14 de abril de 2026 - 18:30

El dolor y el recuerdo de músicos y amigos: "Felipe Staiti tenía un don superlativo"

Varioss allegados al emblemático músico repasan su relación con él y lo valoran como guitarrista. Entre ellos, sus compañeros de viajes y un productor.

Gerardo Lucero, guitarrista de Felipe Staiti Trío

Mi relación con Felipe nace a principios de los 80, cuando ellos ya eran Enanitos Verdes. Éramos amigos del barrio y, con el tiempo, empezamos a tocar juntos. La amistad fue creciendo entre asados, charlas, música y todo lo que implica compartir la vida.

Para mí fue muy importante a nivel musical: una ventana al mundo más profesional. Tanto él como Marciano y Daniel eran referentes, ídolos del barrio. En los 90 toqué en Felipe Staiti Trío y participé en grabaciones de demos y discos de los Enanos. Hay temas que conocí antes de que se grabaran.

La amistad siguió creciendo. Viajamos juntos, tocamos en España y, más acá, grabamos con la Orquesta Filarmónica de Mendoza, un proyecto que quedó pendiente de salir. Hoy estoy pasando un momento muy extraño. Hay mucha tristeza. Siempre digo que cuando se va un amigo, se lleva un pedazo de tu vida. Teníamos una complicidad muy grande: sabíamos lo que el otro pensaba. Traté de estar cerca en este tiempo, aunque no siempre fue fácil. Y ahora, al recordar, se me vienen un montón de momentos: viajes, anécdotas, toda una vida compartida. Es una tristeza muy grande. Creo que hemos perdido a un gran ser humano.

image

Didier Turello, baterista de Felipe Staiti Trío

Me cuesta decir algo. Es mi amigo, un amigo de muchos años. Una persona que me marcó el camino, que me enseñó muchísimo de lo que soy. No solamente en lo musical, sino también como persona. Si hay alguien que la tenía clara de verdad, era él. Siempre decía: “El objetivo es muy claro: el que no está, se baja solo”. Y bueno, lo demostró. Me parece que quedó demostrado para todo el mundo. La verdad es que nos apreciábamos mucho, como personas, como amigos. Fue un poco como un papá en la música. Me enseñó mucho dentro del estudio de grabación. Me enseñó a arreglar temas, a componer, me pasaba mucha data… Lo quisimos muchísimo, con toda la familia también. Fue uno de los mejores tipos de la vida.

Carlos Sisini, guitarrista y artista plástico

La verdad es que estoy muy dolido, su muerte me golpeó. Con Felipe nos conocemos desde jóvenes. Los dos hacíamos música, pero obviamente yo lo admiraba mucho: como músico era excelente, uno de los mejores guitarristas de la Argentina. Y como persona, un tipo humilde, amiguero. Hubo un tiempo en que no coincidimos tanto, pero después pasamos una etapa en la que compartimos cumpleaños, juntadas… hasta nos fuimos de campamento alguna vez. Nunca toqué con él, salvo una vez, pero fue para despedir al Sergio Embrioni. Un tipo admirable, humilde… Nos conocemos desde finales de los 70. Acordate que tocábamos en Cris y, cuando nos separamos, se armó el Alcohol Etílico. Éramos las bandas de esa época, y ya para el año 2000 nos empezamos a ver más seguido. Ahí retomamos: cumpleaños, juntadas, todo eso. Ahora hacía un tiempo que no lo veía, que es lo que más me duele. Porque uno deja pasar el tiempo y dice: “Ya nos vamos a juntar”. Y después pasa lo que pasó lo que pasó.

Todo lo que yo pueda decir de él como músico está de más: lo admiraba todo el mundo. Un músico excelente, uno de los mejores guitarristas del país.

Y como persona… un amigazo. Un tipo muy piola, muy cálido, se podía hablar horas con él.

