Federico Calandria: "El arte es lo más humano que tenemos"
El artista mendocino inaugura una muestra con cerca de 60 obras en Bodega Santa Julia. Naturaleza, crítica social y cultura popular atraviesan una producción que dialoga con el muralismo, la historieta y los desafíos de la tecnología.
La Cava de Arte de Bodega Santa Julia, en Maipú, abrirá sus puertas este sábado, a las 12.30, para inaugurar la muestra individual de Federico Calandria, uno de los nombres más activos y versátiles de la escena visual mendocina. La exposición, con entrada libre y gratuita, podrá visitarse todos los días de 9 a 17 en el espacio ubicado sobre Ruta Provincial 33.
Egresado de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo como diseñador gráfico, Calandria ha construido una trayectoria que cruza pintura, cómic, ilustración, muralismo, escultura y animación. Su obra dialoga tanto con la cultura popular como con la tradición plástica, y ha circulado en exposiciones y publicaciones dentro y fuera del país. Como ilustrador, ha trabajado en el ámbito musical realizando artes de tapa y gráficas para bandas como Mi Amigo Invencible y Usted Señálemelo, además de colaborar con la emblemática revista Fierro.
Con cerca de 60 obras en exhibición, la muestra propone un recorrido por los distintos lenguajes y búsquedas que han marcado su producción reciente, atravesada por la naturaleza, la crítica social y una estética fuertemente ligada al cómic y al arte urbano.
—¿Cómo es la muestra que vas a inaugurar?
—Voy a llevar alrededor de 60 obras. Un variadito de lo que he estado haciendo en los últimos años. Hay algunas obras nuevas también, algunas obras inéditas, ilustraciones, algunos trabajos que he hecho para discos de bandas.
—¿Hay alguna temática?
—Hay como una coherencia de trabajos que tienen que ver con la ecología, con la naturaleza, un poco de crítica social y digamos también cultura popular. Hay ciertas cosas en común entre las obras, un eje que las une. También los colores, la técnica, hay una coherencia más allá de que no sea una sola temática.
—¿Predomina alguna técnica o también es muy variado?
—Variado de todo lo que hago: cómic, historieta y un poco de ilustración. También hay pinturas y cuadros tradicionales. Y recortes, que es un intermedio entre pintura y escultura. Hay unas intervenciones, que tienen más que ver con lo que es el arte urbano, porque yo también pinto en la calle, hago murales.
—¿Cómo definirías tu obra?
—Es arte popular, con un lenguaje simple, directo, muy relacionado con el cómic, con la estética del cómic, dibujos lineales, colores planos, colores fuertes. Tiene mucho que ver con el arte local, con la cultura local latinoamericana, está muy influenciado por lo que vivo día a día.
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—Hablando de influencias, ¿qué artistas han influido en tu trabajo?
—Son muchísimas las referencias, porque uno a medida que va creciendo, va incorporando a distintos artistas. La verdad es que día a día descubro un artista nuevo, que me gusta y me interesa. Me gusta mucho el arte tradicional: Picasso, Da Vinci, Goya, y también me gusta la cosa más moderna que tenga que ver con el arte urbano, con el diseño, con la historieta. Son muchas las fuentes en las que me inspiro.
—¿Hay artistas mendocinos que tomés como referentes?
—Acá han habido grandes artistas. Yo me formé con Ángel Gil, un gran artista que falleció hace unos años atrás, y asistí a un taller con él. Me gusta mucho la obra de Egar Murillo. Carlos Alonso y, sobre todo, en el terreno de la historieta uno de mis grandes referentes es Quino. También Juan Jiménez y Scafati.
—En Mendoza hay muchos talentos, muchos artistas haciendo cosas, aunque de manera aislada. En ese sentido creo que faltaría más fuerza: de juntarse, hacer cosas en conjunto, pero la situación del país no ayuda. Justamente en estos momentos es cuando más hace falta juntarse, hacer cosas y defender la cultura.
—¿Eso no está sucediendo?
—La verdad que no. Siempre Mendoza ha tenido muchos grandes artistas. Pero varios de los referentes que te he nombrado se han tenido que ir de la provincia para desarrollar una carrera más amplia a nivel mundial. Mi apuesta fue quedarme en Mendoza y seguir trabajando acá. Y hoy en día, con las redes, con internet, se te abren muchas puertas que antes no existían. Se han viralizado algunos trabajos sólo por el hecho de subirlo a mis redes.
—Ya que hablás de ese tema, ¿cómo sienten los artistas plásticos el desafío de las nuevas tecnologías?
—Siempre me dediqué al arte, pero estudié diseño gráfico, y eso me dio una herramienta más ligada a lo que es la comunicación. Todo eso me nutrió, me sirvió mucho como artista plástico. Y siempre trato de estar actualizado con las nuevas tecnologías que van saliendo. Me interesa mucho lo que es la virtualidad, la animación, toda la tecnología que va saliendo de la robótica. Me parece fascinante. Por otro lado me da un poquito también de miedo que la inteligencia artificial deje sin trabajo a mucha gente o que se pierda lo más importante que tiene el arte, que es que sea hecho por un ser humano. El arte es lo más humano que tenemos. Mientras las nuevas tecnologías sean herramientas que funcionen para poder seguir trabajando cada vez mejor o lograr objetivos cada vez más más innovadores, creo que es algo positivo. Ahora si la herramienta empezamos a ser los humanos, ya no me parece tan interesante.