostiene. “El formato también construye el chiste”.
En ese sentido, cree que la comedia actual está mucho más atravesada por el contexto y por la manera en que circula el contenido. “La estructura básica sigue siendo la misma: premisa y remate”, analiza. “Pero los formatos modifican completamente cómo se percibe”.
Aun así, insiste en que ninguna pantalla logra reemplazar la experiencia en vivo. “La comedia necesita ser vivida en vivo”, afirma. “Uno puede ver clips o videos y conocer al comediante desde ahí, pero no tiene comparación con lo que pasa en una sala. La energía, el timing, escuchar reírse a los demás… todo eso transforma el chiste”.