La historia del rock mendocino sumará un capítulo largamente esperado. El jueves 20 de agosto, a las 21, el Teatro Independencia será escenario de la presentación de un material inédito de Altablanca, la emblemática banda de rock sinfónico que dejó una huella decisiva en la escena local.
Se trata de un disco grabado en 1977 que, por distintas circunstancias, nunca llegó a editarse y que recién ahora podrá ser escuchado por el público.
La entrada será gratuita y podrá descargarse a partir del 1 de agosto a través de la plataforma Entradaweb.
La velada tendrá un carácter especial: además de la reproducción íntegra del álbum, reunirá a exintegrantes de la formación para compartir anécdotas y recuerdos sobre aquella grabación. El encuentro culminará con un concierto de piano a cargo del músico Natalio Faingold.
Un hito del rock mendocino
Fundada en Mendoza en 1976 por el guitarrista Mario Mátar, único integrante permanente durante toda su existencia, Altablanca fue una de las agrupaciones fundamentales para la consolidación del rock mendocino. Su propuesta, inscripta dentro del rock sinfónico o progresivo, se distinguió por composiciones extensas, estructuras complejas y un elevado nivel técnico que la convirtieron en una referencia para varias generaciones de músicos.
Más allá de su calidad artística, la banda marcó un punto de inflexión para la escena local. Con un repertorio sólido y una identidad propia, demostró que el rock producido en Mendoza podía alcanzar un nivel comparable con las grandes propuestas nacionales del género. Sus presentaciones en vivo y la fidelidad de su público contribuyeron a convertirla en un grupo de culto.
Entre 1976 y 1983, año en que concluyó su trayectoria, pasaron por Altablanca músicos destacados como Susana Turca Nalldi, Daniel Martín, Natalio Faingold, Eduardo Aveni, Daniel Soria, Pablo Romagnoli y Jorge Zangheri, entre otros.
El disco que finalmente verá la luz fue registrado en 1977 por la formación integrada por Mario Mátar en guitarra, Javier Segura en bajo, Daniel Martín en flautas y Natalio Faingold en batería. Aquellas cintas permanecieron inéditas durante casi medio siglo hasta que fueron recuperadas y digitalizadas por el propio Faingold.