En la actualidad la salud mental es un tema que nos compete a todos. Sin embargo, me gustaría detenerme en la brecha que existe cuando hablamos de las mujeres que padecen.
La formación en género en el campo de la salud mental es fundamental para despatologizar el sufrimiento de las mujeres y disminuir la sobre medicalización en la vida cotidiana.
En la actualidad la salud mental es un tema que nos compete a todos. Sin embargo, me gustaría detenerme en la brecha que existe cuando hablamos de las mujeres que padecen.
El sufrimiento es parte constitutiva de los sujetos, porque hay un malestar cultural que nos atraviesa históricamente. Los determinantes como las crisis sociales, políticas, económicas, se cruzan con las particularidades del sujeto.
Ahora bien, cuando nos detenemos a escuchar el sufrimiento de las mujeres desde una perspectiva de género, podemos identificar un punto fundamental. Y es que muchos de los padecimientos de las mujeres en salud mental son patologizados.
¿Qué quiere decir esto? Muchas veces los diagnósticos que reciben las mujeres, por ejemplo, depresión, trastornos límites de la personalidad o bipolaridad, son diagnósticos que, si bien son necesarios para abordar un tratamiento, tienen su sesgo de género. El sesgo de género se da cuando ese diagnóstico no alivia el sufrimiento de la mujer y se vuelve una etiqueta que dificulta la vida cotidiana. Es por esto, que la formación en género en el campo de la salud mental es fundamental para despatologizar el sufrimiento de las mujeres y disminuir la sobre medicalización en la vida cotidiana.
* Karen Rodríguez. Licenciada en Psicología. Maestranda en Estudios de Género.