Iván de Quilmes, el autor detrás de los tatuajes más icónicos del trapero argentino Duki, decidió llevar a la justicia al artista y hacer una denuncia pública por el uso no autorizado de su propiedad intelectual en productos comerciales.
El joven reclamó que el trapero utilizó su famoso diseño de las alas de ángel en merchandising oficial sin autorización ni licencias. "Duele que se aprovechen del esfuerzo", expresó
Iván de Quilmes, el autor detrás de los tatuajes más icónicos del trapero argentino Duki, decidió llevar a la justicia al artista y hacer una denuncia pública por el uso no autorizado de su propiedad intelectual en productos comerciales.
Según expuso en su cuenta personal de Instagram, Duki y su equipo utilizaron su diseño en el merchandising oficial, colaboraciones con Adidas, New Era y Netflx sin un consentimiento previo, ni una retribución económica para el autor.
Iván fue quien diseñó el tatuaje de alas que Duki tiene bajo sus ojos y quien hoy reclama una recomposición económica luego de ser reconocido por el propio cantante como el autor de uno de sus logos insignia.
En una captura de una conversación que compartió el tatuador, Duki le reconoce su error y le comenta que su equipo se mantendrá en contacto con él para solucionar el problema. Sin embargo, Iván sostiene que nunca se llegó a un acuerdo, mientras que su diseño continúa siendo utilizado.
"Hace bastante tiempo me vienen diciendo que me van a reconocer y PAGAR lo que me corresponde por mi arte, pero pareciera que si uno no pone abogados en el medio, nadie escucha. Mientras tanto, siguen usando mi obra y mis dibujos sin autorización, sin licencia y sin siquiera tener la delicadeza de avisarme o hablarlo conmigo", expone en sus redes.
Según detalló la Agencia Noticias Argentinas, el diseño que Iván reclama como suyo se encuentra retratado en una gorra valuada en casi 100 mil pesos. Actualmente, el artículo no se encuentra disponible en la web oficial de Duki; sin embargo, figura a la venta una riñonera con un diseño similar al del tatuador, valuada en 40 mil pesos.
Sin embargo, Iván alegó que inició la denuncia por sentirse aprovechado por el trapero. "Y lo más triste es que esto nunca fue por plata. Duele que se aprovechen del esfuerzo, de la creatividad y de la confianza de alguien que siempre actuó de buena fe, creando y ayudando", señaló
Por último, hizo pública su denuncia formal por daños y perjuicios ocasionados por la infracción de la palabra, a costas exclusivas a su cargo: "Lamentablemente, después de intentar resolverlo de la mejor manera, ya estoy asesorado por abogados de mi confianza, quienes se están encargando de proteger mis derechos y reclamar lo que legítimamente me corresponde", expresó