31 de enero de 2026 - 11:05

Creció como Testigo de Jehová, huyó a los 16 y brilló en "Rápidos y Furiosos"

Se trata de Luke Evans, quien revela la soledad y el peligro que enfrentó al abandonar su comunidad religiosa para perseguir sus sueños y salvar su propia vida.

Detrás de las luces de Hollywood y el éxito en sagas como "Rápidos y Furiosos", Luke Evans escondía un pasado marcado por la exclusión y el silencio. Tras años de reserva, el actor galés rompe el silencio sobre su crianza como Testigo de Jehová y el porqué huyó de su familia.

En el marco del lanzamiento de su biografía, titulada "El chico de los valles de Gales. Mi viaje inesperado", el protagonista de "La Bella y la Bestia" detalló cómo fue el proceso de dejar atrás la organización religiosa fundada en 1872. Su testimonio revela una consecuencia directa: la pérdida total de su entorno social a cambio de su identidad.

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Un conflicto de identidad en un mundo cerrado

Para Evans, crecer dentro de esta comunidad significó enfrentar una lucha interna desde muy temprano. El actor confesó que, ya a los 11 años, sabía que el mundo era mucho más grande de lo que conocía y que existía un lugar donde personas como él podrían conectar.

El giro dramático en su historia personal ocurrió durante su adolescencia, cuando descubrió su homosexualidad. Esta realidad entraba en conflicto directo con las normas de la organización religiosa, lo que lo llevó a vivir una experiencia de profunda soledad.

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Al ser hijo único, Evans no contaba con hermanos que pudieran defenderlo ante las presiones externas. Aunque describió a sus padres como personas cariñosas con quienes mantenía una relación cercana, el peso de la estructura religiosa convertía su día a día en un desafío constante.

La decisión extrema de abandonar el hogar

La consecuencia más grave de este entorno fue el impacto en su salud mental. El actor admitió que, durante su adolescencia, llegó a plantearse el suicidio al sentir que no tenía a nadie fuera de ese círculo. "No tenía a nadie porque todos los que yo conocía eran Testigos de Jehová", explicó sobre aquel momento crítico.

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A los 16 años, Evans tomó la determinación de abandonar su casa y trasladarse a Cardiff, en Gales, para comenzar una vida nueva desde cero. Esta ruptura total con su pasado fue el paso necesario para alejarse de la sensación de estar "condenado" que lo perseguía desde niño.

Este quiebre le permitió buscar nuevas oportunidades fuera de los límites que su religión le imponía. Fue un salto hacia lo desconocido que, aunque doloroso por la pérdida de sus vínculos cotidianos, abrió la puerta a su desarrollo profesional.

Del aislamiento al éxito internacional

El cambio de rumbo comenzó a dar frutos a sus 17 años, cuando inició clases de canto con Louise Ryan. Gracias a su talento, obtuvo una beca para estudiar en el London Studio Centre, en Londres, donde logró graduarse en el año 2000.

Sus primeros pasos en el mundo del espectáculo fueron:

  • Actuaciones en el teatro musical de West End, en Londres.
  • Participación en grandes producciones cinematográficas como "Drácula".
  • Papeles destacados en sagas taquilleras como "Rápidos y Furiosos" y "El Hobbit".
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Hoy, la historia de Evans sirve como un testimonio de superación para quienes enfrentan situaciones de exclusión similares. Su trayectoria demuestra que abandonar un entorno que condiciona la identidad propia, aunque implique dejarlo todo, puede ser el inicio de un viaje inesperado hacia la libertad y el éxito personal.

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