Joaquín Furriel, mano a mano con Los Andes: “Mi lugar en el mundo es mi vida”

A pocos días del estreno de “El duelo”, el actor habló sobre su presente, su carrera y cómo se extraña la tele en donde vimos series como “Montrecristo”. Además, reflexionó sobre la difusión que tuvo su relación sentimental con Guillermina Valdés.

Joaquín Furriel, mano a mano con Los Andes: “Mi lugar en el mundo es mi vida”
Joaquín Furriel, mano a mano con Diario Los Andes. Crédito: Martín Bonetto para Bourke

Este jueves se estrenó en todas las salas del país El duelo, película de acción y comedia protagonizada por Joaquín Furriel y Eugenia “la China” Suárez. La cinta está dirigida por Augusto Tejada –joven director que ha firmado trabajos como El secretario y Millenialls– y el guion es de Luciano Leyrado (hijo del famoso actor Juan Leyrado) y de Agustín Rolandelli.

La película cuenta la historia de Ernesto, un hombre aburrido y deprimido, interpretado por Furriel, que descubre que su esposa le es infiel y por ello decide quitarse la vida. Como no consigue hacerlo, recurre a una red clandestina de sicarios. Así es como conoce a Rita (la China), una hermosa e intrépida mujer de la que, aventura y acción mediante, se enamora perdidamente.

Con gran éxito de taquilla, la película ha convocado gran cantidad de público en sus primeros días de estreno. Y en medio de esa buena recepción, Joaquín Furriel habló con Los Andes sobre su experiencia en una película distinta a lo que él venía haciendo, sobre su trabajo con la China. Además, habló casi al pasar de su relación sentimental con Guillermina Valdés, historia que copó minutos de los programas de chimentos al tratarse ambos de primerísimas figuras, y por ser ella, además, la expareja de Marcelo Tinelli.

–¿Cómo estás con el estreno de El duelo?

–Estoy contento. Por un lado, porque siempre es una muy buena noticia que se estrene una película, que se reúnan esfuerzos creativos y económicos para poder hacer que mucha gente tenga trabajo. Y, por otro lado, porque me parece una película que cumple su objetivo, que es entretener y divertir.

–¿Se puede decir que es un “recreo” para vos, después de proyectos más profundos o duros, como El jardín de bronce o El Reino?

–Sí, puede ser lo que decís. Creo que, sobre todo, lo tomé como algo atípico, como que me sorprendió cuando leí el guion y me pareció que podía estar bueno ponerle el cuerpo para ver cómo era hacer una película “de Disney”. Es cierto que estoy acostumbrado a transitar proyectos que son de otros géneros, o personajes con otro tipo de complejidades, y este me gustaba. Hay algo que tiene el personaje, que es que lo que siente, lo que piensa, lo que muestra y lo que dice no tiene doble faz, no tiene subtexto. Es otra manera de actuar, muy física. Es una película de aventuras con tintes cómicos y románticos, y fue un rodaje muy divertido.

El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez
El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez
El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez
El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez

–¿Y cómo fue hace dupla con la China Suárez? ¿Cómo fue la relación con ella?

–Funcionamos muy bien y nos pudimos complementar. Somos diferentes, por supuesto, en muchas cosas y eso siempre es a favor. Me resultó muy divertido trabajar con ella. Mi personaje, Ernesto, es un tipo tan asustadizo, tan temeroso, tan que le pasan tantas cosas, y ella es la mujer de armas tomar, entonces, de alguna manera, esa combinación creo que la logramos. Ella es muy graciosa, divertida y muy espontánea, y todo eso también es beneficioso.

El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez
El Duelo, la película que protagonizan Joaquín Furriel y la China Suárez

–¿Y vos cómo sos? Me das esas características de la China y me lleva a pensar que vos no sos tan así...

–Yo, como tengo una formación más académica, puede que sea más metódico. ¿Cómo te puedo explicar? No sé, creo que hay algo del orden de la espontaneidad que maneja la China que está buenísimo. Yo, para llegar a la espontaneidad, tengo que trabajarlo previamente, pero también por los personajes que hice. Esta película nos encontró así, y quizás los dos en otra película, con otros personajes, funcionábamos de otra manera.

–¿Extrañás a alguno de tus personajes, alguno al que le hayas tomado más cariño que otros?

–No. A mí me gusta la finitud de mi trabajo. Me gusta esta sensación de permanente finitud, como que esto es un viaje que comienza, se desarrolla y se termina.

–Los que alcanzamos los 40 nos acordamos de vos en novelas como Montecristo, y si bien vos seguís trabajando, con proyectos en plataformas y cine, ¿extrañás la televisión de antes?

