8 de enero de 2026 - 12:18

Falleció Fats Fernández, la "trompeta dorada" de la música argentina: su legado y su relación con Mendoza

Virtuoso y admirado por leyendas del jazz de la talla de Dizzy Gillespie, falleció a los 88 años. Sus recordados pasos por Mendoza.

El trompetista Robert “Fats” Fernández, una de las figuras más respetadas del jazz argentino y un referente indiscutido de la música popular urbana, murió este miércoles 7 de enero a los 88 años. Nacido y criado en el barrio porteño de La Boca, su trayectoria —forjada a lo largo de casi cinco décadas— estuvo marcada por la versatilidad, una potencia expresiva inconfundible y un reconocimiento transversal que atravesó generaciones y estilos.

Fats tocaba la trompeta desde los seis años. Sus primeros pasos fueron en la banda de exploradores del Colegio Don Bosco, a metros de su casa. A los 14 ya vivía de la música y nunca dejó de hacerlo. Ese recorrido lo llevó a integrar el quinteto del Gato Barbieri, a ocupar durante años el rol de “trompetista latino” de la Georgians Jazz Band y a compartir escenarios con figuras legendarias como Ray Charles, Dizzy Gillespie, Chick Corea, Paquito de Rivera, Arturo Sandoval y los hermanos Marsalis.

Su sonido le valió apodos que condensaron el respeto que despertaba entre colegas: Dizzy Gillespie lo bautizó “Golden Sound” y Freddie Hubbard lo llamó “Mr. Chops”. Astor Piazzolla, en una definición que se volvió parte del folclore musical argentino, lo llamó “el Troilo de la trompeta”, en alusión a su fraseo, su lirismo y una identidad porteña que atravesaba cada nota.

Lejos de los encasillamientos, Fernández construyó un repertorio donde convivían el jazz, el tango, compositores argentinos y piezas originales. “Yo soy un músico de esta ciudad, toco tango desde chico y el tango forma parte de mi vida. No veo por qué no pueda incorporarse al jazz el repertorio de la música popular argentina”, afirmó en una entrevista con Página/12. Para él, el jazz no era un territorio elitista, sino una herramienta de libertad expresiva capaz de dialogar con múltiples tradiciones.

"Gracias por ser nuestra escuela, motor y generadores de sueños de varias generaciónes, en un contexto de pais y de mundo que es constrictivo y complicado desde que tengo memoria", recordó el reconocido baterista mendocino Oscar Giunta, en una publicación que no tardó en viralizarse.

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Desde fines de los años ochenta grabó gran parte de su discografía en el sello Melopea, convocado por Litto Nebbia, a quien siempre reconoció por su confianza. También trabajó en música para cine, acompañó a artistas populares y participó en programas de televisión.

Un vínculo profundo con Mendoza

La historia de Fats Fernández no puede contarse sin detenerse en su relación con Mendoza, una provincia que marcó su vida personal y musical. De niño, viajaba a la finca de unos parientes en territorio mendocino, y aquí tuvo una de sus primeras experiencias decisivas como oyente: escuchó un disco de Dizzy Gillespie que, según recordaría más tarde, lo “impresionó” profundamente. Años después, ese impacto inicial encontraría una confirmación definitiva cuando descubrió a Charlie Parker en el Palacio de la Música de Montevideo, durante una gira con la Georgia Jazz Band.

Embed - Fats Fernández: "Astor Piazzolla me apodó el Troilo de la trompeta"

Pero el lazo con Mendoza no fue solo iniciático: fue sostenido y activo. El historiador mendocino Gustavo Capone recordó con Los Andes que en 1996, estando él en la dirección de Cultura de Rivadavia, Fernández fue invitado y se quedó cerca de diez días junto a su banda en el departamento. Durante esa estadía ofreció clínicas que reunieron a buena parte de la escena jazzera local y a la “vieja guardia” del género en la provincia, compartiendo saberes y escenario con músicos mendocinos. Aquella visita incluyó presentaciones conjuntas y un concierto con la Banda de Rivadavia Blas Blotta.

Su vínculo fue también afectivo. Hincha confeso de Boca, cercano y generoso, cultivó amistades duraderas y un ida y vuelta constante con la escena local. Ese reconocimiento mutuo tuvo un gesto institucional: en Rivadavia fue nombrado Ciudadano Ilustre.

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