La Buena Moza, la murga mendocina del humor filoso y la garganta afinada, celebra 25 años en escena y decide festejarlo como mejor sabe: explotando, con gracia y desparpajo, la solemnidad de las celebraciones.
La murga estrena este sábado "25 son mejores", con el que celebrará su aniversario. En el teatro Independencia.
La Buena Moza, la murga mendocina del humor filoso y la garganta afinada, celebra 25 años en escena y decide festejarlo como mejor sabe: explotando, con gracia y desparpajo, la solemnidad de las celebraciones.
Este sábado 6 de diciembre, a las 21.30, el Teatro Independencia será sede del estreno de “25 son mejores”, el nuevo espectáculo del grupo, un título que funciona como guiño al pasado y aviso al futuro: la murga está más viva que nunca. Las entradas ($25.000, sino $30.000 en taquilla) están disponibles en Entradaweb.com.ar.
Pero no se trata de un aniversario cualquiera ni de una gala solemne. La Buena Moza se propuso un juego más audaz: poner en escena una cuidada producción transmitida por streaming por un gran multimedio, para luego verla derrumbarse desde adentro, como solo puede hacerlo una murga que es también especialista en teatro y gags.
La dirección musical y escénica es de Daniel Bernal y la dirección de actores y puesta en escena es de Lautaro Ocaña. El vestuario y el maquillaje (algo muy importante en estas propuestas) llevan la firma de Laura Mendoza, mientras que los arreglos vocales fueron trabajados por Bernal junto a Simón Abecasis. La percusión corre por cuenta de Ariel Machuca, Pedro Fernández y Ximena Uroz, y el elenco de cantantes incluye a Martín Ripari, Hernán Hidalgo, Joaquín Viera, Julián Cardozo, Diego Villalobos, León Ocaña, Laura Mendoza, Jonathan Cárdenas, Abecasis, Julián Borromei, Lautaro Ocaña, Martín Berón, Raúl Berón y Marcelo Sosa.
"25 son mejores" parte de una premisa teatral tan provocadora como divertida: un gran multimedio quiere armar la gala perfecta; la murga, fiel a su espíritu contestatario, decide que tanta perfección es demasiado seria para un festejo. Entonces, entre escenografías que no obedecen, pantallas que dicen más de la cuenta y algún productor ficticio que no sabe dónde meterse, la estructura se desmorona y emerge lo esencial: la música, el humor y la crítica social que siempre fueron el corazón de La Buena Moza.
La obra une canciones nuevas con fragmentos históricos, mezcla audiovisuales con teatro físico y convierte al público en cómplice. El resultado: un viaje entre la memoria y la carcajada. "Es mucho más que una celebración. Digamos: es un estreno absoluto; no es una gala así nomás. Está pensado como una superproducción que se realiza en un multimedio, que va a ser en una noche única y que representa una reflexión nuestra sobre quiénes somos después de 25 años. Es una conjunción de humor, de reflexión social, obviamente de música y de teatro", anticipa Daniel Bernal.
"Queríamos reírnos de nosotros mismos, del brillo y del show, y volver a lo que nos trajo hasta acá: el canto, la voz y la gente", reflexiona.
"Entonces, podemos anticiparles que se van a divertir un montón; que va a haber canciones de espectáculos anteriores puestas en un guion nuevo, en donde la murga va a incomodar a este poder multimedial y se va a cuestionar su propio mensaje en la mitad del espectáculo. Eso podemos anticiparles", amplía.
Y profundiza: "Y, obviamente, todo esto que acabo de decir dialoga con la actualidad social y política, porque ocurre que en la Argentina se da una circunstancia en la que se repiten las noticias: volvemos a caer en las mismas circunstancias después de un tiempo. Entonces, eso lo tomamos como protagonista de partes de nuestro show. Y esta incomodidad entre el artista y lo que hay que decir socialmente, pero callarlo desde el punto de vista del artista que quiere crecer y seguir en el mainstream, también es una incomodidad que se plantea con un diálogo bastante cercano a lo que hoy sucede con los artistas".
-¿Cómo es la forma de trabajo de la murga, teniendo en cuenta que el estilo uruguayo es una difícil conjunción de música, humor y hasta teatro?
-Respecto de la forma de trabajo de nuestra agrupación: como es una conjunción de música, humor, teatro, hay una parte estética, maquillaje… Nos manejamos por comisiones, porque las formas artísticas son complejas y particulares. Esas comisiones manejan diferentes avances de cada una de las áreas y, después, hacemos una dirección general, que es la arquitectura multidimensional del grupo. Es el mismo grupo que, por la experiencia que tiene, considera que la dirección general siempre tiene que ser del grupo. Después, en las áreas, sí hay referentes que van trayendo nuevas ideas para tener un avance en cada una de ellas; pero la columna vertebral sigue siendo lo grupal, lo participativo y lo decisional. Entonces, nuestra metodología de trabajo es esa.
-¿Cómo ven hoy el panorama en Mendoza de las murgas estilo uruguayo?
-Con la perspectiva que nos da el tiempo, vemos que hemos sido testigos de la evolución del género de Murga Uruguaya en Mendoza, comenzando a fines de los 90 y transitando todo este milenio después del 2000. Tenemos en cuenta que es una expresión bastante singular, que combina una tradición con lo contemporáneo, pero que a la vez se ha ido empapando de cultura mendocina. Entonces, creemos que se ha ido consolidando el género: se ha ido diversificando en las propuestas, hay diferentes agrupaciones, ha habido una maduración de no cantar solamente lo que se pide —que es el mensaje social—, sino que ha habido una maduración; se ha metido mucho más en la comunidad y hay una sostenibilidad de los grupos que ha llevado a desarrollar este género, que sigue en expansión con cambios. Pero vemos que, siempre, Mendoza ha sido una plaza importante en las agrupaciones de este estilo. Así que seguimos siendo testigos de esa evolución todavía.
Fundada en Mendoza en el año 2000, la agrupación fue creciendo entre tablados, festivales, corsos y salas de teatro, hasta convertirse en una de las propuestas más queridas de la escena local. En 2008 fue Declarada de Interés Cultural, pero mucho antes que eso ya era declarada de interés emocional por el público mendocino.
En estos 25 años recorrió 14 provincias, visitó Uruguay, Chile y Brasil, y en 2025 llevó su energía al Konex y a una gira internacional que la encontró cosechando aplausos y amigos. En el camino compartió escenario con Los Auténticos Decadentes, Jaime Roos, Rubén Rada, No Te Va Gustar, El Kuelgue y Orozco Barrientos.