–Sí, esa tele se extraña. Era un espacio donde yo me formé mucho como actor, tenía la posibilidad de trabajar con actores de otras generaciones y aprender. Hay algo de la velocidad que tenía la tele esa que, también, te hacía ponerte pragmático como actor, resolver, quitar la solemnidad o sobrepasarte de pensamiento sobre las cosas. Creo que extraño de esos programas el vínculo que se armaba con los espectadores, que siempre era muy directo, muy, muy lindo. Hoy pasa, pero más segmentado. Con las plataformas es más difícil, ya no es lo mismo. En aquel momento la tele unificaba. Las plataformas tienen algo un poco más segmentado que no logra penetrar socioculturalmente tanto como sí lo logra la televisión. También era lindo el día a día, como los comentarios en la calle de la gente. Esa tele se extraña por muchas razones, y una de ella es que es una fuente importante de trabajo para mi colectivo y para los técnicos. Hay muchos actores que no tienen tanto trabajo en las plataformas y la tele era un espacio en donde había mucho laburo. Eso es lo que más lamento.

Joaquín Furriel, mano a mano con Diario Los Andes. Crédito: Martín Bonetto para Bourke
Joaquín Furriel, mano a mano con Diario Los Andes. Crédito: Martín Bonetto para Bourke

–Como actor pasaste por todos los espacios, cine, tele y teatro, ¿cuál podrías decir que es tu lugar en el mundo?

–Mi lugar en el mundo es mi vida, lo otro es trabajo. Con respecto al trabajo, depende más del proyecto que del contexto donde haga el proyecto. Yo hago teatro desde los 13 años, me formé en el conservatorio, que es un lugar de formación, probablemente, más centralizada en la interpretación para el escenario, para el teatro, y el teatro me gusta mucho, nunca paso mucho tiempo sin hacer teatro. Ya, ahora, estoy pensando qué obra me gustaría hacer en 2025, estoy trabajando en eso. Quizás te diría que el teatro es mi espacio más personal, más representativo por una relación histórica, más que nada.

–Siendo un cultor del bajo perfil, ¿cómo haces para resguardar ese espacio, para cuidar tu lugar en el mundo, como definiste a tu vida, en épocas de redes en donde todos estamos expuestos y más ustedes, los actores, con una actividad tan pública?

–A mí, quizás, me contiene que no consumo mucho eso. No es que lo evito consumir, es que soy una generación un poco analógica, soy como un cable coaxil. Nunca tuve Twitter ni Facebook. Tengo Instagram, pero tampoco estoy muy celoso. Puedo estar días sin entrar, sin ver qué pasa. Mi vida está en otra parte, no está ahí.

Joaquín Furriel, mano a mano con Diario Los Andes. Crédito: Martín Bonetto para Bourke
Joaquín Furriel, mano a mano con Diario Los Andes. Crédito: Martín Bonetto para Bourke

–Y en este sentido, ¿cuánto te molesta que se metan en tu vida privada, justamente ahora, con todo lo que tiene que ver con tu relación con Guillermina Valdés? ¿Preferís hablar o mantenerte al margen de lo que se dice?

–No, en este caso hablo porque estoy promocionando una película. Yo sólo hago prensa cuando estoy comunicando mi trabajo, no hago prensa fuera de mi trabajo. Cada nota que hago, como esta que estamos haciendo, existe solamente porque estoy promocionando una película. Yo no me promociono a mí. En ese contexto, me hicieron preguntas de una situación personal, que es cierta, y me parecía que estaba bien aclararlo. Yo no haría una nota específicamente para hablar del tema, como no lo he hecho nunca, ni tampoco tengo la tentación de hacerlo ahora. Me parece que todo pasa muy rápido, más en estos tiempos. Yo creo que en una o dos semanas ya está, se terminó, y mi vida sigue siendo igual de tranquila que antes. No es que me intranquilizó, ahora eventualmente porque tuve que hacer notas y porque tuve que responder algunas preguntas que no me parecía hacerme el enigmático cuando no hay ningún enigma, pero como no hay nada raro, ningún conflicto, nada incómodo, que es lo que normalmente llama la atención. En dos semanas, tres como mucho, ya todo pasó

–Seguramente. Surge otro romance u algún escándalo resonante y chau, se olvidan de lo tuyo...

–Esto en realidad es la “no noticia”, porque somos dos personas que estamos hace mucho tiempo solas, que nos encontramos, que estamos juntos, y ya está. Ya dije lo que tenía que decir, y lo importante no está ahí. Lo importante está en todo lo que no tiene que ver con esto, en mi trabajo. Lo hago, lo disfruto, me encanta, y deposité siempre mucha energía en lo que hago. Tengo una verdadera vocación por la interpretación, en todo lo demás no pasa nada.

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