El duro momento de Marcela Baños: "Estábamos estancados"

La famosa conductora de Pasión de Sábado está atravesando una crisis en su vida personal.

Después de más de dos décadas de compartir su vida con Pablo Visiconde, Marcela Baños anunció que está separada. La conductora histórica de Pasión de Sábado (América TV) habló por primera vez sobre el tema en una entrevista en el ciclo El Ejército de la Mañana, emitido por Bondi Live.

Durante la charla, Baños fue sincera al contar que la decisión se tomó hace cinco meses, y que fue fruto de un proceso reflexivo y consensuado. “Veníamos en una crisis, entrábamos en un loop del que no podíamos salir adelante. Nos pareció más sano tomar distancia porque nos queremos y somos buenas personas”, explicó.

La noticia tomó por sorpresa a muchos, ya que la pareja era considerada una de las más estables y discretas del ambiente artístico. Se conocieron en el boliche Sunset y, a lo largo de los años, ella había destacado el vínculo basado en el amor, la compañía y el respeto mutuo.

“Yo lo amo a él. No es que dejé de amarlo. Pero hoy por hoy la relación no estaba creciendo, estábamos estancados”, agregó Baños, dejando en claro que no hubo un hecho puntual que motivara la ruptura, sino un desgaste acumulado con el tiempo.

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“Estas cosas se van dando. Es difícil determinar una situación sola porque es un proceso que se va sumando: esto no está tan bueno, esto tampoco. Hasta que un día decís ‘ya está’. Al menos tomemos distancia a ver qué nos pasa”, explicó durante la entrevista con Pepe Ochoa, Santiago Riva Roy y Fefe Bongiorno. La conductora del ciclo insignia de la cumbia y la movida tropical en la televisión argentina también mencionó el impacto del ritmo de vida. “A veces uno deja de atender la pareja. La libido se va con el laburo, con las preocupaciones. Y cuando querés acordar, ya estás en otra frecuencia”, confesó.

“Hace cuatro días me mudé a mi departamento en Palermo, con mis tres perros”, contó. Dejó la casa que compartía con Visiconde —donde tenía un gran jardín con mucho verde— y se instaló en un espacio más reducido, con un balcón amplio. “No es lo ideal. Uno de mis perros ya se descompuso del estrés. Me mira como diciendo ‘¿Volvemos a casa?’”, relató con crudeza. En ese mismo sentido, admitió que el proceso de adaptación es complejo: “Me cuesta todavía. Estoy organizando todo el departamento, es un quilombo. Pero también eso me mantiene entretenida y no me deja mucho tiempo para estar triste o extrañar”.

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