—Estuviste acá no hace tanto tiempo con "Fátima 100%", ¿no?
—Sí, y ahora voy con el nuevo show, que se llama "Fátima es Universal", el que presentamos este verano en Mar del Plata con muchísimo éxito. Como sabés, gracias al público, super bien ranqueados hace 16 años, este verano hace número 17 ininterrumpidos de éxito con el público acompañando. Así que en esta gira, obviamente, siempre decimos que Mendoza tiene que estar sí o sí presente. De hecho es una de las provincias que más visito, a veces con shows privados y en esta ocasión con el teatro.
— ¿Y cuál es la diferencia entre "Fátima 100%" y "Fátima Universal"? ¿En qué cambió el show?
—Mira, mis shows se van renovando constantemente, un poco por lo que uno siente y porque yo siempre estoy atenta al olfato del público, de estar pendiente de qué tiene ganas de ver la gente arriba del escenario. Para este show elegí un repertorio sumamente popular, nacional e internacional. Es un show para toda la familia, atraviesa todas las edades, por eso tiene personajes para todo público. Imaginate, 25 imitaciones. Yo siempre digo que pienso en el bolsillo del público, porque la gente paga un ticket y ve 25 shows. Y creo que mis espectáculos van creciendo año a año en el sentido de que le meto un ritmo y un vértigo que hace que la gente vea cada vez más personajes en tiempo récord.
— Estás continuamente encarnando personajes, mimetizándote o poniéndote en la piel de otra gente. ¿Cómo es el trabajo detrás de eso?
—Es un trabajo que hago hace muchos años y que parte desde la actriz. Desde ahí voy estudiando la psicología del personaje, me meto en la cabeza del personaje, lo entiendo. Es más, tengo unos juegos que me permiten aprender: consisten en ver una entrevista del personaje que voy a estudiar y tratar de adelantarme yo a la respuesta. Ahí me doy cuenta si de verdad tengo clara la psicología del personaje. Obviamente que el color de voz, para mí que soy muy detallista, es muy importante, los gestos, los movimientos: es todo un combo que hace al nacimiento de un personaje.
— ¿Sos observadora, de estar mirando en tu entorno a otra gente, gestos, actitudes?
—Sí, mirá, soy una mujer muy observadora, eso me pasó desde muy pequeña, ya era una niña muy observadora, y creo que eso está sumamente ligado a mi profesión. A veces la gente piensa que estoy con la cabeza en cualquiera y estoy justamente pensando, observando, analizando. Ya lo tengo tan asimilado, el hecho de estar siempre como estudiando, me sale la cosa estudiosa de analizar cada uno de los personajes, y lo hago cada vez con más frecuencia para adquirir ese ritmo y ese timing. Así que de alguna manera digo que soy psicóloga un poco también, pero es un trabajo completo desde lo actoral, desde lo físico. Yo interpreto mujeres que cantan y bailan, como Shakira, Madonna, Liza Minnelli, Marilyn Monroe, por decirte algunas, con lo cual tengo que estar preparada, y lo hice desde muy chica como bailarina, cantante y actriz.
— ¿Y qué es lo que tiene que tener la otra persona para que te interese imitarla?
—Tienen que ser mujeres fuertes de personalidad. Tengo un abanico de personajes con mujeres muy diferentes unas de otras, pero todas con muchísima personalidad, icónicas, celebrities, que pueden ser de la música, de la actuación, del deporte, de la política. Algunos hombres también: ustedes saben que soy fanática de Michael Jackson, ya es como un clásico y la gente lo espera. Te digo que va a ser un fenómeno muy fuerte, sobre todo ahora en "Fátima Universal", con el éxito que está teniendo la película de Michael, que hace que nuevas generaciones, niños de 4 o 5 años, estén imitándolo, bailando como él y vistiéndose como él. Cuando entro con el cuadro de Michael, la platea lo aplaude, lo ovaciona, es muy fuerte lo que está pasando. Y así con todos los personajes.
— ¿Qué es más tentador de un personaje: lo físico, los movimientos, o lo que piensa, su interna?
—Creo que lo profundo es llegar a la esencia del personaje, y de ahí se desprende todo: el guion, los gestos, los movimientos. Vos tenés que ir al hueso, a la esencia del personaje. Sin la esencia no tenés nada, a partir de la esencia tenés todo.
— ¿Y la esencia está en los movimientos o en lo que dice el personaje?
—En lo que dice, pero desde dónde sale. No es decir por decir una letra: es desde dónde sale eso, tiene un porqué y un para qué.
