11 de agosto de 2025 - 00:00

Nuestro país

Con el tiempo nos acostumbramos al atropello del poder político, al resentimiento social. Estamos en un país que no nos ilusiona, que no nos enamora.

¿Cuándo dejaran sus diferencias nuestros políticos? ¿Por qué no las dejan para otro momento? Si se unieran a la ciudadanía podrían convocar a un acto de desagravio para impedir que políticos corruptos y delincuentes sigan haciendo lo que les venga en ganas, sin pensar en el pueblo que está sufriendo.

No hay respeto, ni diálogo ni seguridad. No hay trabajo, ni salud ni estabilidad. ¿Qué pasó? ¿La búsqueda de excelencia se abandonó por completo?

Con el tiempo nos acostumbramos al atropello del poder político, al resentimiento social.

Estamos en un país que no nos ilusiona, que no nos enamora.

Lástima, porque quisiéramos sentir el orgullo de ser argentinos, de viajar seguros y de transitar por las calles libremente, sin miedo. De respetar a los maestros, ver presos a los delincuentes.

De ver estadistas conduciendo al país y economistas manejando la economía. De tener oportunidad de trabajo, calma y paz. Sin discursos de odio y división. Los tres poderes funcionando con armonía.

Queridos argentinos, para que esa sensación de impotencia, abatimiento, frustración que nos hace daño a nuestra salud emocional no nos mate, tenemos que unirnos y no permitir que los políticos con sus luchas por el poder nos destrocen nuestra patria.

* Marta Miller de Arriaga. DNI: 3.046.224.

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