15 de enero de 2026 - 15:00

"La Virgen de la Tosquera": El film de Laura Casabé que cruza celos, terror y adolescencia

Reseña: Entre el despertar sexual, la violencia latente y el terror sobrenatural, la nueva película de Laura Casabé se interna en el incómodo periodo del paso a la adultez, con un clima denso y con algunos aciertos narrativos.

Con una avant premiere en Mendoza y un estreno casi en simultáneo en Argentina (15 de enero), México (22 de enero) y España (23 de enero), La Virgen de la Tosquera se convierte en el primer lanzamiento de cine nacional este año, con el plus de haber sido filmada íntegramente en nuestra provincia y en asociación con la productora local Oeste Films.

A la película, del género de terror, la precede la fama: Dirigida por Laura Casabé (Los que vuelven, La valija de Benavidez, La vuelta del malón) y con guion de Benjamin Naishtat, está basada en dos cuentos de la multipremiada escritora Mariana Enríquez, uno, homónimo de la película, y el otro, titulado “El carrito”. Ambos cuentos pertenecen al libro “Los peligros de fumar en la cama”, un compendio de 12 historias, con 54 ediciones y traducido a más de 16 idiomas.

La virgen de la tosquera
La protagonista, Dolores Oliverio, es un verdadero hallazgo para la película.

La protagonista, Dolores Oliverio, es un verdadero hallazgo para la película.

Como si esto no fuera suficiente carta de presentación, la cinta recibió galardones en distintos festivales, entre los que se encuentra el premio a la Mejor Fotografía para Diego Tenorio (Festival Sitges 2025); 4 premios incluyendo el Gran Gran Premio del Jurado en BAFICI 2026 y fue la única película latinoamericana seleccionada en la competencia principal del Festival Sundance 2025.

Además, fue seleccionada por el Festival de Sitges en su mercado “Sitges PitchBox” ganando como mejor proyecto y el Festival de San Sebastián seleccionó este proyecto para participar del foro de Coproducción Europa-América Latina.

En Argentina obtuvo el respaldo del INCAA, fondos del Ministerio de Cultura de Buenos Aires, una beca del Fondo Nacional de las Artes y entró en el programa mendocino Cash Rebate, que incentiva la producción audiovisual local.

La parte local estuvo representada por la ya mencionada Oeste Films, Maicol Orihuela, Víctor López (Muere Monstruo Muere), Alejandra Peralta, Pablo Ariel Díaz, Guillermo Olarte, Iván Salai, entre otros, y su productor Tomás Eloy Muñoz Lázaro.

Sinopsis

Ambientada en el verano de 2001, en el conurbano bonaerense, la historia se centra en Natalia, Mariela y Josefina, tres amigas que acaban de terminar el secundario y atraviesan el paso a la adultez entre el tedio, el deseo, la sensualidad y la incertidumbre. El vínculo entre ellas se tensiona cuando Silvia, una joven más grande, avasallante y cosmopolita capta la atención de Diego, el objeto de deseo compartido por las tres chicas. A partir de ese quiebre, los celos y la frustración empujan a Natalia a buscar respuestas fuera de lo racional. Con la ayuda de su abuela, se introduce en rituales y creencias vinculadas a la magia popular, lo que desata una fuerza inquietante que altera el equilibrio del grupo y transforma el conflicto emocional en una experiencia sobrenatural.

La película combina el terror con el drama adolescente (trae alguna reminiscencia de la película Carrie) y el trasfondo social de una Argentina en crisis, construyendo un relato donde lo íntimo, lo social y lo fantástico se cruzan para explorar el miedo, el deseo y la violencia.

La insoportable densidad del ser

La película fusiona dos historias combinando elementos del terror fantástico y la magia de ambas, que profundizan el misterio y la sensación de desasosiego en la vida de Natalia, la protagonista, de sus amigas y su abuela.

Diego, objeto de los deseos de la joven, y Silvia, la intrusa, permanecen ajenos al volcán de emociones sordas que transitan, en mayor o menor medida, las tres amigas.

A la visión de túnel de las chicas, obsesionadas con la exploración de la vida adulta y el debut sexual, se suma la presión del contexto social en un conurbano bonaerense de 2001: verano, calor, cortes de luz, falta de agua y de expectativas en una temporada bisagra tanto en la vida personal de Natalia como del país.

La virgen de la tosquera
Las tres amigas atraviesan un verano definitivo en La Virgen de la Tosquera.

