20 de noviembre de 2025 - 19:05

El Fantasma de la Ópera: una puesta mendocina que revive después de 15 años

La versión mendocina de Cristian Giraldo retoma la novela de Gaston Leroux con música original, un elenco local y un despliegue visual que combina teatralidad, música y efectos especiales. Viernes y sábado, a las 21.30, dos funciones únicas en el Teatro Imperial.

Hay espectáculos que regresan como si hubieran permanecido agazapados bajo tierra, esperando el momento indicado para volver a respirar. En este caso, el regreso es literal y el que vuelve es El Fantasma de la Ópera en su versión local, una obra que combina música original, despliegue y la energía de un equipo completamente mendocino. Tras quince años de su primera puesta, el musical creado y dirigido por Cristian Giraldo vuelve a escena renovado, más ambicioso y narrativamente más cercano a los tiempos actuales.

Este fin de semana, el Teatro Imperial de Maipú será el escenario de dos únicas funciones, el viernes 21 y el sábado 22, a las 21.30 (entradas se pueden comprar en Entradaweb o en la boletería del teatro), en una apuesta que Leandro Gómez —protagonista y encargado de encarnar al Fantasma— define como “una producción netamente mendocina, al nivel de cualquier espectáculo nacional”.

Un musical que se reinventa

La génesis del proyecto parte de un gesto desafiante: transformar la clásica novela de Gaston Leroux en una obra musical íntegramente original. En lugar de replicar el musical más famoso del mundo, Giraldo eligió componer música y letras propias, fusionando rock, música electrónica y baladas que evocan la suntuosidad del Teatro de la Ópera de París. La obra no busca copiar, sino reinventar.

“Es una obra musical con letra y música original… todo lo que está puesto es nuevo”, remarca Gómez, como quien sabe que ese detalle define la identidad del espectáculo. Leandro interpreta al Fantasma y lleva años trabajando con Giraldo, a quien reconoce como “el mentor de todo esto”: director, compositor, autor, responsable de la puesta en escena y de la coreografía. Nada queda fuera de su órbita creativa.

La apuesta no se queda solo en lo sonoro. Una escenografía imponente, móvil y dinámica, sumada a un vestuario de época con toques contemporáneos, construyen un universo visual exuberante que se completa con efectos especiales, luminotecnia de gran escala y un sistema de sonido de alta fidelidad. Todo está pensado para convertir la sala en “un deleite para los sentidos”.

El regreso del Fantasma

La primera vez que la obra se presentó fue en 2010, en el Teatro Independencia. Allí realizaron tres funciones que dejaron huella, pero la vida del espectáculo quedó en pausa durante más de una década. El regreso, cuenta Gómez, fue un momento bisagra.

“Fue como volver a sacar la obra después de 15 años. Con el tiempo transcurrido, las épocas van cambiando. Antes era más musical, ahora está más traccionado en escenas, más actuado”. El equipo decidió que esta nueva versión debía ser más explícita en su narración, más dialogada, más cercana al público contemporáneo. “Ahora hay que ir explicando el paso a paso para que la gente interprete bien lo que quiere decir la obra”, explica.

Ese proceso de actualización implicó también revisar el elenco y la forma de habitar el escenario. Si en 2010 la obra tenía más elementos de show y baile, hoy la presencia actoral y la construcción dramática toman el protagonismo. El resultado: un musical más teatral, más claro y más emocionalmente directo.

También hubo que ajustar la propuesta al nuevo espacio. El Teatro Imperial, con su propia caja escénica y su dinámica, obligó a repensar movimientos, escenografía y distribución de intérpretes. “Hay que adaptar el elenco al espacio. Las cajas de los teatros no son todas iguales”, dice Gómez. Finalmente, la versión 2025 quedó integrada por doce artistas en escena, un número que permite una composición equilibrada sin saturar el espacio.

Una historia oscura reimaginada

En esencia, el relato conserva la estructura clásica: un hombre monstruoso que habita los subsuelos del teatro se obsesiona con Cristina Daaé, una joven soprano a quien convierte en la nueva estrella de la ópera. Ella, engañada por la voz del supuesto “ángel de la música”, descubre demasiado tarde la verdad detrás de su captor. A este triángulo se suma el vizconde Raoul de Chagny, el amor verdadero de Cristina, que perseguirá al Fantasma hasta desentrañar su identidad. El final se mantiene fiel al espíritu gótico y romántico: el Fantasma la libera al comprender que jamás será amado, y muere solo, consumido por un amor imposible.

La versión de Giraldo subraya la intensidad de estos vínculos. La oscuridad se vuelve más eléctrica; la tragedia, más vibrante. La música, interpretada completamente en vivo, amplifica cada tensión.

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Una producción con sello mendocino

Si hay algo que Gómez enfatiza con orgullo es la identidad local del proyecto. “Elenco, cantante, todo mendocino. Es una producción netamente mendocina y está al nivel de cualquier producción nacional”, afirma sin vacilar. Lo dice desde adentro, pero con la convicción de quien conoce la potencia del trabajo independiente en la provincia.

El equipo está conformado por cantantes, actores, bailarines, creativos y técnicos que se suman a una estructura grande y exigente. Aunque esta versión tiene menos bailarines que la de 2010 —porque la narrativa actual exige más actuación y menos despliegue coreográfico—, todos integran momentos específicos de la puesta en los que el movimiento aparece como un acento, no como el eje.

La incorporación de Sergio Gras

Una de las novedades de esta nueva puesta es la participación de Sergio Gras, locutor y figura muy reconocida en Mendoza. Su incorporación no fue casual. “Tenía que ser alguien apasionado por el arte de la locución y por el arte en general”, cuenta Gómez. La propuesta surgió en una charla previa, y Gras aceptó encantado.

Lejos de ser una aparición secundaria, su rol tiene peso escénico. “Él va como el dueño de la ópera”, revela el protagonista. Su personaje es el encargado de introducir al público en la historia y marcar el tono del espectáculo. No es una voz en off: está en escena, ensaya con el elenco y participa como un actor más. “Está súper prendido con todo y es muy buen compañero”, destaca Gómez.

Con registro fílmico

Aunque por ahora la obra se presentará solo en Mendoza, el equipo tiene planes más amplios. Las dos funciones del Imperial serán grabadas en alta calidad. La intención es generar un registro fílmico que permita mostrar el espectáculo fuera de la provincia, abrir puertas y proyectar futuras giras o participaciones en otros espacios culturales del país.

“No la hemos presentado en otros lugares. La idea ahora es solo en Mendoza, pero vamos a dejar un buen registro fílmico para poder hacer muestras en otros lugares”, explica Gómez, quien entiende que la obra, por su escala y su identidad, merece trascender fronteras.

Dos funciones y un desafío

Poner en marcha una producción de esta envergadura no es sencillo. La escenografía móvil, los efectos, el sonido y las demandas actorales y vocales necesitan tiempo. Por eso, esta primera salida será acotada pero contundente: dos únicas funciones que prometen un despliegue tan ambicioso como emocional.

El Fantasma imaginado por Leroux vuelve a respirar por estas tierras. Y lo hace con fuerza, con un equipo que confía en su trabajo y con una historia que, pese al paso del tiempo, sigue despertando fascinación. El Fantasma regresa desde las profundidades —ya no del teatro parisino, sino del imaginario artístico local— para recordarnos que los grandes relatos nunca mueren: solo esperan el momento indicado para volver.

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