María Becerra fue la gran invitada del día en el streaming de Olga, donde no solo generó furor entre sus fanáticos, sino que también hizo reír a todos en el estudio. Desde el momento en que ingresó, demostró su espontaneidad con una anécdota inesperada que desató carcajadas.
Al comenzar la entrevista, Paula Chaves le preguntó: ”¿Te sigue pasando tener nervios?”. Sin filtro y fiel a su estilo, María respondió con total honestidad: “No vayan al baño porque lo reventé...”, dijo para graficar su nivel de nervios y provocó risas en todo el equipo.
La cantante explicó que el estrés le jugó una mala pasada antes de entrar al estudio: “Tenía unos nervios, una panza floja...”, agregó entre risas. Pero lejos de quedarse solo con la anécdota, aprovechó el momento para hablar sobre su salud y generar conciencia.
María reveló que recientemente le diagnosticaron SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado), una afección que la obliga a cuidar su alimentación para evitar molestias. Contó que, por esta razón, presta más atención a lo que consume y prefiere preparar sus propias comidas en lugar de pedir comida por delivery. “Soy anti delivery, me encanta cocinar”, aseguró, dejando en claro que su alimentación es un tema central en su vida.
María Becerra reveló cómo enfrentó las críticas a sus performance
A lo largo de la entrevista, María Becerra se mostró reflexiva y habló sobre su evolución como artista. Reconoció que en sus primeros años en la música le costaba manejar las críticas y que estas llegaron a afectarla profundamente.
“Lo sufrí un montón lo de las críticas, a tal punto que me daba pánico subirme al escenario. Cuando bajaba, lo primero que hacía era pedir el celular y leer en Twitter lo que decían del show”, confesó.
Sin embargo, decidió hacer un cambio y enfocarse en mejorar: “Entonces lo que dije fue ‘bueno loca, si no te está dando la nafta, ponete nafta, no estés pasando a gasoil’ y me puse a entrenar”, relató, destacando que comenzó a tomar clases de canto y baile para perfeccionarse.
El cierre de la nota estuvo cargado de humor y sorpresa cuando María se animó a tatuar en vivo a Morte, uno de los conductores del programa Tapados de laburo. Eligió un diseño con el número 223, una movida de marketing que aún mantiene en misterio, generando especulaciones entre sus fanáticos.