Marixa Balli contó que usa un auto viejo para ir a zonas peligrosas y generó mucho debate

La mediática detalló que usa tres vehículos, pero tiene uno exclusivo para lugares inseguros. Detalló que aprendió de mecánica ligera para “no quedarse tirada”.

Marixa Balli contó que usa un auto viejo para ir a zonas peligrosas y generó mucho debate

Marixa Balli es una de las figuras más reconocidas del ambiente de la moda y la farándula nacional, quien también se ha ganado un lugar en el mundo empresarial gracias a emprendimientos vinculados con el mundo de la indumentaria.

En las últimas horas la vedette se convirtió en tendencia gracias a un comentario que realizó durante una charla con Ángel de Brito en el programa del periodista especializado en chimentos. En dicho programa la mediática contó que tiene que realizar visitas a distintas fábricas en zonas peligrosas y para ello toma distintas medida de prevención.

Una de las acciones que realiza para no ser blanco de la inseguridad es usar un auto viejo cada vez que necesita hacer esos recorridos. Es que la panelista detalló que su rutina diaria empieza muy temprano, cuando va para su local de ropa en Flores y de allí recorre lugares peligrosos, por lo que emplea un vehículo poco llamativo.

Tengo un autito para zonas de riesgo”, comentó. Acto seguido, explicó que dicho vehículo le permite viajar con un perfil más bajo, lo que es especialmente útil en lugares inseguros.

La empresaria añadió que posee tres autos: “Voy, cambio el auto y me agarro el autito de zona de riesgo. Tengo tres autos en total”.

“Y se nota que no le estaba dando mucha pelota al auto de zona de riesgo y soy mecánica ligera porque andaba en moto antes. Entonces papá me dijo ‘te regalo una moto si te haces el curso de mecánica ligera para que no te quedes en cualquier lado’”, explicó.

“Cuando toco bocina con ese auto, nadie me reconoce. Algunos me dicen ‘pobrecita, que mal que le va en la vida’. Lo amo a ese auto, siempre le hablo mucho. Por favor, respeto”, sumó con humor.

A modo de anécdota, Marixa contó que su auto viejo empezó a fallar mientras estaba en una zona peligrosa: “En el medio del camino me empieza a titilar la luz del aceite. Y dije ‘no me podés hacer esto’. Y era cada vez más. Hasta que dije ‘listo’ y me detuve”.

Al revisar el aceite, se dio cuenta de que el motor estaba completamente seco, lo que la obligó a buscar ayuda: “Cierro, miro para un costado, miro para el otro y dije ‘tengo que dejarlo acá’. Estaba lleno de mercadería. Salgo corriendo y me fijo donde había una estación de servicio para pedirle dos litros de aceite”.

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