Fernando Burlando y Barby Franco encontraron lejos de Buenos Aires un refugio rodeado de naturaleza, animales y varias hectáreas de parque. La casa de campo está ubicada en Las Flores y se diferencia de una vivienda urbana por su escala, el aislamiento respecto de otras construcciones y una arquitectura inspirada en las estancias tradicionales.
Las imágenes compartidas por la familia muestran un gran living comedor con arcadas y ladrillos a la vista, una antigua araña de caireles sobre la mesa y un hogar exterior preparado para reunirse alrededor del fuego.
El predio mantiene una distancia considerable respecto de otras viviendas y posee accesos controlados, dos características que refuerzan la privacidad buscada por la familia.
Un living comedor con arcadas, madera y ladrillos a la vista
Uno de los sectores más llamativos es el salón principal, donde el living y el comedor quedan integrados dentro de un mismo ambiente amplio. La arquitectura incorpora arcadas, paredes en tonos crema y sectores de ladrillo expuesto que recuperan la estética de una antigua estancia.
Sobre el espacio se extiende un techo alto a dos aguas revestido en madera, capaz de aportar calidez y reforzar las proporciones del ambiente. Los muebles de madera maciza, la chimenea y las superficies en tonos beige completan una decoración rústica, pero cuidadosamente organizada.
La mesa del comedor también concentra varios detalles. Está realizada en madera oscura y fue presentada con vajilla blanca, posaplatos de mimbre y sillas revestidas con piel en tonos marrones y claros.
El elemento que domina la escena es una araña antigua de caireles instalada sobre la mesa. La pieza introduce un recurso clásico y más elegante dentro de un ambiente atravesado por ladrillo, fibras vegetales y madera.
Un hogar a leña construido para disfrutar el parque
En el exterior, la familia instaló un hogar a leña realizado con piedras, ubicado dentro de una estructura circular de alambrado. El sector está pensado para reuniones nocturnas y momentos al aire libre, especialmente cuando baja la temperatura.
No se trata de una chimenea incorporada a una galería, sino de un punto de encuentro independiente dentro del jardín. Su diseño mantiene la estética rural de la propiedad y permite aprovechar el parque durante distintas épocas del año.
El entorno también posee senderos, áreas de descanso, espacios verdes y sectores destinados a animales.