La cantante pop que rechazó 860.000 Bitcoins hace 15 años y hoy podría ser la tercera mujer más rica de mundo
Descubrí por qué una decisión de negocios aparentemente lógica en 2009 se convirtió en el error financiero más caro de la historia de la música y cuánto dinero tendría hoy la artista.
Lily Allen: la cantante pop que hoy podría ser millonaria.
Hoy en día, el nombre de la cantante Lilly Allen resuena por sus éxitos musicales, pero una decisión tomada hace quince años la puso en el centro de una curiosidad financiera mundial. Por no aceptar un pago en una moneda desconocida, la artista dejó pasar la oportunidad de ser una de las personas más ricas del planeta.
En aquel momento, la propuesta parecía absurda para una estrella internacional que se encontraba en la cima de su carrera profesional. Lo que nadie imaginaba era que esa moneda digital, que entonces valía apenas fracciones de centavo, transformaría el mercado financiero global para siempre.
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Una oferta de 600 dólares que cambió el destino
Corría el año 2009 y Lilly Allen disfrutaba del impacto inmediato de su disco más exitoso, It’s Not Me, It’s You. Sus giras se movían en valores propios de una figura consolidada, por lo que recibir una oferta para realizar un concierto virtual en el mundo digital Second Life no resultaba atractivo.
La propuesta económica era de apenas 600 dólares, una cifra que contrastaba drásticamente con los honorarios de seis dígitos que la cantante solía manejar en esa época. Sin embargo, la verdadera rareza no era el monto, sino el medio de pago: cientos de miles de Bitcoins.
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En aquel entonces, el Bitcoin era un experimento tecnológico sin respaldo, difusión ni valor real en la economía de todos los días. Aceptar ese pago implicaba asumir un riesgo total sin garantías de ningún tipo, un factor que explica por qué la cantante decidió rechazar la apuesta de inmediato.
El crecimiento imparable que multiplicó el arrepentimiento
Años más tarde, la propia Allen recordó el episodio en sus redes sociales, confirmando que la oferta incluía aproximadamente 860.000 unidades de Bitcoin. En 2009, cada unidad valía apenas 0,0007 dólares, lo que hacía que el total pareciera una suma irrelevante para su patrimonio.
Con el paso del tiempo, el valor de esa "mala apuesta" comenzó a escalar de forma imprevista:
En 2014: Si hubiera vendido esas monedas cuando el Bitcoin alcanzó los mil dólares, su ganancia habría superado los 850 millones de dólares.
En 2019: Con la cotización cerca de los 12.000 dólares, el monto se ubicaba por encima de los 10 mil millones.
En la actualidad: Tomando valores recientes cercanos a los 88.000 dólares por unidad, esa fortuna representaría hoy unos 76 mil millones de dólares.
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Esta cifra astronómica la colocaría hoy como la tercera mujer más rica de todo el mundo. La consecuencia de aquel rechazo es impactante cuando se compara con su realidad actual: mientras que podría haber sido una de las personas más poderosas del globo, su patrimonio estimado hoy ronda los cuatro millones de dólares.
Aunque es difícil culparla por no haber previsto el éxito de una moneda que nadie conocía fuera de los círculos tecnológicos, su historia queda como el recordatorio definitivo de cómo una pequeña oportunidad despreciada puede cambiar drásticamente el futuro financiero de una persona.