9 de noviembre de 2024 - 05:23

Nuestro cuerpo en el habla

Resulta muy curioso analizar de qué modo las diferentes partes de nuestra anatomía aparecen recurrentemente en las expresiones cotidianas.

Es notable cómo los distintos órganos y partes de nuestro cuerpo sirven para acuñar expresiones cotidianas, que connotan diferentes realidades: las rodillas, la garganta, el corazón, el hígado, el estómago, el pecho, las piernas dan ejemplo de este modo de hablar. Veámoslo:

De rodillas: Esta locución adverbial acompaña a verbos como ‘hincarse’, ‘estar’, ‘ponerse’, con un valor físico y otro actitudinal. El físico indica que una persona se encuentra con las rodillas dobladas y apoyadas en el suelo, con el cuerpo descansando sobre ellas, generalmente en señal de respeto o veneración, o por castigo y penitencia: “En esa parte de la misa, los feligreses están de rodillas”. Pero, si usamos la expresión con valor actitudinal, connotamos que alguien guarda respecto de otra persona una relación de sumisión y que se expresa en tono suplicante: “Era lamentable ver cómo se humillaba ante ese jefe y se le ponía de rodillas para alcanzar su objetivo”.

Estar alguien en tal rodilla con otra persona: Significa que está con ella en un grado de parentesco en línea recta; así, por ejemplo, si se dice que una persona está en cuarta o quinta rodilla con otra, se quiere indicar que es su cuarto o quinto nieto.

Doblar/hincar la rodilla: Traslaticiamente, cualquiera de estas dos locuciones significan que una persona se sujeta a otra, esto es, que se somete a su dominio: “Por favor, no se asuste ni doble la rodilla ante las amenazas de ese funcionario”. Se vincula a la locución ‘rodilla en tierra’, que se explica como “con una rodilla apoyada en el suelo, generalmente en señal de humillación o reverencia”.

Hacerse alguien de garganta: Locución verbal cuyo valor significativo es “preciarse de cantar bien, con facilidad de gorjeos y quiebros”: “Me encantó escuchar a esa soprano que se hacía de garganta”.

Mentir por la garganta: Esta locución, igual a ‘mentir por la barba’, significa que una persona falta a la verdad descaradamente: “El acusado, sin inhibiciones, mentía por la garganta”.

Nudo en la garganta: Nuevamente, nos encontramos con una doble interpretación; en efecto, la locución puede referirse a un impedimento que se siente al tragar y que estorba al comer, al hablar y, a veces, al respirar; pero, además, un nudo en la garganta es sinónimo de aflicción o congoja, que impide explicarse o hablar: “Mis nervios me provocaron un nudo en la garganta y no podía hablar bien”.

Tener a alguien atravesado en la garganta: El diccionario académico explica la locución como “no tragar a alguien”, con valor coloquial y con el significado de “sentir marcada antipatía hacia él”: “No me pida que habla con ella porque la tengo atravesada en la garganta”.

Tener buena garganta: Se le aplica esta locución a quien ejecuta mucho con la voz en el canto: “Lo admiro porque tiene buena garganta”.

El corazón en un puño: Esta expresión nos da idea de un estado de aflicción, angustia o depresión: “Tras la noticia, me encuentro con el corazón en un puño”.

Abrir su corazón (a alguien): Con esta locución, se indica que una persona revela a otra su intimidad: “Las circunstancias fueron propicias para que Pedro le abriera su corazón a esa mujer”.

Atravesar el corazón: La locución verbal es equivalente a “mover a lástima o compasión; penetrar de dolor a alguien”: “Sus palabras me atravesaron el corazón”.

Con el corazón en la mano: Se usa esta locución cuando se quiere señalar que una persona habla con la mayor franqueza y sinceridad: “Le creí porque me parecía que nos hablaba con el corazón en la mano”.

El corazón no es traidor: Con esta expresión, se quiere aludir al presentimiento que se suele tener de los sucesos futuros: “No tengo dudas acerca de lo que va a pasar porque el corazón no es traidor”.

Helársele el corazón: Se aplica esta expresión para señalar que alguien se queda atónito o en suspenso, a causa de un susto o de una mala noticia: “Cuando supe de su muerte, se me heló el corazón”.

No caberle a alguien el corazón en el pecho: Para esta locución, existen dos posibilidades de interpretación; por un lado, literalmente, se quiere señalar que se está muy inquieto por algún motivo de pesar o de ira; por otro, que alguien es magnánimo: “Por indignación, no me cabía el corazón en el pecho”.

Partírsele a alguien el corazón: Esta expresión equivale a ‘partírsele el alma’ y significa que se siente gran compasión: “Las cifras de pobreza le parten el corazón”.

Ser todo corazón: Se aplica esta locución cuando una persona es muy generosa, bien dispuesta o benevolente: “Seguro va a colaborar porque es todo corazón”.

Tener un corazón de bronce: Por la dureza del metal nombrado, se da a entender que alguien es muy inflexible y que le cuesta apiadarse: “No va a ceder porque tiene un corazón de bronce”.

Tocarle a alguien en el corazón: Se da a entender que a determinada persona se le mueve su ánimo para el bien: “Fue generosísimo porque le tocaron en el corazón”.

Echar alguien los hígados por algo: Esta locución indica que una persona se esfuerza mucho para conseguir un objetivo: “¿Cómo no iba a lograrlo si echó los hígados por ese proyecto?”.

Ladrarle el estómago: Coloquialmente, esta locución equivale a “tener hambre”: “Hicimos un alto en el camino porque nos ladraba el estómago”.

Revolver el estómago: Se usa esta expresión para indicar que algo causa aversión, repugnancia o antipatía, por innoble o incorrecto: “Cuando expuso su plan, se me revolvió el estómago”.

Cortar a alguien las piernas: La locución, no tomada en sentido literal, señala que a una persona se le imposibilita la realización de algo: “Con semejante penalidad, le cortaron las piernas en su carrera”.

Sacar pecho: Esta locución coloquial puede connotar actitud de orgullo, arrogancia y desafío, o decisión de actuar con valor ante una situación difícil: “Es inaguantable verlo sacar pecho ante sus subordinados”. “Es bravo el trance y solo queda sacar pecho ante él”.

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