Florencia Peña explicó por qué ni siquiera en Mendoza logra escapar de la fama: "Me tengo que bancar que..."
La actriz se sinceró sobre el impacto emocional de la fama, la fobia social y las limitaciones que le impone la exposición constante.
Florencia Peña en diálogo con Nilda Sarli en el ciclo Mil vidas.
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captura YouTube
La entrevista de Florencia Peña con Nilda Sarli en el ciclo Mil vidas dejó al descubierto el costado menos glamoroso de la fama y el impacto emocional que la exposición mediática tiene en su vida personal. Con más de tres décadas de trayectoria artística, la actriz compartió un testimonio sincero sobre el desgaste que implica vivir bajo la mirada permanente del público y la prensa.
Para Peña, la popularidad no es solo una consecuencia de su trabajo, sino una carga difícil de sobrellevar.
Embed - Florencia Peña : "Para mi la fama es una mochila un poco compleja, tengo fobia social"
“Para mí la fama es una mochila un poco compleja. Yo soy muy fóbica, tengo fobia social, me cuesta un montón”, confesó. En ese sentido, explicó el esfuerzo que realiza para sostener un trato cordial en cada interacción pública: “Yo hago mucho esfuerzo por ser una persona amable y amorosa cuando se acercan las personas, y ni hablar cuando se acercan los cronistas”.
La pérdida del anonimato aparece como uno de los principales conflictos. “A nosotros a veces nos critican porque nos vamos al exterior. Yo me voy afuera básicamente porque puedo hacer cosas que no hago acá”, señaló, y puso como ejemplo una situación cotidiana: “Si me voy de viaje a Mendoza, me tengo que bancar que la gente me pida fotos, se sienta con derecho a tocarme, a abrazarme”.
La actriz reconoció que necesita espacios donde pueda moverse sin ser observada ni juzgada. “A veces tengo ganas de ser anónima, necesito ser anónima”, afirmó, y agregó que incluso acciones simples, como sentarse a leer en un café o salir a caminar, se vuelven casi imposibles en la Argentina.
Florencia Peña en diálogo con Nilda Sarli en el ciclo Mil vidas
Florencia Peña en diálogo con Nilda Sarli en el ciclo Mil vidas.
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Durante la charla, Peña también cuestionó la industria del chimento y la lógica de la fama como objetivo en sí mismo. “Nada me parece más horrible que ser famoso”, sentenció, y remarcó: “La fama debería ser una consecuencia de un trabajo”.
El impacto de la exposición, explicó, no se limita a su figura pública, sino que alcanza a su entorno familiar. En particular, habló de sus hijos y de la necesidad de acompañarlos en un mundo hiperconectado. “Le enseño mucho a mis hijos que no hay nada en la fama”, sostuvo, al tiempo que cuestionó el ideal del influencer como meta aspiracional.
Finalmente, Peña describió cómo la mirada ajena influye en su comportamiento diario. “La fama me da mucha timidez”, confesó, y relató situaciones en las que se siente inhibida, incluso al ingresar a un gimnasio, donde necesita compañía para no exponerse sola.