El Puma Goity llega al Teatro Mendoza con Cyrano: "Que en la calle te griten un bocadillo de algún personaje es la gloria"

El gran actor Gabriel “Puma” Goity llega junto a un gran elenco para interpretar la obra que arrasa en los escenarios porteños y costeros, y que ya cosechó múltiples premios, incluyendo dos de Oro para el protagonista.

Pero Cyrano es más que un clásico: Es la posibilidad de ver a Gabriel “Puma” Goity sobre las tablas, con un elenco de primer nivel con más de un año de preparación en esgrima y otras lides para abordar los personajes con absoluta verosimilitud. Es teatro pero también es poesía. La superproducción lleva más de 200 funciones y superó los 170 mil espectadores. Obtuvo tres Martín Fierro y cinco Estrella de Mar, con Oro para Goity en ambos.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

El elenco está integrado por un grupo de figuras reconocidas y talentos de la escena nacional: María Abadi, Mariano Mazzei, Horacio Acosta, Daniel Miglioranza, Larry De Clay, Fernando Lúpiz, Pacha Rosso, María Rosa Frega, María Morteo, Hernán “Curly” Jiménez, Dolores Ocampo, Pedro Ferraro, Ricardo Cerone, Tomás Claudio, Pablo Palavecino, Agustín Suárez, Néstor Caniglia, Tito Arrieta, Rodrigo Cárdenas, Lucía Raz, Jess Rolle y Paloma Zaremba. A ellos se suma una banda sonora en vivo.

En una entrevista con Los Andes, “el Puma” Goity habló de su pasión por Cyrano, obra que lo convirtió en actor, imitó a Guillermo Francella, recordó su paso por otros memorables personajes suyos de televisión, se emocionó hasta las lágrimas al recordar el regalo que le hicieron los técnicos de un canal, y defendió el acervo argentino en las plataformas.

-¿Cómo estás viviendo este momento con una obra tan exitosa?

-¡Uy, con una alegría enorme! Es sorprendente, no porque no le teníamos fe, sino porque fue programado oficialmente en (el Teatro) San Martín para tres meses. La obra es maravillosa, ni en sueños imaginé dos años de funciones, 170 mil espectadores y tantos premios. La temporada de Mar del Plata fue inédita. Imaginate, la obra que me hizo ser actor. Así que es un estado de felicidad enorme.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

-Has mencionado en otras entrevistas que cuando eras chico fuiste a ver Cyrano. ¿Ahí decidiste ser actor?

-A los 16 años, le dije a mi abuelo "Quiero hacer Cyrano". Mi abuelo me dijo: "Ah, mira, tenés que ser actor para eso". Nunca lo había pensado, pero me quedé cautivado con el personaje, me encantaba Ernesto Bianco, la dulzura que tenía, la gracia y demás. Y me impresionó verlo en vivo, entender esa ceremonia del teatro, haciendo un personaje como Cyrano. La historia del personaje me representó mucho. Estudié luego en la Escuela Nacional de Teatro Dramático, pero encariñarme con el teatro vino después.

-Es un personaje que han interpretado otros grandes actores.

- Sí, Gerard Depardieu lo hizo en cine, pero no en teatro.

-¿Sentís que se cierra un círculo, un destino que se completa?

-Siento que es maravilloso. La verdad que no siento que se cumplió nada, al contrario. Me sorprendió. Digamos, si yo no hubiera hecho Cyrano, igual estoy muy feliz con la carrera que he hecho. Nunca pensé, nunca me cargué las cosas con asignaturas pendientes.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

-Todos somos felices con tu carrera, te aviso

-Muchas gracias, pero por eso te digo, no es que sentía que me faltaba. Yo soy del vaso medio lleno, no del vaso medio vacío. También tenemos una cultura muy del que hace pizza (afina la voz) “Pero tenés que hacer sushi vos”... Es como que siempre falta algo y eso siempre lo odié, esa cosa cultural la detesté desde chiquito.

-¿Entonces cómo llegaste a encontrarte con este papel?

