Existió alguna vez en nuestro país algo llamado “turismo social”. Era una política propia del Estado de bienestar que consistía en una visión inclusiva orientada a los sectores de menores recursos, para que pudieran gozar del derecho a las vacaciones y, además, conocer el país.
Con esa visión, a fines de los años ’40 del siglo pasado, se crearon dos complejos hoteleros emblemáticos: uno en la Unidad Turística Embalse, en Córdoba, y otro en la Unidad Turística Chapadmalal, a orillas del mar Atlántico. En ellos había todo tipo de comodidades para las clases trabajadoras, impensadas en épocas anteriores: parques, bosques, piletas, servicios médicos, actividades recreativas, juegos para niños y mucho más.
Muchos argentinos conocieron de esta forma el mar o las sierras por primera vez. Para una gran parte de ellos, fue también su primer contacto con el turismo.
Hoy, esos edificios se encuentran en un estado de abandono preocupante y no tuvieron actividad turística el verano pasado. Resulta difícil comprender que obras de tal magnitud estén a merced del deterioro. Si algún día se intentaran recuperar, quizás ya sea demasiado tarde. Es una situación alarmante.
* Franco A. Pagano. DNI: 33.761.584