— Entre tantos personajes: ¿la Fátima Florez que se sube a los escenarios es la misma Fátima de la vida cotidiana?
—Me manejo con mucha naturalidad. Trabajo desde muy pequeña, estudié desde muy chica y debuté arriba de los escenarios como bailarina con Pepito Cibrián. Desde los 17 años, gracias a Dios, no paré de trabajar: empecé como bailarina, fui creciendo, me fui ganando mi lugar en el mundo artístico a pulmón, laburando mucho, estudiando mucho, preparándome. Por eso le digo a la gente cuando me pregunta qué hay que hacer: prepararse, estudiar. Eso es lo que te hace mantenerte en el tiempo. Un golpe de suerte lo puede tener cualquiera, pero cuando estás forrado en estudios y te formaste artísticamente, eso hace que te puedas mantener en el tiempo.
— Alguna vez imitaste a personajes poderosos y estuviste cerca de ellos. ¿Sentiste que alguno reaccionó mal a tus imitaciones?
—Mira, no, y había un prejuicio con respecto a eso. Cuando yo trabajé con Lanata —años 2012, 13, 14— era un programa con muchísimo rating. Cuando me llaman de la producción me dicen "Fátima, te queremos para un programa periodístico", y yo lo pensé... Pero me dijeron que iba a ser con Jorge Lanata y que iba a tener humor. Como Lanata es un nombre fuerte, ahí sí acepté. Pero nunca imaginé la magnitud que iba a tomar el humor dentro de un programa periodístico, el rating que iba a tener: esos domingos de 35, 40 puntos, donde el humor tenía un lugar protagonista, en vivo con él, no solo los sketches grabados. La verdad que los disfruté mucho. Esos 3 años fueron de mucho crecimiento, de mucha popularidad. Y dije cosas fuertes porque era un programa periodístico, y ahí creo que hay un prejuicio, porque a mí nunca nadie me levantó un teléfono para decirme "bajá un poco el tono", para nada. Creo que vivimos en democracia y la libertad también forma parte de la democracia, eso está bueno destacarlo.
— Hay otros actores y actrices que trabajan del mismo oficio, la imitación de personajes. ¿Hay competencia en ese ambiente? ¿Cómo se llevan los imitadores?
—No, la verdad que en mi caso, con los colegas imitadores, cómicos, tengo muy buena relación con muchos. Con algunos somos bastante amigos, con otros no hemos trabajado y no hemos tenido la oportunidad, pero tengo muy buena relación con todos los que fueron compañeros míos de ShowMatch o de teatro. De hecho en mi show contraté a Ariel Tarico, con quien hicimos temporadas increíbles, a Iván Ramírez, que son todos colegas. Con todos tengo muy buena onda.
— ¿Hay algún imitador o humorista imitador que te parezca referente?
—Cada uno de los que estamos tiene un estilo propio marcado, así que no me gustaría dejar a uno solo y al resto atrás. Obviamente Michael es mi total en cuanto a lo artístico, pero en cuanto a comicidad, mi gran ídolo de cuando era chica siempre fue Jim Carrey, porque empezó como yo, en un sótano haciendo muecas, haciendo humor, haciendo stand-up, y mirá lo que llegó a hacer. Además es un actor dramático increíble, pero lo que lo hizo superfamoso son esas imitaciones increíbles, esos gestos con los que cambia la cara. Es el número uno.
—¿Te ves siempre en este formato del humorista imitador, o tenés aspiraciones de otra búsqueda?
—Soy muy feliz haciendo lo que hago, que es un trabajo artístico de despliegue físico y mental: los que hacemos esto tenemos que ser actrices preparadas para el canto, para el baile, con gracia arriba del escenario. Me encanta lo que hago, es lo que siempre soñé y es mi puente con el público, que me elige hace muchos años para esto. Así que esto lo voy a hacer siempre. Obviamente que también tengo otras propuestas, de cine, que las estoy analizando y me encantaría hacerlas, y propuestas de otro tipo. Siempre estoy abierta a nuevos horizontes.
— ¿Algún anticipo sobre esas propuestas?
—Ah, ¿viste cómo es esto de la cábala, que hasta que no se firma no se puede contar? E incluso no te dejan contar por contrato, hasta que sale la serie, sale la película. Si no, te sacan.
La cita con Fátima en Mendoza es única: domingo 9 de agosto, a las 21, en el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz, con entradas disponibles en Entradaweb.com.ar y en la boletería del teatro.