España enfrentará una nueva repetición electoral luego de que el rey Felipe VI verificó ayer que el presidente del gobierno y líder socialista, Pedro Sánchez, no consiguió los apoyos parlamentarios que necesitaba para mantenerse en el poder a casi cinco meses de su victoria.
"He intentado por todos los medios configurar un gobierno moderado y sin frentismos, pero me lo han hecho imposible", se justificó el líder del Partido Socialista (PSOE), quien ganó las elecciones del 28 de abril sin mayoría absoluta y estaba obligado a llegar a acuerdos.
"Desgraciadamente dos fuerzas conservadoras y una de izquierda han preferido bloquear lo que dijeron las urnas", remarcó Sánchez en el Palacio de La Moncloa, desde donde pidió a los españoles que vuelvan a decir "aún más claro" que quieren un gobierno progresista en las próximas elecciones que se celebrarán el 10 de noviembre.
La reelección de Sánchez al frente del Ejecutivo de España se presentaba inviable pese a las maniobras de última hora realizadas por los principales líderes políticos para evitar unas nuevas elecciones generales, las cuartas en cuatro años.
Ante de cerrar la ronda de consultas del rey Felipe VI, quien debía anunciar si lo volvía a proponer como candidato a la presidencia del gobierno de España, Sánchez sabía que no había posibilidad de llegar a un acuerdo que facilitara su reelección, a menos que cediera ante el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, o Albert Rivera, del partido liberal Ciudadanos.
Durante una mañana de vértigo político, entre llamados telefónicos, misivas cruzadas en las redes sociales y conferencias de prensa, quedó claro que el conservador Partido Popular (PP) y Ciudadanos votarían “no” ante un nuevo intento de investidura, mientras Unidas Podemos se abstendría, lo que supondría otro fracaso para el líder socialista tras su intento fallido de julio.
Contactos
Sánchez abrió la jornada con una ronda de contactos telefónicos con Iglesias, quien seguía dispuesto a dar apoyo a su reelección, aunque a cambio de entrar en el nuevo Ejecutivo, algo que el oficialista PSOE rechazaba rotundamente.
Dos meses después de protagonizar una investidura fallida por frustrarse un acuerdo de gobierno de coalición con Unidas Podemos, Sánchez insistía en querer gobernar en solitario en base a un programa progresista.
Tras el llamado, PSOE y Unidas Podemos hicieron público un comunicado en el que se informa que Iglesias confirmó a Sánchez que se abstendrá ante una eventual nueva investidura si los socialistas no aceptan un gobierno de coalición.
Asimismo, en caso de que Sánchez llegara a un pacto con Ciudadanos, Unidas Podemos dijo que “valoraría el contenido del acuerdo para decidir su voto final”.
"Pedro (Sánchez) tiene dos propuesta sobre la mesa, una por la derecha y la por la izquierda, lo razonable es que opte por una de las dos", subrayó Iglesias tras reunirse con el rey y trasladarle su decisión. Lo mismo le dijo después Rivera.
Sin embargo, la ventana de oportunidad que se le había abierto a Sánchez desde la derecha, no tenía muchas posibilidades.
Sánchez había llamado al líder del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, -quien por su parte le había pedido una "reunión urgente"-, para volver a reclamarles una "abstención técnica". Ambos dijeron que "no", pero Rivera recordó sus tres condiciones para levantar el veto.
Antes de llamar a Rivera, Sánchez había publicado una carta dirigida al líder de Ciudadanos diciendo que "no había impedimento alguno" para facilitar su investidura ya que cumplía las condiciones que había planteado, una de ellas vinculada con las garantías de una nueva intervención en Cataluña.
“Espero que esto no le salga gratis a Sánchez”
Minutos antes de que la Casa del Rey confirmara que Felipe VI no propondría candidato para la investidura, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, dijo que esperaba que "esto no le salga gratis a Pedro Sánchez".
“Hemos llegado al punto que deseaba Pedro Sánchez”, resumió el líder de la oposición española, quien además dijo que hizo “todo lo que los votantes y la mayoría de los compatriotas esperaban del PP”.