En el marco de la gira "Todo por un beso", Emanero apareció a las 22.20 h en el Arena Maipú y desató la primera gran ovación de la noche. Ante un estadio colmado y un público de todas las edades, el cantante ofreció un show sólido y dinámico que confirmó el gran momento artístico que atraviesa actualmente.
El dato más llamativo de la noche estuvo justamente en las tribunas: decenas de mujeres mayores siguieron cada canción con entusiasmo, cantaron cada estribillo y celebraron la cercanía de un artista que parece haber encontrado una conexión genuina con públicos de distintas generaciones.
El concierto abrió con “Por un beso de esa loca ”, seguida por “Me robaste el corazón”, “Ya no te quiero” y “Nunca me faltes”, del popular Antonio Ríos, una secuencia inicial que encontró rápidamente al Arena cantando a coro.
“Buenas noches, Mendoza. Gracias por este recibimiento. Es la tercera vez que estamos acá en el Arena. De todo corazón, gracias. Los quiero muchísimo”, expresó el cantante, despertando una nueva ovación.
Un recorrido musical que mostró toda su versatilidad
Lejos de encasillarse en un único estilo, Emanero construyó un espectáculo que transitó con naturalidad por la cumbia, el cuarteto, las baladas románticas, el pop y algunos guiños a sus raíces urbanas.
Temas como “Bandido”, “Ahora soy yo”, “Todo comenzó bailando”, de Agapornis, “Si la ven”, “Atorrante”, “Peligrosa”, “No me digas que no”, “Te burlaste de mí”, “Cuando me veas por ahí” y “La diabla” fueron marcando el ritmo de una presentación que prácticamente no tuvo pausas.
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Los músicos aportaron dinamismo a un repertorio que transitó entre la cumbia, el cuarteto, el pop y las baladas.
Celeste Laciar/ Los Andes
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La banda acompañó cada tramo del espectáculo con precisión, potencia y una notable calidad interpretativa.
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Uno de los momentos más originales llegó cuando el artista abandonó momentáneamente el escenario para protagonizar una secuencia audiovisual ambientada en camarines, con excusa de cambiar su atuendo. Mientras tanto, sus coristas sostuvieron la escena interpretando “Bésame mucho”, generando risas, sorpresa y una gran participación del público.
También hubo espacio para las canciones nacidas de sus colaboraciones más exitosas. Los temas popularizados junto a Luciano Pereyra ("Ahora resulta") y Abel Pintos ("Borracho y loco") despertaron una de las respuestas más efusivas de la noche, con miles de voces acompañando cada estrofa.
Cercanía, carisma y una banda a la altura
Más allá de las canciones, uno de los aspectos más celebrados de la noche fue la cercanía del cantante con sus seguidores. Durante el recital se tomó varios minutos para leer carteles, interactuar con los asistentes y agradecer el acompañamiento.
“Voy a tratar de leer todos los carteles”, prometió desde el escenario. Y, en gran medida, cumplió.
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La cercanía con sus seguidores volvió a ser una de las marcas distintivas de una noche cargada de complicidad.
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El momento más emotivo llegó cuando descendió del escenario y recorrió las tribunas superiores para fotografiarse con decenas de fans. El gesto, poco habitual en espectáculos de esta magnitud, fue recibido con entusiasmo y reforzó esa imagen de artista accesible que hoy lo distingue dentro de la escena nacional.
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El artista recorrió las tribunas para fotografiarse con sus fans, uno de los momentos más celebrados del concierto.
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Hubo también espacio para mostrar otra faceta de su carrera. Sentado al piano, interpretó “Whisky”, dedicado a su papá, en una versión más íntima que permitió recordar sus comienzos dentro del movimiento urbano argentino, del que fue uno de sus pioneros.
La sorpresa final llegó con un guiño al rock nacional. Emanero rindió homenaje a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota con una versión de “Un ángel para tu soledad”, que fue celebrada por el público. “Un saludo y un aplauso para él”, pidió antes de continuar con el show.
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Emanero sorprendió al Arena Maipú con un tributo al Indio Solari, en uno de los guiños más celebrados de la noche.
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Acompañado por una banda precisa y versátil, capaz de adaptarse a cada cambio de clima y género musical, Emanero sostuvo un recital de alto nivel técnico. La potencia de los músicos, el trabajo de las coristas y una puesta cuidada terminaron de darle forma a un espectáculo completo.
Poco después de la medianoche, el show llegó a su final entre aplausos, celulares en alto y el clásico pedido de “otra”. La sensación general fue compartida: Mendoza volvió a encontrarse con un Emanero afilado, cómodo en su nueva etapa artística y dueño de uno de los presentes más sólidos de la música popular argentina. Un artista que logró reinventarse sin perder identidad y que hoy cosecha el reconocimiento de públicos cada vez más amplios.
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El sólido desempeño de la banda terminó de consolidar una propuesta musical completa y de alto nivel.
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