-Se dieron unas circunstancias que solitas que me fueron llevando. Cyrano viene a partir de que las hijas de Bianco, al escucharme en notas decir que yo me hice actor por el padre, me llaman Ingrid Pelicori e Irina Alonso (hijas de Bianco), y me dicen: "Mira, Puma, nosotros te hemos escuchado muchas veces cuando hablabas de papá. ¿No te gustaría participar en el libro homenaje que estamos haciendo acerca de su vida?". Yo con eso ya estaba hecho. "Chicas, gracias, voy a estar en el libro del actor que me hizo ser actor y que amé". A partir de esta nota que hago, al tiempo me llaman: "Mirá, a partir de nuestro libro, hemos presentado un documental en el INCAA. Esas notas que vos contaste, ¿No te gustaría hacerlas en formato audiovisual? Vamos al Teatro San Martín, a la sala Coronado, donde vos te sentaste con tu abuelo, y nos contás lo que te pasó y si querés terminamos en el escenario improvisando algo de Cyrano". Maravilloso. Es el último escenario que Ernesto Bianco pisó. Dije: "Chicas, esto es más de lo que pensaba”. Fue tan emocionante que terminé abrazándolas -está todo en el documental que se va a estrenar dentro de poco-,y les digo: "¿Quién dirige este teatro?. Gabriela Ricardez”, me contesta Ingrid. "Bueno, me esperan acá". Así está filmado. Me fui al octavo piso, a su oficina. Lo gracioso es que me atendió la secretaria, que no sabía quién era yo. Hermoso, te lo juro por mis hijos. Abajo en la sala estaba Carmelo, el señor que hacía garrapiñadas desde hacía 35 años y me dijo “Puma vos tenés que volver al teatro”, pero la secretaria de la directora no me conocía. Por otro lado, a mí me encantó eso. El tema es que como yo no tenía cita, quedamos para la siguiente semana.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Goity imitando a Francella, un plus inesperado

A esta altura de la entrevista, el Puma estaba inmerso en sus recuerdos, transportándonos al momento en que le confirman que haría la obra Cyrano con su relato.

"Cuando fui, Gabriela Ricardez me dijo: 'Estuvo un amigo tuyo acá, en este despacho sentado, quiere trabajar en el teatro y nos tiró tu nombre para trabajar algo con vos. Es Guillermo Francella. Le ofrecimos varias obras entre las que está Cyrano de Bergerac'. Yo ya no veía la hora de terminar la reunión para hablarle a Guillermo. Cincuenta llamadas le hice para que me atendiera. (En ese momento cambia la voz e imita perfecto el tono de Francella) 'Uy, qué insistente, mi amor. ¿Qué pasa, mi cielo? ¿Cuántos llamaditos, mami? ¿Qué pasa?'. Le digo: (se recompone y ahora es Matias Zambrano, el abogado de El encargado) 'Escúcheme, usted fue en San Martín, tira mi nombre gratuitamente, no me dice nada ¿Qué es esta mentira de ir al San Martín? ¿Qué tiene que hacer con San Martín? ¿A usted le ofrecieron el Cyrano de Bergerac? Yo lo que te pido es que le digas a la directora que no vas a hacer el Cyrano. ¿Me entendés? ¿Me escuchaste?'. (Vuelve al tono finito de Francella) 'No, sí, mi amor, quédese tranquilo, el narigón es suyo'. Y quedó ahí. De alguna manera el deseo fue, como dicen ahora, 'lo decretaste'. El tema es que a los pocos días, me llama la directora del San Martín y me dice 'El Cyrano es tuyo'. Fue un llamado que lo esperé 50 años".

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

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-Es una obra que tiene mucho despliegue físico ¿Te preparaste en esgrima?

- Sí, con Fernando Lupiz. La obra tiene un duelo de esgrima y quería que sea virtuoso, no que sea hacemos de cuenta. A mí me gusta así, como siempre digo, yo soy espectador antes de ser actor. Si voy a ver teatro y hay boxeo, quiero boxeo en serio. Ni hablar si veo una película. No hay cosa que me reviente más… andan a caballo como el culo, si no sabés andar a caballo no te subas. Si hacés de jugador de rugby o de fútbol, hacelo bien. Si me llega un esgrimista, es un guerrero, me tengo que plantar, y para eso tenés que laburar.

-¿Cuánto tiempo te tomó?

-Fernando me estuvo enseñando un año y yo sigo practicando todos los días.

-Así que te metiste en ese deporte por Cyrano

-Sí, por supuesto. Porque tiramos en serio y si lo hacemos mal, podemos sacarnos un ojo. Pero queríamos que sea así, por eso lo llamamos Lupiz, que más allá del actor que es, fue representante olímpico argentino. Es parte de esto, hay que hacer las cosas con disciplina.

-¿Qué escena de la obra te conmueve o te divierte más?

-Toda. Porque te puedo decir “la escena del balcón”, pero para llegar al balcón tengo que hacer el primer acto, después la escena del segundo acto que es muy divertida. Es una obra maravillosa y tiene un final de los más hermosos de la literatura dramática.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

-Se produce esta magia en el teatro, en donde uno, ya conociendo la historia, igual va a ver la obra

-Es así, Romeo y Julieta ya sabemos cómo termina y la vas a ver igual. El tema depende de cómo lo hagas. Es una obra absolutamente popular, que tiene de todo: drama, comicidad, comedia, tragicomedia, romanticismo, tiene de todo. Vas a pasar por todos los estados.

-¿Podrías decir que es un sueño cumplido?

-Sí, pero mirá lo que pasa: Yo me pasé rompiendo los quinotos a todo el mundo que quiero hacer Cyrano de toda mi vida. Cuando me sale el famoso Cyrano que me dicen: "Bueno, lo hacés", toda la emoción, todo muy lindo hasta que me dijeron “Vení a buscar el libro". Era así (hace un gesto de medio metro de altura con las manos) Me quería matar. ¿Me entendés lo que te digo? Estuve una semana que dije yo no la puedo hacer.

