Lisandro Aristimuño y el inmaterial arte de suspender el tiempo

El cantautor recientemente premiado en los Gardel, estuvo en Mendoza y dejó todo en el escenario dando un gran show en el que presentó su nuevo trabajo, “El rostro de los acantilados” y repasó sus 20 años de trayectoria. Un espectáculo potente y sin fisuras a través de la extensa colorimetría musical de un artista sin tope.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

El tiempo es una variable tan internalizada en los seres humanos que medimos todo en función de ella. Ni siquiera Borges logra, en su poema “El amenazado”, escapar pretendiendo sustituirla con la presencia o ausencia de su amada. Lisandro Aristimuño tocó el sábado por la noche durante dos horas y media, o tal vez fueron quince minutos. Imposible saberlo tras ingresar a ese túnel de melodías, letras, percusión y cuerdas que convierten la atmósfera en magia y suspenden el paso del tiempo.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

Había prometido presentar su nuevo disco, “El rostro de los acantilados” y cumplió al pie de la letra repasando doce de los trece temas (solo faltó el que cierra el disco) además de algunos de sus clásicos más reconocidos.

El show comenzó pasadas las 21, con el escenario vacío y el tema que da nombre al disco, una intro instrumental que pone a tono las frecuencias mentales y prepara el ánimo para el resto del recital. Mientras este tema transcurría, los músicos comenzaron a ubicarse en sus lugares.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

“Tu mundo”, fue la canción con la que Lisandro eligió comenzar su show, en consonancia con el orden que tiene en el disco. Esto, prefiguraba una idea que no por obvia merece ser sobreentendida: un disco es -sobre todo en un músico de la talla de Aristimuño- un concepto completo que, tal como una película, una obra de teatro o una ópera, debe percibirse entera, de principio a fin.

Así, el trabajo del ganador del Premio Gardel como mejor álbum canción de autor, transcurrió apenas interrumpido por algunos diálogos con el público, momentos en el que recordó sus años viviendo en Mendoza y su alegría de volver a tocar aquí, y por algunos de sus temas clásicos tocados en versiones especialmente preparadas para la ocasión.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

El primero de los clásicos fue “Para vestirte hoy” en una versión, que aunque emulara a la que hizo Fernando Ruiz Díaz con Catupecu Machu, era más de Lisandro que la original, logrando así lo que podría definirse como una paradoja: el artista recupera su tema y lo hace más suyo que su propia versión original.

Mención más que especial merece “Me hice cargo de tu luz”, cuya intro fue casi una apoteosis de solo de guitarra que paulatinamente fue siendo llevada a los acordes que desembocaron en la primera estrofa de la letra. Un delirio exquisito.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

Después vinieron “Green Lover”, el tema que les dedica a las Madres de Plaza de Mayo, “Sombra 1″, “Tu nombre y el mío”, el primer tema de su primer disco lanzado hace veinte años, “Pozo” y “Tu corazón”.

Sobre el final, Aristimuño se acercó al borde del escenario con los brazos en alto, en claro pedido para que el público se ponga de pié, y esto tiene una explicación: Quien va a ver a Lisandro Aristimuño tocar en vivo, va a “escuchar” un concierto, a meterse de lleno en el inconmensurable universo musical de un artista que sabe llevarlos en un viaje sin tiempo ni espacio, respetuosamente silencioso, que aplaude y alienta, pero sobre todo disfruta de cada nota y cada palabra.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

El final del show tuvo tres bises, cuando el público de pié no se movió ni un ápice de sus lugares esperando el regreso de los músicos. “Elefantes”, “La última prosa” y “Es todo lo que tengo” cerraron un nuevo momento inolvidable que el músico supo dejar plasmado en las pupilas y en la memoria de los presentes tras dos horas y medias de recital. O tal vez fueron quince minutos, jamás lo sabremos.

El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.
El artista presentó su nuevo disco, "El rostro de los acantilados". Fotos: Jorge Multy López. Gentileza.

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