Así vive Germán Martitegui: vivienda ecológica en una isla del Delta, sin electricidad ni redes convencionales

El chef construyó un refugio de madera y fibras naturales al que solamente se llega en lancha. La casa prescinde de agua corriente y servicios urbanos.

Se trata de un espacio austero, integrado al paisaje y pensado para funcionar sin electricidad ni conexión a la red de agua corriente, de acuerdo con las imágenes e información difundidas sobre el proyecto.

Una casa a la que solamente se llega en lancha

El primer cambio comienza antes de entrar. No existen calles ni acceso en auto: para llegar es necesario recorrer el río en embarcación, una condición que obliga a planificar la estadía, los alimentos y todo lo que será necesario durante la visita.

La ubicación fue elegida para generar una separación concreta respecto de la vida urbana. El recorrido en lancha funciona como una transición hacia un ambiente marcado por el agua, la vegetación y los sonidos naturales del Delta.

La vivienda está rodeada por árboles y posee vistas abiertas hacia el río. En lugar de imponerse sobre el lote, la estructura acompaña el terreno y el paisaje ribereño, con una presencia visual deliberadamente discreta.

Madera y fibras naturales para integrarse al entorno

La construcción utiliza principalmente madera, fibras vegetales y otros materiales de aspecto natural. La paleta interior conserva tonos neutros y superficies simples, sin una acumulación de elementos decorativos ni terminaciones ostentosas.

La casa se encuentra levemente elevada sobre el terreno. Esta decisión ayuda a responder a las condiciones propias de las islas, donde las crecidas y la humedad obligan a pensar cuidadosamente el contacto entre la estructura y el suelo.

No obstante, que una casa utilice madera o materiales naturales no la vuelve ecológica de forma automática. Su desempeño depende también del origen de esos materiales, su durabilidad, la protección contra la humedad y el mantenimiento que necesite con el paso del tiempo.

Cómo funciona una vivienda sin electricidad ni agua corriente

La falta de conexión eléctrica modifica toda la rutina. La luz natural organiza los horarios, no existen electrodomésticos convencionales y las actividades deben adaptarse a la cantidad de claridad disponible en cada momento.

La cocina, aun siendo la casa de uno de los chefs más conocidos del país, está equipada con elementos esenciales. No posee el despliegue tecnológico de un restaurante ni una batería de aparatos eléctricos: el espacio fue organizado para cocinar de manera básica y funcional.

La ausencia de agua corriente también exige otra logística. Las publicaciones que mostraron la vivienda no detallaron públicamente todo el sistema de abastecimiento, por lo que no corresponde afirmar que sea completamente autosuficiente sin conocer su funcionamiento técnico.

Ventilación cruzada en lugar de climatización artificial

Uno de los recursos centrales es la ventilación cruzada. Las aberturas fueron ubicadas para permitir el paso del aire y aprovechar las corrientes propias del ambiente ribereño.

La entrada de luz y la circulación natural buscan reducir la necesidad de ventiladores o equipos de aire acondicionado. Los grandes aleros y espacios semicubiertos también ayudan a crear zonas protegidas y a extender la vida cotidiana hacia el exterior.

El balcón ocupa un lugar importante. Más que un simple mirador, funciona como uno de los sectores elegidos para permanecer, descansar y observar el río y la vegetación circundante.

LAS MAS LEIDAS