Oscar Sayavedra, productor musical

Hay que entender que ahora, tras la muerte de Marciano y de Felipe, termina el ciclo de la banda más importante de la historia de Mendoza, de la banda que llegó hacia los confines del planeta. Porque realmente Enanitos Verdes no tiene límites en cuanto a la expansión de su música. Ya sabemos los récords, ya sabemos que tienen más oyentes mensuales que cualquier banda de rock en español, incluyendo Soda Stereo y Maná como referentes de mega popularidad. Entonces siempre hemos tenido entre nosotros un fenómeno mundial con los Enanitos. Ahora esa historia ha llegado a su fin, pero queda un legado para lo que viene por generaciones, porque va a seguir sonando y sonando y sonando. Sobre Felipe, fundamentalmente en él destacaba la claridad mental que tuvo siempre para este proyecto musical. Siempre fue el motor, el impulsor de seguir adelante. Su máxima demostración fue tener el coraje de reemplazar a Marciano como vocalista y seguir con el proyecto, e incluso siguió creciendo, porque la formación que hizo con Guillermo Badalá y Jota Morelli, ese trío final (más allá de los músicos que lo circundaban), es único. Ese trío, ese corazón, ese motor, pocas veces se va a poder repetir en la historia del rock argentino. Era realmente una perfección total al servicio de una música popular. Perfectamente podrían haber hecho jazz rock, temas progresivos a nivel Dios, pero ellos pusieron toda esa maquinaria perfecta al servicio de la música popular, que es lo que los Enanitos Verdes hacían. Es muy impactante, muy injusto todo lo que pasó con Felipe en los últimos años: haber pasado por una celiaquía extrema sin encontrarle la vuelta, la infección intestinal que tuvo en México. Ya sabemos todo lo que la luchó el Negro. Me queda la felicidad de haberlo visto con su esposa Veca (Verónica Tauber) subiendo el Aconcagua después de todos los años que le tocó luchar contra la salud. Haberlo visto este verano subir el Aconcagua para mí fue lo más lindo, y tuve la suerte de estar con ellos una vez que bajaron de la montaña, escuchando música en casa. Ese es el recuerdo más lindo que tengo de los últimos años con Felipillo.

Y me queda el orgullo de haber sido con él los que propulsamos y creamos el concepto de Felipe Staiti Sinfónico, con la Filarmónica de Mendoza, en el Independencia. Dos noches inolvidables que por suerte quedaron registradas en un disco que en algún momento verá la luz, donde pudimos ver el concepto más claro que queríamos, que era que la guitarra fuera la protagonista. Fue un concierto sin canciones, sin canciones cantadas me refiero, donde la guitarra tomó el protagonismo. Y vi muchas lágrimas y muchas emociones esas dos noches.

Felipillo fue un guitarrista único, muy superior a la cantidad de guitarristas genios que hay en la Argentina. Él tenía un don superlativo que iba mucho más allá de la guitarra de rock.

Erni Vidal, bajista y comunicador del rock

image

Felipe Staiti sin duda fue uno de los mayores exponentes mendocinos, de lo que el periodista y escritor Luis Abrego definió como 'La Santísima Trinidad del rock and roll: Guitarra, bajo y batería'.

Ex alumno del maestro Mario Mátar, de quien aprendió sus primeras armas, luego desarrolló su propia técnica hasta convertirse en un guitarrista superlativo. Lo que en la jerga internacional se conoce como World class.

Y logró lo que quizá muy poca gente -de este desierto inserto en el Cuyum- ha caído en cuenta:

Dentro de la miríada de buenos músicos con los que siempre contó nuestra provincia, Staiti fue el guitarrista más famoso a nivel mundial. Galardón que al menos al día de hoy, nadie le puede arrebatar.

Tamaña hazaña, llegar a la cima desde el sur del sur del planeta.

Por favor, recordémoslo siempre.

Cuando un artista parte ('se va de última gira'), al menos permanece lo grabado, lo tocado, lo registrado; la obra. Mundano ticket de ingreso a la eternidad.

Gracias Felipe por la música, y que tengas un hermoso viaje.

Producción periodística: Ariel Búmbalo, Daniel Arias Fuenzalida y Fernando G. Toledo

LAS MAS LEIDAS