Soledad Pastorutti protagonizó uno de los momentos más descontracturados de la gala de audiciones a ciegas de La Voz Argentina. Todo ocurrió cuando Eugenia González, una joven tucumana, subió al escenario para interpretar el clásico tema “Gloria” y su versión logró que tanto Miranda! como La Sole giraran sus sillas con la intención de sumarla a sus respectivos equipos.
La Sole, con varios títulos de campeona en el certamen de Telefe, desplegó todos sus recursos para intentar convencer a Eugenia. Con un discurso emotivo, apeló a sus recuerdos personales vinculados a la canción y a su infancia en Arequito.
La artista contó que su madre les daba clases de stretching a las vecinas en el garaje de casa, y esta canción sonaba una y otra vez en el grabador del año '80. "Me llevó a esa etapa de mi vida y empecé a sonreír y casi que me voy por ese lado. Pero, de verdad, creciste un montón hacia la mitad de la canción", expresó.
Embed - Soledad desafió a sus compañeros a una clase de stretching - La Voz Argentina 2025
El apodo que la familia de Soledad Pastorutti le dice en la intimidad
Ale Sergi, buscando inclinar la balanza hacia su equipo, interrumpió con un comentario que no pasó inadvertido: “Es lindo crecer juntos y acompañados, en equipo, no en soledad... porque uno está solo”. La respuesta de La Sole fue inmediata y desató risas en el estudio: “Qué culpa tengo yo de que me hayan puesto Soledad y encima como único nombre”.
La cantante fue más allá y, en un intento por sumar complicidad, abrió una puerta a su intimidad familiar: “En mi casa me dicen La Tota. Voy a cambiar mi nombre ahí en el piso porque a mí me dicen La Tota, vamos a poner La Tota ahí y ya está”.
Sole, Lali y Juliana streaching
Sin embargo, ni la anécdota ni el apodo fueron suficientes para torcer la decisión de la participante. “A la Totita la queremos un montón, pero me voy con Miranda”, dijo Eugenia, cerrando la elección. “No me sirvió el apodo, ni siquiera el apodo me sirvió”, bromeó Pastorutti, resignada, mirando a cámara.
Luego del revés, y para distender el clima, la cantante mostró a Lali Espósito y a Juliana Gattas uno de los ejercicios de elongación que aprendió en las clases de su madre. Las tres se sentaron en el piso y compararon flexibilidad, en un cierre lúdico para una noche de emociones y revelaciones inesperadas.