Liz Solari, volvió a conmover a los que siguen su vida, con un testimonio profundamente espiritual y relató cómo una experiencia límite marcó un antes y un después en su vida, llevándola a transitar un camino de fe, sanación y conexión con lo divino.
“Hace 15 años, un ser muy amado murió drásticamente en mi presencia. Esa experiencia inesperada y shockeante cambió mi vida de forma radical. A partir de ese momento, nada volvió a ser como antes”, expresó con la voz entrecortada.
La actriz describió cómo aquel episodio la enfrentó al miedo más universal: “Fui testigo de algo extraordinario. Presencié su alma dejar su cuerpo y comprendí que la muerte no termina con la vida, que el alma es indestructible y que el cuerpo es solo un instrumento para manifestarnos en esta dimensión”, explicó.
La salud mental de Liz Solari se deterioró luego de ese episodio
Solari contó que, tras el fallecimiento, comenzó a tener vivencias que no podía explicar: “Caí en un estado de confusión, empecé a oír, ver y sentir manifestaciones del reino invisible del espíritu, sin tener ningún estudio ni preparación”.
Su salud emocional se deterioró, y ante el asedio mediático decidió internarse junto a su madre en un centro de salud mental: “Solo yo sabía la batalla mental, física y espiritual que estaba viviendo. Los medios distorsionaron la verdad y me sentí invadida”.
Liz Solari narró como un fallecimiento le cambió la vida.
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Fue en ese proceso cuando, según su relato, tuvo su primera visión espiritual: “Una noche, mirando el cielo, escuché una voz interior que me dijo: ‘Ve a Londres’. Supe con certeza que era la voz de Dios”, aseguró.
Ya instalada en Inglaterra, Liz conoció a Cher Chevalier, una guía espiritual británica que, según contó, la ayudó a comprender y estabilizar sus experiencias: “Cher me explicó qué era lo que me estaba sucediendo, por qué y para qué. Me inicié en la meditación y en el entrenamiento espiritual”, recordó.
Liz Solari narró como un fallecimiento le cambió la vida.
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Tiempo después, relató el momento más revelador de su vida: “Una noche en Argentina, al recostarme, salí de mi cuerpo y vi a Jesús sentado en mi mesa. Observé su inconmensurable belleza y sus ojos que contienen todo el universo. Me dijo con autoridad: ‘Debes ordenar tu vida, la familia va primero’”.
A quince años de aquel episodio, Liz resumió las lecciones que, según afirma, recibió de Yeshua (Jesús): “El amor es acción, no basta con creer hay que actuar con amor. Nos definen nuestras acciones, no nuestras creencias. La meditación para conocer a Dios, oramos para hablar con Él, pero meditamos”.