La nueva película de Netflix expone el entramado de la explotación infantil vinculada a redes de trata y tráfico de personas. Inspirada en hechos reales, la historia se mete de lleno en una de las formas más invisibilizadas de la esclavitud moderna.
Basada en hechos reales, la producción sigue la historia de un niño que es vendido y obligado a trabajar en condiciones inhumanas en la fabricación de ropa.
La nueva película de Netflix expone el entramado de la explotación infantil vinculada a redes de trata y tráfico de personas. Inspirada en hechos reales, la historia se mete de lleno en una de las formas más invisibilizadas de la esclavitud moderna.
“La ciudad de los sueños” es una producción estadounidense, con participación mexicana, que expone el recorrido de menores traficados desde México hacia Estados Unidos. El film cruza problemáticas como inmigración ilegal, secuestros, trabajo forzado y vulneración de derechos humanos.
Cuenta con una clasificación restringida, por violencia intensa, abuso infantil, lenguaje fuerte y material sensible, y dura poco más de una hora y media. Está dirigida por Mohit Ramchandani y producida por Sean Wolfington, Matt Diezel, Jon Graham, Rufus Parker.
La trama sigue a Jesús, un niño mexicano que sueña con convertirse en futbolista profesional. Tras la muerte de su madre, acepta cruzar la frontera de manera clandestina con la promesa de un futuro mejor. Sin embargo, al llegar a Los Ángeles, en lugar de cumplir su sueño, es vendido y obligado a trabajar en un taller clandestino dedicado a la producción de ropa de moda rápida.
La película muestra cómo las redes de trata utilizan las aspiraciones de niños y adolescentes para someterlos a explotación laboral extrema, una práctica que sigue vigente y afecta a miles de menores en todo el mundo.
El personaje principal no representa un caso puntual. Sus creadores explicaron que fue construido a partir de múltiples historias reales de niños víctimas de trata, una decisión que busca preservar la identidad y seguridad de los sobrevivientes, sin perder la veracidad de los hechos retratados.
Además, la película cuenta con el acompañamiento de la organización internacional A21, que desde hace más de 16 años trabaja contra el tráfico humano. Si bien no participó directamente en la producción, la ONG respalda el mensaje del film y aporta información clave sobre esta problemática.