El Valle de Uco es una de las zonas más bellas que posee la provincia. Sus paisajes cordilleranos sumados al auge del enoturismo, de las inversiones de viñedos de alta gama y otras actividades agrícolas han colocado a la región entre las más interesantes de la provincia. El turismo y los emprendimientos de lujo han sido una de las principales causas del crecimiento de la marca que unifica a los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos.
Un estudio socioeconómico que elabora todos los años la Cámara de Industria Agroindustria y Turismo de Tunuyán (CIAT) ofreció números con relación al crecimiento de la zona. Carlos Dávila, presidente de la entidad, relató que el trabajo se realiza para seguir la evolución de diversas actividades económicas con el fin de plantear soluciones o ideas sobre datos reales. En función de un cruce de los números publicados por la DEIE, el Indec, el Censo y otros se observa un aumento en la población y en el turismo en esta región.
El informe compara lo sucedido en el Valle de Uco con el Gran Mendoza en diversos ámbitos de actividad y -diferencia de volúmenes mediante- se destacaron algunos datos. En primer lugar, la región Centro creció 8% contra el 5% de la Ciudad en los últimos diez años (los datos más recientes son hasta 2022). En este mismo lapso, la población aumentó 11% mientras que el promedio provincial subió 9%. Con relación al turismo, la zona tuvo un incremento del 50% en cantidad de camas, cifra que en Mendoza fue de 22%
Siete nuevas inversiones para el turismo de lujo
Danio Ramonda, vicepresidente 1° de la CIAT y miembro de la específica de Turismo, contó que entre 2026 y 2030 hay proyectadas en la zona un total de siete inversiones destinadas al turismo de lujo. Son espacios nuevos o ampliaciones de los existentes. Se trata de: Meliá Collection (110 habitaciones), la expansión de Alpasión de 20 a 30 villas de lujo, Calyptra Wine & Lodge que harán 20 habitaciones y un restaurante.
A esto se suman Fierro Luxury Hotel con 68 habitaciones al pie de la montaña, Casa Origen, asociado al grupo Achaval Ferrer con 60 habitaciones y 20 branded residences, La Coste de Los Andes con 40 habitaciones y 2 restaurantes de nivel internacional y, por último, un Marriott.
“La alta gama ha sido el imán que ha posicionado la marca Valle de Uco y es un segmento que, al contrario de lo que sucede en la coyuntura general, hoy está prácticamente sobrevendido”, comentó Dávila. Agregó que esta actividad crece al tiempo que se afianza, pero que uno de los grandes desafíos es la apertura hacia otras áreas turísticas más allá.
La mirada positiva en el largo plazo que los inversores tienen con respecto a esta zona no hace que los prestadores se duerman en los laureles. Por el contrario, se busca que estos emprendimientos pueda sostener su ocupación al tiempo que es clave que haya mayor cantidad de servicios en la zona.
En palabras de Diego Stortini, empresario turístico del Valle de Uco, las inversiones llegan en un momento donde Argentina está para invertir y los escenarios para un segmento medio-alto tiene buena perspectiva. “Esto no significa que quienes estamos invirtiendo tengamos la idea de que el retorno va a venir mañana, son inversiones pensadas en marcos de 5 a 10 años”, expresó Stortini.
Ampliar la mirada
Danio Ramonda, que celebra las inversiones que se harán en los próximos 5 años, el turismo también necesita volumen para sustentarse. Para ello, no solo falta infraestructura sino una apuesta por la diversificación. “Tenemos claro que va a venir a partir del desarrollo de montaña que es uno de los motivos por los que los turistas vienen a Mendoza”, subrayó Dávila.
Los referentes de la CIAT coincidieron en que el desarrollo de los paisajes cordilleranos y hasta de la nieve son materias pendientes, pero posibles en el mediano plazo. Para la región sería clave que se pueda hacer el camino de tierra en el paso Piuquenes –a la altura de centros de esquí trasandinos y “frente” a Santiago de Chile- que incentivaría la llegada de chilenos y derivaría en un nuevo círculo virtuoso de inversiones.
“El desafío es generar inversión y empleo frente al crecimiento poblacional”, expresó Dávila. Así como el estudio socioeconómico marca que en el Valle de Uco crecen las inversiones vitivinícolas (en contraposición a lo que sucede en otros departamentos) y hay oportunidades en los frutos secos, duraznos o papas, está claro que el turismo es un gran dinamizador de la economía así como clave en la generación de empleo.
Para Stortini, el contexto actual es diferente del de hace cuatro años y es probable que el sector se concentre en el de mayor valor agregado que suele estar vinculado al enoturismo y la alta gama. “El desafío es evitar que ese crecimiento quede limitado a segmentos de altos ingresos y construir un producto que vaya más allá de lo vitivinícola y lo gastronómico”, comentó Stortini para quien el 90% del esfuerzo es realizado por el sector privado.
La marca Valle de Uco
El presidente de la CIAT destacó que el Valle de Uco es una marca en sí misma que debe potenciarse más allá de las diferencias departamentales. Las inversiones anunciadas en esta zona muestran una mirada optimista de la región en el largo plazo por lo que Dávila observó que una clave es consolidar la marca y que todas las comunas trabajen unidas.
“Tenemos que salir a comercializar todos juntos y complementarnos en los distintos eventos en lugar de superponernos o competir”, reflexionó el referente. Aunque ya se han dado algunos pasos en este sentido, todavía falta que se afiance la idea y se reglamente con el fin de que todos tiren para el mismo lado.
Trabajar con un presupuesto unificado para potenciar toda la región en su conjunto es otra de las ideas que se espera poner en práctica. Para Dávila, el haber llegado hasta acá con esfuerzos individuales muestra la potencia de la zona a la que el 55% de los turistas que arriban son extranjeros (contra 45% de la media provincial).