El dorado presente de Andrea Frigerio: de ser una modelo top a una actriz de prestigio

"El ciudadano ilustre" fue un antes y un después para Andrea Frigerio, que la ayudó a consolidarse como una actriz de proyección internacional.

Andrea Frigerio atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera actoral. Mientras protagoniza "Desde el jardín" junto a Guillermo Francella en el Teatro Metropolitan de Buenos Aires, la actriz repasó sus inicios, recordó un insólito episodio con Tato Bores que casi nadie conocía y reflexionó sobre el reconocimiento que llegó después de décadas de trabajo.

Durante una entrevista con Clarín, Frigerio reveló que durante mucho tiempo creyó que su debut televisivo había sido junto a Juan Alberto Badía, hasta que un reciente encuentro con Alejandro Borensztein, productor de "Otro día perdido" e hijo de Tato Bores, le hizo recordar cuál había sido realmente su primera aparición en televisión.

Mientras saludo a Alejandro le digo: ‘Me acabo de dar cuenta de que en realidad empecé con tu viejo y me echaron, encima’. Y nos matamos de risa”, contó.

El fallido debut con Tato Bores

La actriz recordó que tenía apenas 21 años y que su participación consistía en una única línea como secretaria de Tato.

“Formaba parte de una apertura que hicimos en los Bosques de Palermo, algo sobre ET y luego en el piso me pusieron como la secretaria de Tato. Bueno, me dieron mis líneas, que en realidad era mi línea: yo entraba y tenía que decirle ‘Señor Tato, acá le traje su carpeta’. Punto. Eso era todo mi texto”, relató.

Pero un improvisado comentario del humorista cambió el rumbo de aquella experiencia. “Se ve que él tenía otro libreto y me dice ‘Entró muy bien y se fue mejor’. Un chiste viejo que no escuché y ni hubiera entendido. Y me doy vuelta y le digo inocentemente: ‘¿Cómo dice?’. Pero fue como un ‘¿qué?, no entendí’. No estaba en mi línea que él me contestaba. Él dijo ‘No, nada’ y me invitaron a retirarme y nunca más me llamaron”, recordó entre risas.

Frigerio también repasó su historia familiar y destacó la influencia que tuvo su abuela francesa, Paulette. “Tengo muchos mandatos familiares, sobre todo de mi abuela paterna, Paulette, que nació en Marsella, y me decía muchas cosas interesantes”, explicó.

Entre esas enseñanzas, hubo una que terminó marcando su personalidad. “Como yo hablaba mucho, Paulette, por ejemplo, me decía: ‘¿Vos sabés que cuando uno habla mucho se pierde la oportunidad de aprender, no?’. Y con los años me convertí en una gran oreja, amo escuchar al otro”, aseguró.

También recordó con admiración a su madre, docente rural, quien luchó por ejercer su vocación pese a las dificultades. “Ella era feliz haciendo lo que le gustaba: enseñar”, resumió.

Andrea Frigerio: De la biología al cine

Antes de convertirse en modelo y actriz, Frigerio estudiaba Biología en la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, el nacimiento de su hijo cambió sus planes.

“Yo arranqué en la actuación no 'menos 10', arranqué 'menos 20'. Era modelo. Resulta que estudié Biología en la Universidad de Buenos Aires... Y cuando tuve a Tomy dejé la facultad en tercer año, porque tenía que hacer algo para darle de comer”, explicó.

Su padre recibió aquella decisión con sorpresa. “Para mi papá fue tremendo cuando yo le dije que iba a ser modelo porque necesitaba ganarme unos mangos. No me voy a olvidar nunca de su cara. Me dijo: ‘¿Cómo? ¿Modelo cómo? ¿Dejás de ser bióloga para ser modelo? No entiendo’”, recordó.

Más adelante también contó cómo nació el apellido artístico con el que se hizo conocida. “Cuando iba a los castings me preguntaban ‘¿Cómo te llamás?’. Yo me llamo Andrea Mitchelstein Di Paola de Frigerio... Hasta que un día me dijeron: ‘¿Te podemos poner Frigerio que es más corto?’. Sí, poné lo que quieras”, relató.

Aunque durante muchos años fue identificada principalmente como modelo, Frigerio aseguró que nunca dudó de sus capacidades como actriz. Para ella, el gran punto de inflexión fue "El ciudadano ilustre" (2016), dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat.

“Cuando me eligieron para eso internamente yo dije: ‘Bueno, hay dos que me vieron y que entienden que puedo’. Dije gracias, lo leo y veo. Pero yo sabía que estaba a la altura”, sostuvo.

Desde entonces comenzaron a llegar nuevos proyectos y el reconocimiento de la crítica.

“A partir de ahí me empezó a ver todo el mundo... Ahí empezaron con ‘Ah, mirá esta mina’. Tiraron del hilo, me vieron, me descubrieron. Y cada vez que me llamaban estaba. Siempre estoy. No hay papel que no vaya a agarrar”, afirmó.

Lejos de lamentar la demora, considera que todo ocurrió en el momento indicado. “Nada en especial, era cuestión de esperar. Te ven o no te ven”, respondió al ser consultada sobre el reconocimiento tardío.

Y cerró con una reflexión sobre el valor del trabajo sostenido a lo largo del tiempo. “Te quiero decir algo sin que suene a soberbia... yo creo que el talento, tarde o temprano, ocupa su lugar natural. Nunca estuve en ningún lado por acomodo, ni por hacerme amiga de uno o de otro. Siempre es por las mías y es mi bandera. Desde chica soy así”.

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