La producción que narra la vida de Moria Casán avanzó como uno de los estrenos más esperados del streaming nacional porque representó la recreación de una figura que marcó décadas en la cultura popular. Griselda Siciliani, quien recibió la propuesta en el punto más activo de su carrera, relató el desafío de interpretar a la famosa ex vedette.
El impulso inicial del proyecto creció desde los primeros materiales difundidos por la plataforma, donde Sofía Gala Castiglione y Griselda Siciliani aparecieron encarnando versiones contrastadas de Moria. Ese movimiento generó conversación inmediata en redes, entre los seguidores de la actriz y dentro del propio equipo técnico. El clima de anticipación encontró un refuerzo adicional cuando Siciliani relató el origen de su participación.
Explicó que conocía la existencia del proyecto por su vínculo laboral con la empresa, aunque nunca se imaginó dentro del reparto. La sorpresa incluyó la llamada de su representante y la instancia de prueba, un proceso que le permitió evaluar si podía comprometerse con la responsabilidad de interpretar a un ícono, más allá del entusiasmo que le generaba la oportunidad.
Los desafíos durante la producción
La actriz describió las decisiones que atravesó junto al director y la producción, subrayando que la construcción de una figura tan reconocible excedía cualquier imitación. Remarcó que su interpretación comprendía el período entre los 45 y los 60 años de Casán, una etapa cargada de transformaciones públicas y privadas.
Cada jornada de rodaje la obligó a sostener un nivel de concentración intenso. Aseguró que pasaba tantas horas bajo la piel del personaje que debía regular su forma de hablar para no mantener el registro fuera del set. Recordó experiencias similares al interpretar a Zulema Yoma y comparó el estado de inmersión que requiere trabajar sobre figuras reales que dejaron huella en la memoria colectiva.
Griselda Siciliani como Moria Casán
Netflix Argentina
Siciliani también compartió detalles del vínculo que mantiene con Moria en la vida cotidiana. Dijo que habló con ella y que procuró no involucrarla demasiado para evitar sobrecargarla, sobre todo porque su propia hija, Sofía Gala, forma parte del elenco.
Esa cautela reveló la sensibilidad que rodea una producción que debe equilibrar respeto, ficción y recreación histórica. La actriz describió como un momento singular los encuentros en camarines entre las tres intérpretes del personaje. Explicó que, por cuestiones de organización de las locaciones, a veces coincidían mientras preparaban escenas diferentes. Ese cruce entre generaciones, estilos y trayectorias generó situaciones irrepetibles dentro del proceso creativo.
La construcción del mito en pantalla tomó fuerza como suceso cultural porque condensó elementos que conectan con distintas audiencias: la potencia de una figura central del espectáculo argentino, el despliegue de producción, el trabajo interpretativo de tres actrices con estilos propios y una historia cargada de episodios emblemáticos.