-¿Te das licencia para improvisar en alguna escena?

-No, eso es una cagada. Cuando vos tenés un buen libro, no tenés que improvisar, tenés que darle riqueza y excelencia a eso que tenés. Eso es un mito, ni Olmedo improvisaba. Me ha pasado tener que improvisar porque un compañero se desmayó y no entró y tenía que improvisar. Pero no es la mejor situación. Y el Cyrano de Bergerac tiene un texto tan bello que la clave pasa por hacerlo con excelencia. Tenés que sentarte a estudiar muchas horas, que también por eso quería volver a hacer clásicos. Celebro que Joaquín Furriel esté haciendo Ricardo III ahora, para marcar la diferencia, porque los escenarios se han llenado de impostores. Para ser un clásico no te alcanza con seguidores, no te alcanza ser simpático.

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Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

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Un repaso actuado por los personajes más recordados

-Hablemos de tu trayectoria, todos tus personajes son memorables.

-Muchas gracias

-Pasando desde el Cuervo Flores, de “Un novio para mi mujer” hasta Matías Zambrano, de “El encargado”, todos tienen esa picardía de querer ganarle un centímetro al otro y no lograrlo, y ahí está el doble juego

-El Cuervo Flores. ¡Qué personaje maravilloso! Sí, claro, siempre me tocó hacer del Coyote, digamos. Pero son personajes hermosos que vienen a partir de la imaginación del autor y eso es tan emocionante, que te lo recuerdan a lo largo de los años. Pasar por una obra en construcción y que te griten un bocadillo de algún personaje, eso es la gloria.

-¿Te pasó eso alguna vez?

-Hace poco, iba pasando por una obra en construcción grande, y se escuchaba el ruido adentro. De repente se hace silencio y escucho: "¡Traición, Dios!". Y me doy vuelta y todos seguían laburando como haciendo una complicidad de chiste. Espectacular.

-El personaje de Beto Marchese tenía muchos latiguillos inolvidables

-Bueno, ahí está. 20 años pasaron de Buenos Vecinos. (Y repite recordando su personaje) "¡Traición, Dios!", “Gaseosa de marca”, “Luciano, vamo’a la placita”. Y digo: Ahí tenés un premio porque quedaste en la memoria de una persona que vio un personaje, que se sintió identificado. Mi hijo tiene 24 años y cuando nació estábamos haciendo Buenos Vecinos. Me acuerdo que el cochecito de Bautista se lo regalaron los técnicos (se le llenan los ojos de lágrimas). Esos son premios.

Puma Goity Cyrano
Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

Cyrano, un clásico del teatro universal, en la piel de Gabriel Goity

El idioma de nuestra identidad

En una época marcada por las plataformas de streaming y la exportación de formatos, Gabriel Goity habló de la identidad cultural del país tanto en cine como en televisión. Apasionado por todo, “el Puma” destacó la importancia de preservar los modismos, las locaciones y las voces propias en las producciones audiovisuales: “El Encargado me gusta porque tiene un sello netamente argentino”.

Para él, esta identidad se ve constantemente amenazada por una tendencia a neutralizar el lenguaje y vender formatos adaptados a otros mercados. “Estamos luchando para que se vea lo argentino, y quiero agradecer a Mariano Cohn y Gastón Duprat porque insisten en eso. Meten argentino, meten argentino”, expresó.

La preocupación no es nueva y Goity destacó también la utilización de locaciones reales, lejos de las realizaciones de antaño en las que se usaban lugares similares (como en la película “Siete años en el Tibet” que se filmó en Uspallata) o simplemente escenografìa. “Si hacemos algo en Mendoza, que se vea Mendoza. No es solo la montaña: es el paisaje, la gente, la forma de hablar”, señaló. La crítica apunta a que, en pos de la exportación, se pierden los rasgos culturales propias que deberían enriquecer el contenido audiovisual. “Nos están llevando a hablar en neutro, y eso es un error enorme”, enfatizó.

El actor recordó su experiencia como mochilero, cuando en distintos países latinoamericanos lo recibían por haber visto películas argentinas con Sandrini, Tita Merello, Olmedo o Porcel. “Me hablaban en argentino. Entonces no me digas ahora que no se entiende lo nuestro”, apuntó en referencia a que muchas producciones de plataformas argumentan que los modismos argentinos no se entienden en otros países.

Además, criticó la venta de formatos como Un novio para mi mujer o Los simuladores para ser adaptados en otros países sin los actores ni el estilo original. “Venden la cultura nuestra. Eso es un error garrafal. No es ego, es identidad”, advirtió.

Finalmente, llamó a reflexionar sobre el rol del espectador: “Si me gustó algo en otro idioma, me genera inquietudes, me hace investigar. Entonces, ¿por qué no exigir lo mismo para lo nuestro?”.

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