Las tres amigas atraviesan un verano definitivo en La Virgen de la Tosquera.

El microclima de la historia se pone espeso de entrada, cuando un vecino desfigura a trompadas a un indigente, quien golpeado y sangrando se aleja de la cuadra donde vive Natalia con su abuela, dejando olvidado un carrito de supermercado cargado de bolsas de contenido dudoso, que destilan un líquido oscuro y maloliente. El carrito, casi testigo omnisciente, se convierte en objeto de sospechas por parte de las señoras de la cuadra, que le atribuyen cualidades mágicas y tenebrosas. Así, a lo largo de la historia, el carrito permanecerá olvidado e impertérrito a los vaivenes emocionales de los protagonistas, como presagio de la desgracia.

A la vez, dos historias tangenciales terminan de pincelar el cuadro de situación. Por un lado, el novio de la abuela, interpretado por Dady Brieva -a esta altura, ya un viejo amigo de las producciones audiovisuales con sello mendocino-, que con una participación mínima otorga un chispazo colorido y un buen contrapeso a la figura de la protagonista dentro de la casa.

La virgen de la tosquera
Dady Brieva tiene una pequeña pero destacada participación.

Dady Brieva tiene una pequeña pero destacada participación.

Por otra parte, la aparición de Kechu, un niño cuya madre se encuentra internada y queda al cuidado de Natalia y su abuela, expone la descarnada realidad de infantes que ante la dureza de la vida de los adultos, quedan presos de sus destinos, sin escapatoria.

La película no tiene ni un solo resquicio blando, es dura e incómoda de principio a fin. La tensión creciente por momentos se dilata en un exceso de primerísimos primeros planos que, lejos de aumentar la presión psicológica en el espectador, ralentizan la trama.

Pese a ello logra mantener la tensión y la sensación creciente de agobio en un camino sin salida que la protagonista transita cada vez más hundida en su propia frustración por un amor no correspondido.

Las actrices que ocupan los roles antagónicos son excepcionales. Dolores Oliverio, quien encarna a Natalia, logra sostener la incomodidad de los primeros planos con miradas punzantes y microgestos que no requieren palabras. Su oponente, Silvia, está interpretada por Fernanda Echevarría, actriz mexicana hija del recordado Emilio Echevarría (Amores Perros), no se queda atrás. Ambas plantean un duelo de mujeres en donde las armas, como puñales traperos, se esconden en las simulaciones, en los silencios y en los subtextos. Ninguna de las dos quiere exponerse a mostrar sus verdaderas intenciones y, sin embargo, ambas quedan desmanteladas bajo el sol aplastante de la tosquera.

La virgen de la tosquera
La actriz mexicana Fernanda Echevarría se destaca en su actuación como Silvia.

La actriz mexicana Fernanda Echevarría se destaca en su actuación como Silvia.

Repercusiones en medios nacionales

El estreno de La virgen de la tosquera generó una recepción crítica intensa y mayormente favorable, consolidándose como uno de los lanzamientos argentinos más comentados del verano. Desde su preestreno, la película fue leída como una adaptación arriesgada y personal del universo literario de Mariana Enríquez, capaz de trasladar al lenguaje cinematográfico una combinación incómoda de deseo adolescente, violencia social y terror sobrenatural .

Buena parte de la crítica destacó la potencia de su clima y su abordaje del terror desde una perspectiva corporal y social, más ligada a la asfixia cotidiana que al golpe efectista. Medios como Página/12 y Perfil subrayaron la forma en que Casabé utiliza el género para hablar de juventud, marginalidad y encierro emocional, situando el miedo en los vínculos y en el contexto de crisis de la Argentina de comienzos de los 2001 .

En esa misma línea, Ámbito y La Prensa remarcaron el carácter “fundacional” del film dentro del cruce entre terror y “coming of age" local, destacando la decisión de evitar explicaciones cerradas y apostar por una narración áspera, que incomoda tanto como seduce . El trabajo de las actrices jóvenes y la construcción de una femineidad atravesada por el deseo y la violencia también fueron señalados como uno de los núcleos más sólidos de la película.

En redes sociales, especialmente desde la cuenta oficial del film, la repercusión acompañó el tono crítico: espectadores y figuras del cine independiente celebraron la atmósfera, el riesgo estético y la fidelidad emocional al espíritu de Enríquez, aun cuando algunas reseñas marcaron su densidad narrativa como un posible límite para el público más amplio .

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