El resurgimiento de un archivo televisivo con Julio Iglesias y Susana Giménez, que incluyó un beso polémico en pantalla, volvió a poner bajo la lupa un episodio ocurrido en vivo, justo cuando el cantante enfrenta denuncias graves en la Justicia española.
En las últimas horas, un fragmento del archivo de la televisión argentina volvió a ganar visibilidad en redes sociales. Se trata de una escena emitida en 2004 durante el programa de Susana Giménez, por Telefe, cuando Julio Iglesias fue invitado al ciclo y protagonizó un momento que hoy genera fuertes cuestionamientos. La reaparición del video se produce en simultáneo con el escándalo judicial que involucra al cantante español, denunciado por agresión sexual y maltrato ante la Audiencia Nacional de España.
Las imágenes muestran el ingreso de Iglesias al estudio, su acercamiento a la conductora y una secuencia de besos que Susana intenta esquivar sin éxito. En la grabación se observa cómo el artista toma el rostro de la presentadora y la besa frente a las cámaras. La reacción de Giménez quedó registrada en vivo, cuando señaló: “Siempre me da beso”, en un intento por restarle dramatismo a la situación.
Un momento del archivo televisivo que se viralizó
La incomodidad aumentó segundos después, cuando tras un saludo inicial, Iglesias volvió a retener a la conductora para darle un segundo beso, mientras ella buscaba apartarse con gestos de cortesía. Durante el segmento, Susana anticipó lo que, según dijo, ya esperaba que sucediera. “Sabía que esto iba a pasar. No me quería poner brillo porque venía Julio, sabía que me iba a besar y después se lo dejo pegado a él”, expresó al aire, minimizando el episodio ante el público.
La respuesta del cantante también llamó la atención. En ese momento, Iglesias afirmó que le resultaba difícil la situación y agregó: “Los besos que te doy en privado son más bonitos que los públicos, y van a pensar que beso así de mal”.
La masiva difusión del clip, más de dos décadas después de su emisión original, generó un fuerte rechazo entre usuarios de redes sociales y reabrió el debate sobre prácticas que durante años fueron naturalizadas en la televisión y hoy son observadas bajo un prisma distinto.
Este nuevo foco de atención se suma a las denuncias que enfrenta Iglesias tras una investigación periodística internacional. Dos exempleadas que trabajaron en sus residencias del Caribe relataron presuntos episodios de violencia física, sexual y psicológica. Una de ellas aseguró haber sido obligada a acudir reiteradamente al dormitorio del cantante, mientras que otra denunció tocamientos no consentidos y un clima de control estricto en la vivienda de Punta Cana.
Según los testimonios incorporados a la causa judicial, la convivencia en las propiedades del artista estaba marcada por el temor, las amenazas de despido y reglas rígidas impuestas al personal. La investigación continúa en curso y, hasta el momento, ni Julio Iglesias ni su abogado realizaron declaraciones públicas sobre las acusaciones.