7 de junio de 2026 - 21:55

La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

Desde la madrugada, una marea humana copó las calles de Avellaneda para darle el último adiós al líder de Los Redonditos de Ricota. Entre cantos, lágrimas, banderas y rituales ricoteros, la despedida de Carlos Alberto Solari volvió a demostrar la dimensión de un fenómeno popular que trasciende generaciones.

Enviado especial de Los Andes a Buenos Aires. Muchos lo intentaron, y lo intentarán. Buscaron darle un marco teórico vinculado a la sociología, pasando por la filosofía y hasta por la propia cultura argentina. Fue difícil de encuadrar. Terminaron por descartar todo intento "académico" y sucumbieron ante lo que ya gritaban las banderas desde rituales cargados de misticismo popular: una locura sin explicación.

Carlos Alberto Solari, el Indio, murió el viernes 5 de junio a los 77 años y, con él, se fue una de las figuras más emblemáticas de la música y el arte del último medio siglo. Ahora comenzó la etapa del mito sin su figura viviente. Un mito que comenzó a gestarse a mediados de los 70 con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda de rock que motivó peregrinaciones sin precedentes a nivel mundial. "Hacete de abajo, Mick Jagger", chicaneó alguna vez Solari entre risas que escondían una falsa modestia sustentada en un currículum de recitales épicos.

Hoy, una nueva peregrinación de "Las Bandas", esos grupos de fanáticos que se organizan y viajan desde barrios de todos los puntos del país, tiene su epicentro en el Polideportivo Municipal José María Gatica, en Avellaneda. La familia del Indio decidió posponer un día el velatorio público. "Vamos a esperar a los que vienen de lejos y el velorio durará hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós".

Como ocurrió con sus recitales, la política no quería lidiar con los miles y miles de seguidores que acompañaban al Indio, incluso, claro, hasta su muerte. Finalmente, la capilla ardiente se montó en ese polideportivo de Avellaneda. El operativo de seguridad estuvo coordinado por la Provincia de Buenos Aires, tras la negativa de todas las posibles locaciones en la Ciudad de Buenos Aires. Alrededor de 1.800 efectivos federales y provinciales, además de bomberos, personal de Defensa Civil y voluntarios que portaban chalecos con la inscripción "Organización Indio", formaron parte de un despliegue récord en cuanto a rapidez organizativa y que, al menos hasta la noche del domingo, resultó un éxito.

La peregrinación del casi millón

El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires lanzó una estimación impactante: casi 1.000.000 de fanáticos llegaron hasta Avellaneda para la despedida de Solari. Y quien estuvo allí les dará la razón.

Las puertas del polideportivo abrieron a las 10 de la mañana, una hora antes de lo anunciado. Cientos de ricoteros acamparon desde la noche del sábado para ingresar a la capilla ardiente y evitar así las tediosas filas que se preveían, pero la multitud que llegó con el correr del día superó cualquier pronóstico.

Alrededor del mediodía, la fila ya abarcaba unos dos kilómetros. Cabe aclarar que ocupaba todo el ancho de una calle. Pero para las 5 de la tarde, la peregrinación ricotera superó los ocho kilómetros de extensión. Una verdadera marea humana que avanzaba con la paciencia de un monje, pero al ritmo incesante de los clásicos de Los Redonditos y del Indio.

Un tsunami de gente que se movía entre rocanroles, humo de parrillas improvisadas, banderas que delataban decenas de recitales, lágrimas por su ídolo y bebidas, en su mayoría espirituosas.

Pantallas gigantes instaladas en las últimas cuadras de la marcha de fanáticos anticipaban el destino al que todos llegarían y al que muchos sucumbieron al verlo en carne propia: el féretro de Carlos Alberto Solari, "bañado" en ofrendas hechas de trapos, gritos de desolación y agradecimientos.

"Es infancia, adolescencia. Es todo. No murió, dejó sus canciones", resumió una pareja que llegó desde La Plata. "¿Cómo no vamos a venir a despedirlo? Si lo seguimos por todos lados y él nos acompañó toda nuestra vida", dijo el vocero de un grupo de amigos mendocinos.

"Un poeta único que no va a volver a tener la Argentina, que atraviesa a todas las generaciones y que va a vivir en los corazones de todos los argentinos. Eso es el Indio", sentenció una joven emocionada.

La música del Indio siempre estuvo ligada a lo popular. Hay muchas acepciones de "lo popular": que le gusta a mucha gente, que pertenece al pueblo, que es de y para todos. En eso podría resumirse, si se me permite, lo que enmarca este fenómeno social. Escapa a las clases sociales y a las generaciones. Lo bailaron y lo lloraron grandes y chicos. Ricos y pobres.

"El Indio trascendió a la música; es un patrimonio de este pueblo y de la cultura. Fue un evento cuasi religioso", describió una fanática con varias misas en su haber.

La última misa del Indio: un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica
La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

De la euforia y la algarabía a la desolación

Dos escenarios muy distintos se vivieron en el funeral del Indio. La multitudinaria fila previa al ingreso a la capilla ardiente llegó con el dolor por la pérdida de su ídolo, pero se dejó llevar por el ambiente de misa ricotera que acompañó al Indio durante toda su carrera.

Sin embargo, del otro lado del Polideportivo José María Gatica, las escenas mutaban en llantos y abrazos fraternales entre desconocidos. "Ahora que lo vi no lo puedo creer, es como que recién caigo", aseguró un joven que viajó durante toda la noche desde Jujuy.

El féretro del Indio fue colocado en uno de los extremos del predio. Lonas negras le daban sobriedad al complejo deportivo y obras de arte acompañaban a la multitud hasta el final del pasillo delimitado por vallas.

Una pantalla gigante con la palabra "Indio" hizo de telón de fondo y un sólido vallado permitió unos seis metros de separación entre los fanáticos y el féretro. Ese espacio se transformó en un piso de banderas, camisetas, flores y miles de objetos que arrojó la gente a su paso.

La última misa del Indio: un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica
La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

Una ciudad improvisada

Villa Domínico cambió su fisonomía en cuestión de horas. Además de los cortes de calles y los operativos policiales, miles de vendedores ambulantes montaron una megaferia que se expandió siguiendo la peregrinación multitudinaria. Todo tipo de comidas rápidas (y no tan rápidas), bebidas, remeras, banderas, artesanías y cualquier producto que pudiera enmarcarse en un evento masivo estuvo a la orden del día.

Miles y miles de ricoteros pudieron celebrar su última misa con su líder de cuerpo presente. Pero prometieron: "Festejemos, ahora comienza otra etapa más poderosa y más profunda".

image
La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

La última misa del Indio: cerca de un millón de ricoteros despidió a Solari en una peregrinación histórica

LAS MAS LEIDAS